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25 Ene 2022

Misioneros peruanos reciben el Ministerio del Catequista a manos del Papa Francisco

Representando al Vicariato Apostólico de Yurimaguas, dos laicos de la Amazonía viajaron hasta Roma para formar parte de la ceremonia. Junto a personas que llegaron desde Brasil, Ghana y España, los fieles peruanos participaron de la Santa Misa presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro.

El Papa Francisco concedió el Ministerio del Catequista a dos misioneros de la Amazonía peruana, durante la Santa Misa realizada en la Basílica de San Pedro en el Tercer Domingo de la Palabra de Dios. Se trata de los laicos Víctor Hidalgo Chumbe y Martiniano Dávila Yalta, pertenecientes al Vicariato Apostólico de Yurimaguas; quienes viajaron hasta Roma, junto a representantes de Brasil, Ghana y España; para asistir a la ceremonia realizada el último domingo 23 de enero.

El Ministerio del Catequista fue instituido mediante la publicación, en forma de Motu Proprio, de la Carta Apostólica Antiquum, el 10 de mayo de 2021. Este Ministerio es otorgado a manos del Sumo Pontífice a los laicos y laicas que han participado directamente en la difusión del Evangelio a través de la instrucción catequética. El rito, que se celebró por primera vez en esta Santa Misa, fue preparado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Antes de la homilía, los candidatos a los distintos ministerios fueron llamados por sus nombres y se presentaron ante la Iglesia. Posteriormente, los catequistas aceptados recibieron una cruz, reproducción de la cruz pastoral utilizada primero por San Pablo VI y luego por San Juan Pablo II, a fin de recordar el carácter misionero del servicio que van a administrar.

Para Víctor y Martiniano, esta ceremonia será de gran importancia para sus diócesis, vicariatos y parroquias. "Lo que el Papa Francisco, nuestro Santo Padre, en esta oportunidad va a realizar es un acto que nos llena de privilegio y sobre todo de importancia a todos los catequistas del mundo, porque nuestro trabajo es de vocación, es de servicio”, mencionó Víctor Hidalgo en una entrevista, previa a la ceremonia, para Rome Reports.

Ambos misioneros se dedican de forma voluntaria a dar catequesis en las zonas más alejadas de la Amazonía peruana, donde muchas veces no hay sacerdotes, contaron. "Vamos a muchas comunidades donde no llegan muchos, ni siquiera el Estado peruano; caminando dos, tres, hasta quince o veinte días. Nosotros llegamos allí para dar el mensaje de nuestro Señor”, añadió Martiniano Dávila.

 

25 Ene 2022

Iquitos despide al Padre Nicolás Juárez, tras 65 años de profesión religiosa en la Amazonía

La población de la capital de Loreto se despidió esta tarde del Padre Nicolás Juárez Carro. Sacerdotes, religiosos, religiosas, y fieles en general se reunieron hoy en la Misa de Cuerpo Presente realizada en la Parroquia San Agustín, para darle el último adiós al misionero agustino, quien falleció este domingo 23 de enero a los 87 años de edad, luego de 65 años de profesión religiosa por toda la Amazonía y 61 años como Sacerdote.

La celebración eucarística fue presidida por Mons. Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos. “Desde el momento en que el Padre Nicolás se hizo agustino sabía que su vida estaba dedicada a la misión (…) Y aquí ha permanecido con nosotros, y aquí ha querido quedarse para siempre. Desde esta tierra de Iquitos lo ponemos en las benditas manos de Dios”, fueron algunas de las palabras que le dedicó el obispo. Al término de la Misa, los restos del Padre Nicolás fueron llevados en procesión hasta el Cementerio General de Iquitos, donde fueron sepultados.

Algunos grupos de religiosos y laicos que lo conocieron en vida se despidieron también del misionero, recordando su trabajo dedicado a los niños, jóvenes, adultos y ancianos de Punchana durante 23 años: “Queremos agradecerte por la espera y el amor a nuestra comunidad. Gracias Padre Nicolás por ser un misionero agustino valiente, alegre, generoso y orante. Ahora ya en la casa del padre, seguirás danzando con tu pañuelo blanco, sintiendo eternamente la alegría de la verdadera vida (…) Fueron muchos años que quedarán grabados en nuestros corazones”.

El Padre Nicolás Juárez nació el 26 de noviembre de 1934 en la localidad de Faramontanos de Tábara, Zamora, España. Ingresó al Seminario Menor en Valencia de Don Juan en León (España) en octubre de 1948, y recibió el hábito agustiniano el 27 de setiembre de 1955 en Valladolid. Realizó la profesión solemne en 1959 ante el Padre Felipe Calle, quien lo recibió en nombre del Padre General de la Orden de San Agustín.

