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20 Ago 2022

“Yo estuve contigo”

Deseamos concretar el Sínodo y proyectar el futuro con audacia, respondiendo al desafío del sueño de Dios a través de rutas nuevas. Aportamos, debatimos y matizamos en medio de bromas y risas, muy relajados. Lo que emerge en el diálogo bajo la maloka, después se refuerza en las conversaciones en el comedor o en los descansos, desenfadadas, afectuosas. Y se apuntala con fuertes shungos de cariño y convicción compartida en la jornada de descanso y convivencia o en la “noche cultural”.

Por: P. César Caro.

Cuando pasen algunos años y miremos atrás, recordaremos estos días. Este encuentro será como un fogonazo en la ilusión, el momento en que nos sentimos Iglesia creadora y vivimos la aspiración de lo nuevo, la posibilidad de hacer realidad los sueños.

Indiana es el corazón del Vicariato, donde todo comenzó, el escenario de los esfuerzos de los pioneros, de sus perplejidades ante la realidad y sus primeros descubrimientos. Entre los misioneros de hoy, tan distintos de aquellos, fluye la complicidad y reverberan las sonrisas. Experimentamos que nos queremos.

Por supuesto que, en un grupo humano tan variado en culturas y bagajes formativos y vitales, se dan discrepancias y erosiones, pero la sensación que predomina es la de converger. Somos y deseamos profundamente ser una iglesia sinodal, no piramidal, no clerical. Un colectivo mayoritariamente participativo, femenino, laical, igualitario, circular. Es nuestro ADN desde hace décadas.

Esta mañana hemos puesto a punto el Marco Doctrinal de nuestro Plan Pastoral. Nuestro horizonte inspirador, las ideas fuerza en torno a las cuales vertebrar nuestra misión en los próximos años: Iglesia en salida, inculturada e intercultural, comprometida con la defensa de la vida, identificada con los más vulnerables… Iglesia que escucha, camina y ama entrañablemente nuestra Amazonía.

Aportamos, debatimos y matizamos en medio de bromas y risas, muy relajados. Lo que emerge en el diálogo bajo la maloka, después se refuerza en las conversaciones en el comedor o en los descansos, desenfadadas, afectuosas. Y se apuntala con fuertes shungos de cariño y convicción compartida en la jornada de descanso y convivencia (dinámicas, juegos, deporte, piscina…), en el taller de artesanía y en la “noche cultural”, la fiesta en la que todos salimos a actuar, bailar y cantar. Y comemos torta y canchita.

Hay espacio para tratar de descender de los grandes principios a los programas concretos, y ahí el discernimiento colisiona con los mecanismos acostumbrados y la inseguridad que provoca plantear cambios. En la misión también hay zona de confort y buscamos ensayar fórmulas diferentes ante los nuevos retos soñados por Diosito. Es más lento y más espinoso, pero nunca se ausenta el afecto entre nosotros.

La Eucaristía es el colofón, la hora de ofrecer y agradecer todo lo vivido y trabajado. Cada cual interviene expresando un sentimiento, un deseo, una plegaria. El final es el envío y la bendición, y esta vez lo hicimos con las semillas que en el Evangelio de ese día (San Lorenzo) Jesús usaba como imagen de la entrega total de uno mismo y también de morir a los paradigmas viejos; justo en la oración de la mañana habíamos hecho el gesto de quemar -desaprender- los esquemas, modos de pensar y de hacer que ya no suman para plasmar una Iglesia con rostro amazónico.

De modo que las semillas, cuidadosamente preparadas durante todo aquel día (como hace nuestra gente linda), se pusieron en las manos venerables de los misioneros más experimentados de cada cuenca, los corazones más sabios: Belén por el Amazonas, la madre Socorro por el Napo, Félix por el Putumayo e Ivanês por el Yavarí (dos laicos y dos religiosas). Mientras cantábamos, nos acercábamos y ellos nos entregaban unas pocas semillas; y así se renovó nuestro envío y así nos bendijo Dios: a través de nuestros hermanos, como es su elección y su gusto.

Sí, voltearemos la vista y en nuestra memoria refulgirá este tiempo en que quisimos concretar el Sínodo y proyectar el futuro con audacia, respondiendo al desafío del sueño de Dios a través de rutas nuevas. No sé si lo lograremos (el tiempo lo mostrará), pero podremos decir con orgullo: “Yo estuve allí. Yo estuve contigo”.

