Redes eclesiales, entre ellas la REPAM, alertan sobre la violencia del extractivismo y llaman a no aceptar falsas soluciones que destruyen territorios y comunidades.

Diversas redes eclesiales de América Latina y el Caribe, entre ellas la  Red Eclesial Panamazónica (REPAM), hicieron pública una carta en el que expresan su profunda preocupación por el avance del extractivismo minero y la violencia que genera en los territorios, así como por los intentos de las empresas de utilizar a la Iglesia como mediadora para legitimar sus operaciones.

La carta recuerda el crimen socioambiental de Brumadinho, en Brasil, y denuncia las estrategias de cooptación empresarial en contextos de conflicto, donde comunidades indígenas, campesinas y urbanas enfrentan persecución, criminalización y asesinatos por defender sus territorios. En ese sentido, las redes firmantes reiteran que la Iglesia no puede ser neutral ante estas realidades y debe mantener su opción preferencial por las víctimas y los pobres.

Asimismo, el pronunciamiento hace un llamado al Papa León XIV para que se encuentre y escuche directamente a las comunidades afectadas por la minería, a sus líderes y a los agentes pastorales que caminan junto a ellas, reconociendo sus propuestas de vida en armonía con la Creación. Las organizaciones también exhortan a no aceptar falsas soluciones a la crisis energética y a fortalecer el compromiso con la protección de la Casa Común, tal como lo plantea la encíclica Laudato Si’.

Lee el pronunciamiento completo aquí:

Una Iglesia Samaritana que escucha los gritos de los pobres y de la tierra - rev