Foto: Agustinos Iquitos

El 13 de enero de 1961, el Padre Nicolás recibió el oficio por el cual era designado a la misión agustiniana de Iquitos. Llegó a la capital Loretana el 23 de marzo de 1961. Allí se le designó la comunidad parroquial “San Juan Bautista”, y fue nombrado como Vicario Cooperador. Un año después fue destinado a la Parroquia Santo Cristo de Bagazán.

Trabajó con los nativos de la zona, entre ellos lo jíbaros, urarinas y kichwas. Se hizo párroco por casi 23 años de la Parroquia Inmaculada Concepción de Punchana. En las comunidades ribereñas de Barrio Florido, Padre Cocha, Sargento Lores, Momón y Centro Fuerte, gestionó la construcción de sus respectivas capillas. Estas obras las realizaba a pesar de lo dificultoso del traslado de los materiales de construcción.

El 14 de abril del 2001 asumió el cargo de párroco de la comunidad de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Junto a esta comunidad parroquial, celebró sus Bodas de Oro y Bodas de Diamante Sacerdotales. En febrero del 2019, a sus 84 años, dejó de ser párroco de esta comunidad, tras 18 años de arduo trabajo pastoral. Finalmente, el 28 de abril del 2021 fue trasladado a la Casa de los Padres Agustinos del Colegio Particular San Agustín de Iquitos, donde residió hasta el último día de su paso por este mundo.

20 Ene 2022

El Vicariato de Iquitos reivindica agua y saneamiento para todos: “Lavarse las manos no debe ser un lujo”

A la espera de una sentencia favorable del Tribunal Constitucional sobre la demanda presentada por dos asentamientos humanos del distrito de Punchana, en la capital de Loreto, para acceder al servicio de agua potable y saneamiento; el obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos envió un comunicado para recordar que lo que se exige "es un derecho humano elemental".

"Sueño que antes del próximo 22 de marzo, Día Mundial del Agua, podamos contar con una sentencia firme y positiva a favor de estos asentamientos humanos". Mons. Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, se pronunció hoy sobre la demanda interpuesta en el Tribunal Constitucional por el derecho al agua y alcantarillado de la población de los asentamientos humanos Iván Vásquez y 21 de septiembre, ubicados en el distrito de Punchana, provincia de Maynas, Loreto.

A través de un comunicado, el obispo sostuvo que "en medio de una pandemia, lavarse las manos con frecuencia no debiera ser un lujo reservado a unos privilegiados". Y es que, desde 2016, la Iglesia Católica apoya la demanda presentada por estos dos asentamientos humanos para acceder a su derecho de gozar de un medio ambiente sano, equilibrado y adecuado, así como para contar con el servicio de agua potable y alcantarillado; pues la población de este sector de Iquitos enfrenta desde hace varios años la falta de recojo de basura, y el vertimiento de los residuos sólidos de EsSalud y el Camal de Punchana.

Como consecuencia de esta situación, las familias han presentado enfermedades de la piel, diarrea, vómito, problemas digestivos, entre otros males. "No es un problema económico, pero económicamente se pierde mucho dinero en tratamientos, bajas médicas y muertes tempranas. Además del dolor y sufrimiento que acarrean, las consecuencias son pavorosas: muerte y exclusión social. Siendo una zona de alta tasa de natalidad, estamos imponiendo trabas muy pesadas a los niños. Se merecen un futuro mejor", mencionó Mons. Miguel Ángel Cadenas.

 

Foto: Ginebra Peña

En el documento publicado hoy también hizo énfasis en las palabras del Papa Francisco, quien repite incansablemente que el agua potable es “un bien de toda la familia humana”, “un bien esencial para la vida”. "No puedo resignarme a la pobreza. Me duele. Reconozco que acompañar a estas personas ha sido una fuente de satisfacción para mí (...) No tenemos derecho a robarles la esperanza. El respeto a la dignidad de los humildes es la medida de nuestra humanidad. Confiamos en una respuesta positiva del TC para con estos asentamientos humanos", sostuvo el obispo del Vicariato de Iquitos.

 

14 Dic 2021

«Hemos denunciado, pero las acciones estatales no son efectivas. Nos siguen matando». Teresita Antasu ante la CIDH

«Hemos denunciado, pero las acciones estatales no son efectivas. Nos siguen matando». Teresita Antasu ante la CIDH

La integrante del consejo directivo de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), Teresita Antasu, expresó frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), las amenazas que enfrentan  desde los territorios indígenas ante la falta de atención por parte del Estado. Junto a representantes de las regiones de Loreto, Madre de Dios, Amazonas y Ucayali, este lunes también se dio a conocer las situaciones de vulneración de los derechos humanos de los pueblos amazónicos.

