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11 Ago 2022

“Sembrando juntos”: Iglesia de Iquitos impulsa campaña para sembrar 5 000 plantones

Con el fin de concientizar a la población sobre el cuidado del medio ambiente y la Casa Común, se repartió en las parroquias las semillas que serán sembradas a partir del próximo 4 de septiembre. Una iniciativa que nace a raíz de la creciente deforestación que sufre la capital de Loreto.

El Vicariato Apostólico de Iquitos, a través de su Equipo Vicarial de Animación Pastoral (EVAP), lanzó la campaña "Sembrando juntos", una actividad que busca que la población contribuya con el sembrado de 5000 plantones en la capital de la región Loreto. Para ello, la Iglesia ha entregado a distintas parroquias y grupos de personas las semillas y el abono que deberán utilizar para hacerlas germinar y, porsteriormente, poder sembrar los plantones el próximo 4 de septiembre.

El objetivo es sensibilizar a la ciudadanía para que se puedan sumar a esta iniciativa para el cuidado del medio ambiente, independientemente de sus creencias religiosas, y participar también a través de las redes sociales, compartiendo imágenes del sembrado de cada planta con el hashtag #SembremosJuntosEnLoreto. "Nuestra Casa Común nos está pidendo que intervengamos. En este caso, la Iglesia Católica está planteándoles a todos a sembrar con nosotros", señaló la bióloga Tania Lay, integrante del EVAP.

Esta iniciativa responde a la creciente deforestación que se vive en la ciudades amazónicas como Iquitos. Problema que viene agravando la situación del planeta debido al cambio climático. "Esta planta, al crecer, va a hacer posible que tengamos flores que serán polinizadas por las abejas, aparecerán aves cuando lleguen los frutos, van a tener un lugar y un ecosistema agradable. Y por supuesto nosotros nos beneficiamos con la sombra y el oxígeno", resaltó la representante del Equipo Vicarial de Animación Pastoral.

Finalmente, Lay invitó a la población a sumarse a esta actividad, señalando que todas y todos tienen las puertas abiebrtas. Los que tengan una semilla pueden sumarse, no es necesario tener una huerta para participar, pues con envases de plástico también se pueden germinar estos plantones. "La intención es de que todos a nivel mundial sepan que estamos en la Amazonía sembrando juntos, sembrando vida", puntualizó.

09 Ago 2022

Hacer chacra nueva: ¡manos al machete!

Por: César Luis Caro Puértolas - Vicario general de San José del Amazonas

Cuánto cuesta cambiar… Todos lo experimentamos, las personas y las organizaciones. Podemos verlo claro, acumular motivos y hasta descubrir que es el momento oportuno, pero qué difícil es dar el primer paso, actuar. Porque eso significa romper con lo acostumbrado y adentrarse en el territorio de lo incierto.

Algo de este entumecimiento institucional detecto en nuestro mundo eclesial amazónico, y solo espero que no suponga una desaceleración del entusiasmo que desató el arranque del sínodo. Sí, yo estaba allí, en Puerto Maldonado, cuando el Papa lanzó a los pueblos originarios junto con sus misioneros, el reto de “plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena”.

La enorme expectativa generada se fue alimentando con las consultas, reuniones, encuentros… hasta que se llegó al culmen con la asamblea sinodal y los materiales que afloraron del proceso en conjunto: el Documento Final y la exhortación apostólica “Querida Amazonía”. La escucha a los pueblos amazónicos, el discernimiento y el ingenio de los pastores cristalizaron en una llamada al cambio (conversión) formulada en 120 propuestas concretas, retomadas y profundizadas por el Papa en forma de “sueños”: un horizonte con el que inmediatamente la mayoría nos identificamos.

Fue recibir todo ese material y comenzar la pandemia. Tuvimos tiempo para leer y reflexionar, pero no pudimos hacerlo físicamente juntos. Recién desde el año pasado, a trancas y barrancas, vamos volviendo a nuestro ser. En el Perú, la opción por las coordinaciones intervicariales nos ha dado ocasión de compartir perspectivas y ubicar los aspectos de los documentos que más iluminan nuestro día a día. Y han surgido nuevos documentos. Pero eso es casi todo.

Primero hemos discernido, como dicen los manuales, y de pronto llega la hora de deliberar, de tomar decisiones, de cambiar. Pasar de las intenciones a las acciones. La gente del río sabe que, para hacer una chacra nueva y productiva, antes tengo que desmontar la vieja; es decir, cambiar implica afrontar lo que debemos desaprender (Documento Final nº 81), es decir, a lo que hay que renunciar, tal vez enfoques colonialistas de la misión, o reflejos del clericalismo que todos llevamos implantado.