12 Nov 2021

Diaconía de la mujer en la Iglesia: “Servicio y sinodalidad van de la mano”

Comisión de Diaconado y Nuevos Ministerios de la REPAM y Discerning Deacons viajaron a Roma para dialogar y profundizar el tema de la “diakonia” y el ministerio de la mujer en la Iglesia

Por: Núcleo Mujeres REPAM

En el marco de la apertura del Sínodo sobre la sinodalidad, “por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión”, una delegación de seis mujeres estuvo en Roma del 7 al 14 de octubre para dialogar y profundizar el tema de la “diakonia” y el ministerio de la mujer en la Iglesia. Provenientes de Canadá, EEUU, Bolivia y Brasil, recibieron la exquisita hospitalidad de las hermanas de las hermanas del Sagrado Corazón de María en su casa general.

Conformaban el grupo Ellie Hidalgo, Casey Stanton y Lisa Amman, del grupo de Discerning Deacons (Discerniendo Diaconados), organización eclesial de la parroquia de San Thomas More, de la Arquidiócesis de San Paul e Minneapolis, que busca animar el diálogo para el discernimiento sobre la posibilidad de la admisión al diaconado de la mujer. Sus encuentros incluyen oración, escucha y reflexión de la Palabra de Dios, el magisterio de la Iglesia, fundamentos teológicos, y testimonio de mujeres y hombres en misión y ejerciendo liderazgo en la comunidad.

Del Núcleo Mujeres de la Red Eclesial Panamazónica – REPAM, participaron Dorismeire A. de Vasconcelos, Ciria Mees y Mariángel Marco. Esta comisión tiene la misión de reflexionar sobre el diaconado y los nuevos ministerios, a la luz del proceso sinodal y de la misión de la mujer en la Iglesia: Documento Final del Sínodo Amazónico numerales 99-103 e Exhortación Apostólica “Querida Amazonía” también en los numerales 99-103.

Servicio

Los ocho días de encuentro tuvieron el objetivo de poner en la mesa de diálogo el tema de la diaconía de las mujeres, que urge a entablar una amplia conversación sobre el servicio, la participación y el liderazgo femenino en la Iglesia.

“Nos puso en camino el amor a la Iglesia, la escucha y la fuerza del testimonio de tantísimas mujeres que sirven generosamente en Iglesia, y el deseo de contribuir al momento eclesial actual que nos llama a la conversión”, afirman Doris, Ciria y Mariángel.

Ellas rescatan el gran esfuerzo que se viene realizando y la esperanza de muchas mujeres de sus regiones en este camino de sinodalidad: “Con nosotras traíamos las esperanzas de muchas mujeres que nos hacían sentir enviadas, y el encuentro entre nosotras fue fructífero, multiplicador. Nuestros propios dolores y esperanzas nos unían; nuestra urgencia de ser voz de tantas se reforzaba”. Llevaron las voces de muchas mujeres que esperan ser escuchadas, “porque en eso está en déficit la Iglesia”.

Tejiendo caminos

El camino de reflexión de las dos comisiones se entreteje con la realización de reuniones y foros temáticos, como los que fueron realizados en los meses de junio y agosto, en el marco de la escucha para la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe.

Para el encuentro, la comisión de “Discerning Deacons” aportaba dos estudios. El primero titulado Llamadas a contribuir: Resultados de un estudio a fondo sobre las mujeres católicas de Estados Unidos y el diaconado”, dirigido por la doctora Tricia C. Bruce, que muestra que hay una desconexión entre los dones y las oportunidades, y que las mujeres ejercen su servicio ministerial en desventaja pagando un precio emocional, profesional y económico.

El otro estudio, “Recogiendo los Frutos” muestra el sentir del alrededor de 1500 personas que durante le verano pasado se reunieron para orar y dialogar sobre el servicio diaconal de las mujeres en la Iglesia, nombrando las necesidades de las iglesias locales y los servicios que las mujeres están haciendo.

Por su parte, la Comisión de Diaconado del Núcleo Mujeres de la REPAM compartió una síntesis de dos foros temáticos que organizaron en el contexto del proceso de escucha de la próxima Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, animada por el CELAM, en los que se habló sobre la mujer y el diaconado.

Papa Francisco

Las mujeres participaron de dos importantes eventos con el Papa Francisco. La celebración de apertura del proceso sinodal el domingo, 10 de octubre, y de la audiencia pública del miércoles, 13.

En la celebración, el Papa Francisco destacaba tres palabras claves para este camino sinodal: encuentro, escucha y discernimiento. Dijo, en su homilía, que cuando escuchamos con el corazón, el otro no se siente juzgado; así, la actitud de escucha es amor. Y nos invitaba a no blindarnos en nuestras certezas.