«Desde que empezó la pandemia hasta la fecha, 15 de nuestros hermanos indígenas han sido asesinados. Pese a que hemos hecho denuncias, las acciones estatales no son efectivas. Nos siguen matando. No se identifica ni se sanciona a los responsables. Mucho menos hay reparación para las víctimas y sus familias». Así empezaba su participación Teresita Antasu, miembro del consejo directivo de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), durante la audiencia de este lunes frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En esta comparecencia, que reunió a representantes amazónicos de las regiones de Loreto, Madre de Dios, Amazonas y Ucayali, se dio a conocer la grave situación que enfrentan las comunidades indígenas por la privación de sus derechos y la ausencia del Estado en sus territorios. Se trata de los casos de los derrames de crudo ocurridos entre el 3 y 25 de enero 2016,  que generaron la contaminación del río Chiriaco en Amazonas, de la quebrada Cashacaño y del río Morona en Loreto; la contaminación de los ríos a causa de la minería ilegal en Madre de Dios; así como en la concesión del 2017 del Proyecto Hidrovía Amazónica, que afectaría con los dragados y remoción de los suelos a los ríos del Ucayali, Marañón, Huallaga y el Amazonas.

También se abordó el caso de los tres kukama asesinados el 8 de agosto de 2020, durante enfrentamientos con la policía en el Lote 95 de Loreto.  James Pérez Pacaya, presidente de la Asociación Indígena de Desarrollo y Conservación del Bajo Puinahua (AIDECOBAP), exigió justicia para los indígenas fallecidos, pues a más de un año de los hechos, la investigación del Ministerio Público continúa en etapa preparatoria. «Necesitamos encontrar a los responsables de este hecho, porque en una denuncia nos han incriminado diciendo que  estuvimos armados. Pero esto se ha visto desvirtuado este año, cuando nos han entregado los videos en la misma Fiscalía Corporativa Penal de Requena. Por todo ello, pedimos encontrar justicia a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos», explicó.

Derecho al agua y a los ríos

Por su parte, el representante de ORPIAN, Walter Eusebio Cuñachi, sostuvo que a pesar de que han pasado casi cinco años del derrame de crudo que se produjo en el distrito de Imaza, en la región Amazonas, hasta hoy las principales comunidades indígenas afectadas por la contaminación del río Chiriaco no saben si el agua y los peces son aptos para el consumo humano. Además, el líder indígena señaló que los resultados de los exámenes que se le practicaron a los niños de la zona, que determinarían las dimensiones de la afectación a la salud, todavía no se conocen.

En otro momento, el presidente de FENAMAD, Julio Cusurichi expresó que en la región Madre de Dios el mercurio, elemento utilizado por mineros ilegales para extraer oro de los ríos, continúa siendo un riesgo latente para las comunidades indígenas. En ese sentido, expresó ante la CIDH que el gobierno debe aplicar con urgencia estrategias para enfrentar estos problemas. “Nosotros somos altamente vulnerables a la contaminación. Nuestra dieta alimentaria es el pescado. No solamente el agua sirve para hacer minería, sino que para los pueblos indígenas es sumamente importante, pues se usa para beber, transportarse y pescar”, refirió.

Por otro lado, en febrero de 2016 se produjo un derrame de petróleo en el río Morona, en la región Loreto. Es por eso que las 21 comunidades afectadas por esta situación,  representadas por Milton Saquiray Pisuri, de la Federación Organización Única del Morona (NOUM), solicitaron a través de la CIDH contar con un inventario hídrico de las fuentes, quebradas, ríos, cuencas o sub cuencas; realizar la caracterización de la calidad de agua por la cantidad y el volumen que sería apto para las poblaciones; y unificar los anillamientos o criterios sobre la categoría de uso del agua entre el Ministerio de Salud y la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

Hidrovía Amazónica

El presidente de ORAU, Berlín Diques, aprovechó su participación para pronunciarse en contra del proyecto de la Hidrovía Amazónica, y  pedir que se anule el contrato para su ejecución por los graves impactos que ocasionaría su ejecución en los ríos de la Amazonía peruana. “Estamos en una emergencia amazónica en este momento (…) los estudios generados por este proyecto indican claramente los grandes impactos que se generarán más adelante. No solamente la pandemia nos ha arrasado con este intento de exterminio, sino también el incremento de narcotráfico”, sostuvo.