Es irrenunciable descartar lo que no cuadra con los nuevos caminos, aunque “siempre se haya hecho así”. Puede valer como sustrato, como las cenizas que se queman para que la tierra sea fértil, pero nada más. La conversión es lo opuesto al mantenimiento: continuar haciendo las mismas cosas de la misma manera conducirá a los mismos resultados. Como mínimo hay que reaprender: modificar, transformar, corregir, matizar… amazonizar métodos, opciones e instrumentos.

Desaprender, reaprender… pero siento que el acento recae en aprender. ¿Qué sembrar? ¿En qué luna? ¿Quiénes? Es decir, ¿qué hemos de crear, de emprender? ¿Qué es lo nuevo-nuevo que la realidad reclama y la Iglesia pide? Llega el vertiginoso momento de elaborar planes pastorales y programaciones anuales, de recomponer organigramas, revisar itinerarios formativos, replantear estructuras y proponer encargos… ¿Cómo hacemos?

¿Qué decisiones operativas tomar en línea con el sueño de una iglesia sinodal, laical y ministerial? ¿Cómo activar el programa (casi sin estrenar) de la inculturación de forma seria y realista? ¿De qué modo vertebrar una pastoral social con incidencia política, remando en la canoa de los más pobres? ¿Cuáles son los pasos firmes hacia una misión más ecológica, y por tanto intercultural y decididamente inclusiva de las mujeres?

 

“No queremos más documentos”, escuché a alguien en uno de los miles de zooms habituales. Amanece y hay que agarrar el machete, saltar de las intenciones a las resoluciones. Sé que no es fácil y me permito sugerir un par de claves:

- La conversión es a la vez personal e institucional. La resistencia al cambio es cizaña arraigada dentro de nosotros, en concepciones eclesiológicas de otras épocas, incluso en intereses personales y búsqueda de seguridades. Aventarse a hacer es también una experiencia espiritual.

- Interesante que, después de discernir, hay que descalzarse y aprender: al mismo tiempo que estamos convencidos de que hemos de cambiar y desarrollar cosas nuevas, descubrimos que no sabemos cuáles.

- Un paso prudente y humilde es reconocer que “no sabemos cómo se hace, pero, así como estamos haciendo, desde luego que no”. Entonces hemos de ensayar, venciendo el miedo de abandonar terrenos convencionales.

- El aprendizaje y crecimiento por prueba-error, por exploración y tanteo, conlleva valentía, asumir riesgos, salir de los refugios pastorales… y paciencia.

- Estos horizontes serán posibles si se apuesta por liderazgos eclesiales en sintonía con las visiones centrales del Sínodo, hombres y mujeres que amen profundamente la Amazonía y estén dispuestos a dejarse la vida.

Por fortuna, no se puede hacer chacra solo. Construir los cuatro sueños es una minga, un trabajo comunitario, una tarea sinodal. La podremos realizar juntos, “haciéndonos uno”, como dijo también Francisco aquel día; indígenas, misioneros, ribereños, laicos, abuelos, mujeres, extranjeros… Un trago de masato, herramientas listas, carcajadas al aire y manos a la obra antes de que suba más el sol.

05 Ago 2022

Madre de Dios: Alistan gran cruzada por Giulianito, niño que necesita ser operado de urgencia

La sociedad civil, organizaciones e instituciones se han sumado a la causa del menor de 7 años, quien padece de distonía generalizada, un extraño trastorno de movimiento en todo su cuerpo que le produce un intenso dolor.

Por: CAAAP / Radio Madre de Dios

Soportando contracciones involuntarias y dolorosas en todos los músculos de su cuerpo, Giuliano Bogani López, un niño de 7 años que sufre de distonía generalizada, continúa luchando por recuperar la tranquilidad en su vida y la de su familia. El menor, natural del distrito de Iberia, en la provincia de Tahuamanu (Madre de Dios), vio su tratamiento en Lima interrumpido debido a la pandemia de la COVID-19, lo que ha causado que, progresivamente, las contracciones que sufre sean mucho más frecuentes, y por ende, el dolor insoportable.