Saludo del papa Francisco a las mujeres del Núcleo – Fotos: archivo personal del Núcleo de Mujeres REPAM

El miércoles tuvieron la oportunidad de saludarle personalmente. En esa ocasión, el Papa expresó que “debemos renunciar, no a la tradición, sino a aquello que contradice el Evangelio”. Francisco insistió que “debemos tener una visión dinámica de la tradición”.

Encuentros

Durante la semana de estancia, realizaron diversas visitas de diálogo sobre la temática del diaconado.

La primera fue con la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales), que fueron quienes en el 2016 preguntaron al Papa Francisco sobre el diaconado de la mujer, lo que derivó en la convocatoria de la primera comisión de estudio. “Reconocen que el diaconado de la mujer ya se está ejerciendo. Consideran que lo importante es generar espacios para el diálogo sobre el tema de la mujer en la Iglesia, tejer alianzas. En la sinodalidad, se debe partir de un diálogo sin condiciones. El camino sinodal tiene sentido en sí mismo. Es importante desencadenar procesos. Nos compartían como es importante nombrar los miedos, pues estos nos impiden avanzar, y muchas veces son miedos falsos”, destacan las mujeres presentes en el encuentro.

La comisión visitó el Dicasterio para la Unidad de los Cristianos, donde las motivaron a seguir promoviendo el diálogo sobre este tema. “Cuando comentábamos que el solo nombrar el tema del rol de la mujer en la Iglesia provocaba tensión en muchos espacios, nos animaban a no desistir aunque recibiéramos malas caras, pues es verdad que nos ponemos nerviosos cuando no tenemos respuestas, pero es un tema que necesita ser hablado. Promoverlo es un gran servicio a la Iglesia y a la humanidad”.

En sus relatos, también resaltaban los encuentros significativos que tuvieron con la teóloga Serena Noceti, que de hecho forma parte de la comisión de diaconado de REPAM, con Helena Jeppensen, de Caritas Suiza, y con la teóloga Marinella Perroni, fundadora de la asociación de teólogas italianas.

Diálogo

Este estrechar lazos de relación entre el Núcleo de Mujeres y Discerning Deacons, abre puertas al diálogo y al trabajo conjunto para estudiar este tema tan actual. “Desde su visión, existe una amplia evidencia literaria, epigráfica e histórica de que las mujeres diáconos ejercieron su ministerio en occidente hasta el S. XII. Son funciones diaconales la Palabra, la liturgia y la caridad. La constitución dogmática Lumen Gentium deja claro que la ordenación al diaconado es para el ministerio, no para el sacerdocio. No hay ninguna actividad nombrada en Lumen Gentium que una mujer no haya realizado o no pueda realizar”.

Es importante seguir profundizando sobre la misión, el servicio y el carisma de la mujer, profundizar en la importancia de la Diaconía y de los nuevos Ministerios, en vista a responder a las necesidades pastorales para la evangelización en los diversos territorios eclesiales, en comunión con toda la Iglesia universal.

En este sentido, Ciria, Doris y Mariángel destacan que todo lo vivido en estos días “nos urge a dialogar juntos sobre el servicio, participación y el liderazgo de las mujeres en la Iglesia, donde el tema del diaconado es, sin duda, cuestión a tener en cuenta. Servicio y sinodalidad van de la mano. Cuenten con nosotras”.

Como el documento preparatorio del Sínodo recoge, “la Iglesia podrá aprender a partir de lo que irá experimentando, cuáles son los procesos que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación, y a abrirse a la misión” (n. 1).

El Núcleo de Mujeres de REPAM

Nuestra misión, desde el trabajo de la red, es consolidar un espacio de reflexión, articulación y acción de las mujeres de la Panamazonía, que dé respuestas a las principales preocupaciones que amenazan la vida y subsistencia de las mujeres; a su vez, que desde la experiencia y diversidad de responsabilidades, misiones y servicios, que aporten a los compromisos del Sínodo y de los pedidos que surgieron durante la escucha sinodal, fortaleciendo los servicios y misiones que las mujeres realizan en la Iglesia y en la sociedad. Acogemos la invitación del Papa Francisco a trabajar con creatividad.

Para ello, nos organizamos en comisiones internas de reflexión, articulación y acción:

  • Post Pandemia y Post Sínodo
  • Violencias
  • Teología y Espiritualidad
  • Diaconado y Ministerios
  • Formación Sociopolítica Pastoral