En estas denuncias expuestas ante la CIDH, los líderes y lideresas indígenas están siendo acompañados, de manera conjunta, por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), Cáritas Madre de Dios y la Pastoral de la Tierra del Vicariato Apostólico de Yurimaguas.

13 Dic 2021

Representantes Indígenas expondrán ante la CIDH privación del derecho al acceso al agua

Hoy lunes 13 de diciembre comparecerán ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), representantes y líderes indígenas amazónicos del Perú para explicar la grave situación que están viviendo por la privación de sus derechos y la ausencia del Estado en sus territorios. A petición de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), en coordinación con el CAAAP, la Pastoral de la Tierra del Vicariato Apostólico de Yurimaguas y Cáritas Madre de Dios, la audiencia se realizará a partir de las 9 de la mañana, en el periodo de sesiones n°. 182 de la CIDH.

 

Se trata de los casos de los derrames de crudo ocurridos entre el 3 y 25 de enero 2016, que generaron la contaminación del río Chiriyacu en Amazonas, de la quebrada Cashacaño y del río Morona en Loreto; la contaminación de los ríos a causa de la minería ilegal en Madre de Dios; así como en la concesión del 2017 del Proyecto Hidrovía Amazónica, que no cuenta con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y, por tanto, afectaría con los dragados y remoción de los suelos a los ríos del Ucayali, Marañón, Huallaga y el Amazonas.

 

Estas situaciones no solo afectarían el derecho al agua y a los ríos de los pueblos indígenas, sino que tienen relación con otros como el derecho a la identidad, al territorio, a la vida, a la salud, a la alimentación culturalmente adecuada, al libre tránsito, al goce a un ambiente sano y equilibrado, entre otros.

 

Es más, en la Supervisión Especial realizada del 27 al 29 de enero del 2019 del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) se sostiene que «se observaron películas de petróleo crudo en los cuerpos de agua de la zona, afectándose la fauna acuática y la flora ubicada alrededor de los cuerpos de agua. Asimismo, se verificó la presencia del suelo impregnado con petróleo crudo y plantas de cacao y plátano conminadas”.

 

Los líderes encargados de dar a conocer la realidad de sus territorios en las regiones de Madre de Dios, Loreto y Ucayali son Julio Ricardo Cusiruchi Palacios, de la Federación Nativa de Río Madre de Dios y afluentes (FENAMAD), Milton Saquiray Pisuri, representante de la Federación Organización Única del Morona (NOUM), Walter Eusebio Cuñachi, de Organización Regional de Pueblos Indígenas de la Amazonía Norte del Perú (ORPIAN) y Berlín Diques Ríos, de la Organización Regional Aidesep Ucayali (ORAU).

12 Dic 2021

Contra la muerte, fuerza y generosidad

Por: P. César Caro

Siempre he contado que en la muerte se ven muchas cosas, se aprende mucho de las familias, de los pueblos y de la vida. Pero lo que vi el otro día en el entierro de la señora Amadita, mamá de Nimia del Pilar, directora de la ODEC San José, superó cualquier expectativa o registro previo. Mi capacidad de asombro y admiración por nuestra gente de la selva no tiene límite, y eso me enorgullece aunque no tenga mérito.

Hace bien poco me invitaron a un exquisito arroz con pato justo en casa de Amadita, en Timicuro Grande, a una hora en bote desde Indiana. La salud de la mamá estaba débil hacía tiempo, pero en las últimas semanas empeoró: pruebas, hospitalización en Iquitos, tratamientos, más estudios… Su bella familia hizo todo lo humanamente posible, atendiéndola exquisitamente y gastando plata que no tenían, pero al final la muerte es como una lluvia que de pronto ves venir sobre el río y sabes que no te vas a librar de mojarte.

Así que, después de dos noches en vela y ya con todos los hijos presentes, nos fuimos a Timicuro a celebrar el sepelio. Por estos lares no son muy habituales las misas de cuerpo presente, pero aquella, en la casa, fue muy emotiva y participada. Tras los sentidos discursos de Nimia y de su hermano Helber, llegó el momento de dirigirnos al camposanto para la sepultura, y ahí llegó la primera sorpresa: “No padre, acá no hay cementerio porque el pueblo se inunda, la vamos a enterrar en Las Palmas”.

Las Palmas es otro pueblito que está a unos diez minutos, pero en el otro lado de la quebrada, de modo que hay que ir obligadamente en bote. Antes de salir hicimos como una procesión con el féretro por la plaza de armas; me impactaron las maneras de expresar el dolor, sobre todo las mujeres que se tapaban los ojos al paso de la comitiva, o aquellas que lloraban hablando o casi “cantando”. Doña Amadita era bien conocida de todos y una luchadora en la brecha de sacar el pueblo adelante.