Tras conocer su caso, la sociedad civil, organizaciones e instituciones decidieron iniciar una gran cruzada solidaria, "Unidos por Giulianito", iniciativa que busca recaudar fondos para que el menor sea intervenido quirúrgicamente en el extranjero y pueda paliar los síntomas que le genera esta enfermad, y así mejorar su calidad de vida. Y es que, según los médicos del niño, esta operación no se puede realizar en el Perú, y solo es posible en países como Brasil y Chile. Es por esa razón que se necesitan al menos 100 mil soles para poder costear la cirugía y los gastos de traslado y tratamiento que necesitaría el menor.

“Giulianito ha nacido con distonía generalizada. Él nunca ha llegado a caminar, pero sí se movía con ayuda de un andador, dentro de sus posibilidades; era un niño alegre, feliz. Se tenían unas crisis de distonía, pero no eran frecuentes”, narró una de las amigas cercanas a la familia. Sin embargo, revló que en abril estas crisis aumentaron porque Giualianito dejó de recibir su medicina desde Lima. Luego, la familia se enteró  que solo una intervención quirúrgica fuera del país podía mantenerlo a salvo.

Es entonces cuando la población, conmovida por el caso, decidió unirse y emprender esta cruzada para recaudar, a través de distintas actividades como rifas, conciertos, y una Teletón, la suma que necesita el menor. La emisora del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, Radio Madre de Dios, no podía faltar en la lista. La difusión del caso llegó también hasta las instituciones del Estado, y municipalidades como la de Iberia y de Tambopata han organizado actividades profondos para el niño, al igual que el Gobierno regional de Madre de Dios, que sumó su apoyo a esta iniciativa ciudadana.

Para aportar económicamente, quedaron a disposición las siguientes cuentas (entre otras):

1) Banco de la Nación: 04-202-819414

CCI: 018-202-004202819414-22

2) Scotiabank: 345-0191048

CCI: 009-345-203450191048-00

3) BCP: 485-71715699066

CCI: 002-485-17171569906613

4) PLIN: 921439543

5) Yape: 921439543

(A nombre de la mamá de Giulianito: Cyntyha Addally Soriano Gonzales)

03 Ago 2022

Alimentación saludable en el Putumayo: una difícil misión, pero no imposible

La lejanía y excesiva dependencia de Iquitos, con lanchas que demoran 10 a 15 días y alimentos como huevos y verduras que deben enviarse en avioneta, y el auge del narcotráfico, la minería y la extracción de madera se suman al desconocimiento general sobre la importancia del cultivo y consumo del producto que la tierra amazónica proporciona.

“Hay esperanza”. Son las últimas palabras que pronuncia Bea Prusinowska, misionera laica, natural de Polonia, del Vicariato de San José del Amazonas, tras una larga conversación sobre su visión sobre la situación alimentaria en donde vive desde hace más de una década. La provincia del Putumayo, bañada por el río del mismo nombre y con capital en El Estrecho, es una zona compleja. Fronteriza con Colombia y cercana a Brasil, pero sobre todo lejana, muy lejana. Y esa distancia, unida al auge del extractivismo voraz (desde 2020 el incremento de la actividad maderera y el aumento de dragas mineras procedentes de Colombia está a la vista de todos) y el narcotráfico determina en buena medida qué productos consumen las familias.

Boras, murui, maijunas, secoyas, kichwas, yaguas, ticunas y ocainas comparten un vasto territorio en el que el río Putumayo serpentea a lo largo de 1.300 kilómetros (solo en la parte peruana, su extensión total supera los 1.800). Se organizan en 74 comunidades donde viven solo 11.000 personas. La baja densidad garantiza, todavía, buena cantidad de recursos alimenticios. Pescado, taricaya, motelo, paiche, venado, huangana o majás se encuentran aún con cierta facilidad, pero el comentario que en zonas como el Bajo Urubamba o Alto Amazonas se escucha desde hace una o dos décadas empieza a oírse, cada vez con más fuerza, en el Putumayo. “Hay animales para cazar y pescar, pero ya comentan eso de que antes era más fácil, estaban más cerca, y ahora deben adentrarse más en el bosque y en las quebradas”, afirma la misionera. Mientras las actividades ilegales prosperan, los animales huyen.

Sin embargo, factores culturales y la geografía entran también en escena. Los primeros meses de pandemia hicieron visible la realidad: “Dependemos muchísimo de los centros urbanos y, en concreto, de Iquitos”. De ahí llegan los víveres. Grandes lanchas que, en el mejor de los casos, tardan 10 a 15 días en cubrir la ruta navegando también por zona colombiana y brasileña. “Verduras como la cebolla, la papa o el ajo aguanta un largo viaje, pero otras se malograrían en el camino, por eso las traen en avionetas con los huevos y los panes, por no hablar de los accidentes que hay en la boca del Putumayo”, relata Prusinowska. Con esta situación, no es extraño que las verduras sean escasas, caras y poco atractivas para una población cada vez más habituada al tallarín, el atún enlatado, el arroz y las bebidas azucaradas.

