En el corazón de la Amazonía, bajo el amparo de la creación y con el llamado a cuidar la Casa Común, más de treinta mujeres indígenas de diversas edades y comunidades fronterizas de Perú y Colombia se reunieron en un espacio de comunión y diálogo. Unidas por su compromiso con la vida, las participantes —pertenecientes a los pueblos originarios Kichwa, Murui Muina y Siona— compartieron sus memorias de resistencia, reflexionaron sobre la sabiduría ancestral en medicina, agricultura y arte, y renovaron su misión de velar por la dignidad de sus pueblos y la integridad de la creación.

El encuentro, organizado por Misión Putumayo y basado en los pilares de territorio, cultura y vida, contó con la participación de diversas instituciones comprometidas con la defensa de los derechos indígenas, como la Federación de Comunidades Nativas Fronteriza del Putumayo- Perú (FECONAFROPU), la Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos de los Pueblos Indígenas del Municipio de Puerto Leguízamo y Alto Resguardo Predio Putumayo- Colombia (ACILAPP), la Oficina de Defensa de la Vida y la Cultura del Vicariato San José del Amazonas, Pastoral Social del Vicariato Puerto Leguízamo Solano y ProPurus.

Como fruto de este encuentro, las mujeres custodias de la vida en sus territorios han hecho escuchar su voz mediante un manifiesto en el que denuncian las amenazas a sus derechos, y exhortan a los Estados y a la sociedad a tomar medidas concretas para garantizar su bienestar y pervivencia.

Las mujeres de las comunidades indígenas de Perú (Puerto Lupita, Peneyta, Estrecho) y de Colombia (Puerto Leguízamo, Puerto Refugio, La Paya), junto con las organizaciones FECONAFROPU y ACILAPP, han declarado que los territorios de las comunidades indígenas son patrimonio colectivo y ancestral, y deben estar exentos de toda práctica extractiva que atente contra su integridad y la de los ecosistemas.

Ante el abandono estatal y la creciente expansión de la frontera extractiva, las mujeres indígenas exigen el cumplimiento de la formalización de sus territorios ancestrales conforme a la legislación de cada país. Asimismo, demandan que los Estados y autoridades garanticen su vida, integridad y derechos, fortaleciendo su rol social, cultural y político. En materia de salud, hacen un llamado urgente para la implementación y formalización de sistemas de salud indígena, denunciando las precarias condiciones en infraestructura, personal y acceso a medicamentos en sus comunidades fronterizas.

Del mismo modo, instan a los gobiernos a que los programas sociales impulsen las economías locales y los sistemas propios de producción, priorizando el desarrollo de las comunidades indígenas. Exigen la implementación de políticas educativas que respeten e integren su identidad y conocimientos ancestrales. Además, reclaman la eliminación de toda forma de discriminación contra las mujeres indígenas y su participación activa en espacios de toma de decisiones. Finalmente, exhortan a la sociedad y a los gobiernos a combatir la violencia y la discriminación de género, en respeto a la vida y a la Madre Tierra.

Las mujeres indígenas amazónicas reafirman su compromiso de seguir cuidando la Casa Común y revitalizando su identidad cultural como legado para las futuras generaciones. Desde su sabiduría ancestral, continúan luchando por la justicia, la equidad y la defensa de la vida en sus territorios.