Llegamos al puerto, es decir, al barro de la orilla. Había una canoa preparada para trasladar el ataúd y asombrado miré cómo lo ubicaban y se sentaban hasta llenar la embarcación. Comprendo que para los lugareños no sea nada digno de destacar, pero para los de “secano” como yo es muy sorprendente. Había un par de botes más, además del nuestro, y todos se abarrotaron para arribar a Las Palmas.

 

 

Una vez allí, resulta que para llegar al cementerio hay que caminar un poquito y atravesar otra quebradita pasando por un puente precario; parece ser que ya está todo el material para construirlo nuevo, pero los encargados son los de la misma comunidad y no lo acaban de hacer. Quienes hemos transportado a hombros un féretro sabemos lo que cuesta eso, pero cuando vi aquel angosto “puente” –apenas unas tablas titubeantes - pensé: “Diosito, ¿pero cómo piensan pasarlo… con lo que pesa…?”.

Los hombres estaban preparados y enseguida colocaron un palo longitudinal y ataron a él el ataúd como llevan los caníbales a los turistas camino de la olla en las películas. Y así, solo dos porteadores con el madero a hombros, uno delante y otro atrás, encabezaron el cortejo sobre el agua hasta el lugar de la inhumación. Confieso que no me lo podía creer, estaba estupefacto. Ni siquiera fui capaz de hacer estas fotos de arriba; menos mal que hubo quien sí.

No había acabado. Los mismos hombres (mis respetos para ellos) habían ido a abrir el hueco en la tierra a las 5 de la madrugada. Hice las oraciones correspondientes y cuando lograron bajar la caja con las sogas se desbordó la emoción, subió el tono de los gritos y lamentos, las lágrimas corrieron. Empezaron a botar esa greda basta y mojada a puras paletadas, la familia parada al borde de la tumba, los niños lanzando su puñado llorando.

A medida que el color blanco del féretro iba desapareciendo bajo la arena, los gemidos y sollozos se iban atenuando, la velocidad de los trabajadores se aminoraba por el cansancio y el silencio se iba adueñando del lugar, abrasado bajo un inclemente sol de las 9 de la mañana. Yo sudaba a chorros ahí de pie, no quiero ni pensar cómo estarían los de las palas.

Cuando el enterramiento se hubo completado y ya se veía el montículo bajo el cual descansan los restos de doña Amadita, aparecieron unas botellas de agua del río. Entonces, para mi estupor, los hombres comenzaron a pulir la superficie de la tumba, como alfareros fúnebres, hasta que la dejaron bien lisita. Y ahí los familiares colocaron las flores traídas desde la casa y por supuesto un montón de velas prendidas.

 

 

De vuelta a la ribera, mientras las chalupas se completaban para el regreso, Nimia me contó que estos hombres suelen ir por las comunidades haciendo todo ese trabajo sin cobrar, para ayudar. Me habló de invitarnos a almorzar, pero era ya un poco tarde y había que regresar a Indiana. “Más bien invítalos a ellos, bien que se lo han ganado”Y así, cerquita del Amazonas, donde la fuerza y la solidaridad de la gente me fascinan, se despidió el duelo. Si la muerte puede aparecer hermosa, fue aquel día.

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Artículo publicado originalmente en el blog Kpayo del P. César Caro. Se puede leer aquí.

07 Dic 2021

Radio Quillabamba recibe el premio “Periodismo y derechos humanos” por su labor durante la pandemia

La emisora del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, ubicada en la Amazonía del Cusco, fue forjada gracias al esfuerzo de un pueblo valiente y organizado hace más de 55 años. A pesar de los obstáculos que trajo consigo la pandemia, lograron sobreponerse y continuar con su trabajo periodístico para sensibilizar a la población sobre el virus. Hoy, su esfuerzo es reconocido con la entrega de este galardón.

 “Esto es para toda la familia de Radio Quillabamba. No me los he podido traer en la maleta, pero este reconocimiento va para ellos. No solo son los trabajadores permanentes que están día a día ahí; somos una familia muy extensa, con muchos colaboradores que nos permiten cumplir lo que queremos ser: la voz de los que no tienen voz”. Con estas palabras, el director de Radio Quillabamba, Fr. Luis Ricardo Villegas, recibió en Lima el premio “Periodismo y derechos humanos”, otorgado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) por hacer de la comunicación un servicio público durante la pandemia de la COVID-19.

La emisora católica perteneciente al Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado tiene 55 años de trayectoria llevando información con enfoque social y educativo a la población cusqueña de la provincia de La Convención. No obstante, todo lo aprendido durante esos años tuvo que se reformulado con la llegada de la pandemia. Y es que, el equipo de Radio Quillabamba vivió uno de sus momentos más duros cuando su programación se vio afectada, debido a que las organizaciones que colaboraban con la producción de varios de sus programas dejaron de apoyarlos por miedo a contagiarse.

El director de Radio Quillabamba, Fr. Luis Ricardo Villegas, recibió el premio entregado por la CNDDHH en Lima. Foto: Radio Quillabamba

Nos abandonaron por miedo, y se entiende. Nos reunimos todavía cuando se hicieron esas restricciones, cumpliendo los protocolos, y organizamos el asunto. Con unos compañeros que incluso entraron en crisis emocional y con sus familiares hicimos un acompañamiento psicológico. Fueron uno que otro menos mal, el resto fue muy fuerte. Tuvimos fortaleza por el bien de nuestra gente”, recuerda el director de Radio Quillabamba.

A pesar de estos obstáculos, el equipo logró salir adelante y continuar con su labor periodística, siempre teniendo como eje central a las personas. Cumpliendo con los protocolos sanitarios, duplicaron esfuerzos e iniciaron una campaña para sensibilizar a la población e instalarla a cuidarse. En esa época también se ayudó a impulsar iniciativas solidarias que, desde la Iglesia, buscaban apaliar los síntomas de la población afectada por la COVID-19, como la falta de oxígeno; así como para proveer de alimentación a cientos de personas que se quedaron sin trabajo y población de la tercera edad que estaba abandonada, a través de los comedores parroquiales.

55 años en La Convención

Radio Quillabamba inició sus primeras transmisiones en 1966, cuando los primeros padres dominicos decidieron replicar el modelo de trabajo de su emisora más antigua, creada en Puerto Maldonado bajo el nombre de Radio Madre de Dios, y apostar por una pastoral comunicativa para el pueblo en la provincia de La Convención. Al inicio, se trataba de una radio pequeña con equipos que transmitían a muy corta distancia. No obstante, poco a poco, la emisora fue adquiriendo equipos para llegar a más hogares, pues la geografía en esta parte del país no les permitía tener el alcance que querían.

Gracias a las gestiones del padre César Luis Llana Secades se pudo conseguir presupuesto desde el extranjero para la compra de transmisores de onda corta. “Con estos equipos se logró llegar a todos los rincones de la convención y muchos lugares más afuera del país. En nuestros archivos tenemos muchas cartas, desde todos los países, de radios aficionados que escuchaban Radio Quillabamba”, explica Fr. Luis Ricardo Villegas.

El esfuerzo de sacar adelante esta propuesta comunicativa no solamente tenía como objetivo la evangelización directa, sino el compromiso social, el cual se reflejó desde un inicio en su programación. “Muchas horas de programación tuvieron que ver con la educación popular. Se tuvieron convenios con el Estado para el dictado de esas clases en el mundo rural, y también estaba la educación que necesita nuestra gente en valores, en conciencia de derechos humanos”, recuerda el director de Radio Quillabamba.

Foto: Radio Quillabamba

En el camino, la emisora del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado también sufrió ataques que pusieron en riesgo su continuidad. En 1985, debido a que desde la emisora se tocaban denuncias y temas sensibles sobre los derechos humanos, Radio Quillabamba sufrió cuatro ataques de explosión que provocaron que los equipos de trasmisión quedaran completamente destruidos. Sin embargo, logró volver con mucha más fuerza gracias al apoyo de una población que se identificada con la que se decía a través de los micrófonos de la emisora.

“Rápidamente, sobre todo la Federación de Campesinos convocó a varias faenas para que se hiciera un cerco para resguardar las antenas y equipos de Radio Quillabamba. Las autoridades también echaron sus buenas voluntades y lograron que nos dieran la licencia de frecuencia modulada”, menciona Fr. Luis Ricardo Villegas. En 1985, agrega, no era común dar licencias de este tipo. “Nos servía mas la llegada de onda corta, pero como no íbamos a tener dinero para el transmisor de onda corta, se puso la FM que tuvo un alcance menor. Pero ya se contaba también con otra licencia más, entonces la emisora volvió rápidamente”.

Además, hace algunos años, gracias al apoyo de los padres dominicos se contrató internet satelital para poder transmitir la información de la radio a través de plataformas sociales, pues había una necesidad de dar a conocer la realidad de la zona más allá. «A veces habían paros, el pueblo convenciano se ha construido a base de luchas… era triste ver el sacrificio de la gente en los paros y que afuera no se escuchara, no se entienda porqué. Tenia que haber noticia muy fuerte, como un muerto….  Entonces vimos en este avance tecnológico la posibilidad de sacar esta realidad al exterior», cuenta el director de Radio Quillabamba.

Varias personas que colaboraron en su momento con Radio Quillabamba también asistieron a la premiación en Lima. Foto: Radio Quillabamba.

El próximo paso para la emisora es poder transmitir su programación a través de la televisión. Se trata de un sueño que se vio truncado por primera vez en 2005, cuando un trágico accidente se llevó la vida del padre Adolfo Torralba, uno de los impulsores de este proyecto. “Tristemente, los caminos son malos, y en ese tiempo su carro cayó y murió él y el chofer parroquial; y nos vimos con el proyecto frustrado. Después de varios años, ya estamos tarde, pero queremos completar este sueño de los padres dominicos y tener un canal de Tv para poder llegar de otra forma a la gente”, sostiene el director de la emisora.

Radio Quillabamba es, en palabras de sus propios colaboradores, una emisora forjada en el corazón de un pueblo valiente y organizado, ubicada en la Amazonía del Cusco, y que tiene como objetivo central a las personas. Buscan contribuir en crear una sociedad más justa, inclusiva y en armonía, como dice su ideario: «Porque hablando se entiende la gente y participando se construyen los pueblos». Este reconocimiento les insta a seguir caminando firmes en la tarea de comunicar e informar.

02 Dic 2021

“Yatsut ainaji”: Lanzan campaña solidaria para apoyar a damnificados por el sismo en la Amazonía

Tras el movimiento telúrico del último domingo, el Vicariato Apostólico de Jaén emprendió una campaña de recaudación solidaria para apoyar con la compra de víveres y calaminas a las familias damnificadas, y llegar hasta las localidades que se encuentran incomunicadas por los deslizamientos de tierra y el bloqueo de las carreteras.

Con el fin de brindar ayuda a las localidades afectadas por el sismo de 7.5 grados que afecto a gran parte de la Amazonía peruana, el Vicariato Apostólico de Jaén inició una cadena de solidaridad esta semana. Bajo el nombre “Yatsut ainaji” (somos hermanos), esta colecta solidaria busca comprar víveres y calaminas para las familias que se han visto afectadas por el movimiento telúrico.

“Tenemos un registro. Según los reportes de los párrocos del as provincias de Jaén y San Ignacio, son 174 familias afectadas, 99 por daños en sus viviendas, porque la casa esta inhabitable o dañada, y el resto es porque se han quedado aislados o se encuentran en situaciones de pobreza y vulnerabilidad”, explicó Sonia Pastor, encargada de la pastoral social del Vicariato Apostólico de Jaén.

Lo recaudado servirá para la compra de estos insumos que serán entregados a las personas damnificadas en la provincia de Jaén y San Ignacio, en Cajamarca, y en Condorcanqui, Amazonas. Además, debido a que hay localidades que han quedado incomunicadas por el deslizamiento de la tierra y el bloqueo de las carreteras, las parroquias se encargarán de comprar los víveres en cada zona afectada.

Foto: Javier Valdera - Radio Marañón

“Queremos llegar hasta el último rincón donde están las personas que han sido afectadas, a través de las parroquias. Estamos a la espera de la solidaridad de la gente, y también coordinando con los párrocos que están en zonas muy alejadas, para ir recogiendo y trasladando la información que nos va llegando de a poquito, porque son lugares que no tienen servicios de internet buenos”, agregó Pastor.

Hasta este 1 de diciembre, la presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez, anunció que se reportaban 17 heridos, uno de ellos hospitalizado; 5 222 damnificados; 8 009 afectados, 223 destruidas, 772 inhabitables, y 1 597 afectadas. Asimismo, la infraestructura de 75 instituciones educativas y 42 establecimientos de salud se han visto dañadas por el sismo.

Para colaborar con la campaña “Yatsut ainaji” el Vicariato de Jaén dispuso las siguientes cuentas:

Banco de Crédito del Perú - BCP
N° Cuenta Soles:
395 – 2685371 – 0 - 56
CCI: 00239500268537105629
Código SWIFT: BCPPLPEPL
RUC: 20604341877
Institución: Pastoral Social del Vicariato San Francisco Javier Jaén - Perú
Titulares: Gilberto A. Vizcarra Mori/ Lia Z. Manzanares Villacorta.

28 Nov 2021

Compartir mirándose a los ojos, otra vez: Balance del encuentro de misioneros de San José del Amazonas

Las autoridades sanitarias restringieron el número de participantes a 30. Fue un bonito compartir donde hubo tiempo para tratar diferentes aspectos de la actualidad eclesial y vicarial, así como para dialogar sobre los difíciles momentos vividos con la pandemia en cada puesto de misión.

Casi dos años después, entre los días 24 y 27 de noviembre de 2021, el Vicariato San José del Amazonas, en el norte de la Amazonía Peruana y fronterizo con Colombia, Brasil y Ecuador, ha disfrutado de unos días de encuentro de sus misioneros. Una cita que, como han publicado a través de sus redes sociales, fue muy especial. “No pudieron ser todos, porque las autoridades sanitarias de Indiana restringieron el número a 30, pero resultaron unos días gratificantes e imprescindibles después de los avatares de la pandemia, aún no concluida”, indican en el escrito.

La necesidad de compartir, de dialogar cara a cara, era palpable en el ambiente. “Los misioneros necesitábamos compartir nuestra experiencia de este tiempo, comunicarnos, expresar todo lo que llevábamos dentro después de tanto esfuerzo y sufrimiento junto a nuestros pueblos”, cuentan.

También fue una ocasión para estudiar más profundamente los documentos surgidos del Sínodo, como el Documento Final y la exhortación apostólica Querida Amazonía, y “extraer de ellos lo que nos parece más relevante para nuestro camino de los próximos años en la misión”.

Por otra parte, se estudiaron las aportaciones al cuestionario FODA que desde el Vicariato se han realizado durante el año 2021 en todos los puestos de misión, y se escogieron los datos más importantes de este análisis de la realidad vicarial con vistas al proceso de elaboración del Plan Pastoral Misionero, que se realizará durante el año 2022.

“También hubo espacio para resumir todo el trabajo de aporte a la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, así como para arrancar la fase diocesana del Sínodo sobre la Sinodalidad de la Iglesia”, apuntan ya en la parte final de su nota. También se concedió espacio para conocer las últimas novedades de la realidad vicarial. “Hubo asimismo exposiciones de la ecónoma Anna Borkowska acerca de la situación económica del Vicariato y la manera de funcionar, y por supuesto de Mons. José Javier Travieso, que anunció algunos nombramientos en encargos vicariales que estaban vacantes”.

En conclusión, un encuentro necesario y muy fructífero, pues los y las participantes destacaron ya al final el ambiente cordial y distendido, la confianza y el clima de fraternidad y optimismo de cara al futuro.

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Nota extraída del Facebook del Vicariato Apostólico San José del Amazonas.

26 Nov 2021

Mons. Martínez de Aguirre en la Asamblea Eclesial: “Cada vez más, los pueblos originarios consiguen ser escuchados y aportar a la Iglesia”

Por: Conferencia Episcopal Peruana

En una entrevista que le brindó a la Agencia de Noticias del Episcopado Peruano (ANCEP),  el miércoles 24 de noviembre, Monseñor David Martínez de Aguirre, Obispo de Puerto Maldonado y vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), se refirió a las primeras experiencias compartidas entre los participantes de la Asamblea Eclesial, los emotivos testimonios sobre raíces culturales de América Latina y el Caribe, y los desafíos pastorales para construir una Iglesia con rostro amazónico.

Desde la sede de la Conferencia Episcopal Mexicana, Mons. Martínez de Aguirre, declaró sentirse emocionado por participar en un gran evento que reúne voces de todo el continente. Para el Obispo de Puerto Maldonado, estos encuentros motivan a uno y convocan a otros ser discípulos misioneros en salida, haciendo hincapié en la ponencia del coordinador del equipo teológico del CELAM, el Padre Carlos Galli: “Es importante la alegría misionera del discípulo para llevar el desborde del Espíritu Santo a los pueblos latinoamericanos”.

En otro momento expresó su alegría al saber que desde la Amazonía, particularmente las zonas periféricas, se está aportando para la construcción de una Iglesia presente y aliada de los pueblos originarios.

También recordó los momentos importantes que se vivió en el Sínodo para la Amazonía, convocado por el Papa en octubre de 2019, que mostró la importancia de escuchar a los pueblos originarios, y saludó la iniciativa de integrar a las periferias durante esta Asamblea Eclesial.

Además, señaló que uno de los principales desafíos es democratizar la comunicación y llegue a los pueblos más alejados. No obstante, sostuvo el Vicepresidente de la CEAMA, pese a las limitaciones de estos medios, los pueblos originarios están logrando ser escuchados y aportar para la humanidad, en torno al “cuidado de la casa común y el cuidado de la familia”.