“No todo es negativo, hay fruta en abundancia como el camu-camu y el aguaje, pero cuando converso con la gente ves que cada vez hay menos hábito de ‘hacer la chacra’ y desde el centro de salud los doctores insisten: los índices de desnutrición siguen altos”, comenta la misionera, “la dieta es muy poco variada”. Y es que en el Putumayo se respira, en parte, desencanto hacia ciertas propuestas alternativas y, sobre todo, sostenibles. Pequeños proyectos de plantación de cacao o caña de azúcar no han tenido éxito, pues el mercado para la venta queda lejos. Falta de organización, altos costes del transporte y definición concreta de a quién y cómo comercializar el producto son, a día de hoy, algunos ‘hándicaps’. Además, puede incluso afirmarse que gran parte de la población se ha ‘rendido’, al punto de que hay zonas completamente dedicadas al narcotráfico donde la producción agrícola es prácticamente nula. “Por el Alto Putumayo, en Soplín Vargas, no encuentras casi nada de verduras, a lo sumo yuca y poco más”, lamenta la misionera.

Misionera que encuentra, entre la dura realidad, signos de ilusión como las ferias gastronómicas que se han realizado tanto en el Estrecho como en Mairidicai, una comunidad indígena cercana. “Se pudo probar comida murui, bora, maijuna, kichwa, secoya… en eventos así nos damos cuenta de qué calidad de comida existe, cómo se cocinan verdaderas delicias con algunas frutas y verduras que no se ven en el día a día”, detalla y lanza una pregunta para la reflexión, “¿por qué teniendo esa riqueza en la tierra, muchas veces, nos dejamos llevar por todo lo que, creemos, significa modernidad?”.

Invertir esos falsos mitos, revalorar lo propio y, sobre todo, apoyar y acompañar alternativas de vida y alimentación más equilibradas para las familias amazónicas debe ser uno de los principales retos a corto plazo. Una alimentación que garantice la seguridad alimentaria en toda la amplitud del término, desde la ‘cantidad’ hasta la ‘calidad’ de lo que se sirve en la mesa. Aportar un granito de arena, tanto desde la Iglesia como desde instituciones públicas, privadas y Ongs es un imperativo moral. Por las familias y por esta ‘tierra bendecida’ llamada Amazonía.

18 Jul 2022

La Amazonía se deja soñar

Por: P. César Caro, vicario general de San José  del Amazonas

Esta frase me desafió apenas la vi. Estaba decorando el frontal de la maloka de Indiana al llegar al encuentro vicarial de animadores y animadoras; hasta ahora me hace pensar. Esta tierra, aunque explotada y maltratada por décadas, es virgen en muchos aspectos, y en ella es posible soñar y sembrar.

Hemos trabajado fundamentalmente sobre el documento Querida Amazonía dedicando un día a cada uno de los cuatro sueños del Papa. Acá en la selva, cuando alguien te sueña es que algo va a suceder, y los rukus (abuelos, sabios) son capaces de interpretar los sueños para que conozcas y te prepares.

Francisco ha soñado, Dios nos ha soñado, y el sueño de Dios es como su Palabra, crea la realidad con suavidad y eficacia, escribiendo con renglones humanos pero firmes. La Amazonía es el más habitable entorno para el deseo de Diosito, para sus más hondas aspiraciones… para la Iglesia.

Buscamos caminar juntos para alinearnos con su sueño: se llama discernimiento. Y lo hemos hecho estos días con powerpoints, bajo chaparrones de números de QA, entre muchos diálogos de grupo y plenario, produciendo papelotes escritos con la torpe letra de la gente de nuestras chacras, pero preñados de sabiduría, realismo e ilusión.

Los animadores y animadoras resaltan la necesidad de cuidar las raíces (QA 33), de trabajar en la recuperación de las identidades culturales, porque las tradiciones y espiritualidades de nuestros pueblos indígenas son revelaciones del Evangelio. En la noche de fiesta, entre risas y disfraces, se expresó esta inquietud, que dota de contenido a la acción pastoral.

Se contaron muchas experiencias directas de tala ilegal, de dragas, de engaños, de contaminación, de depredación sin escrúpulos. Se habló del manejo sostenible de los recursos (QA 51), de la urgencia de un cambio de hábitos de vida y por supuesto del agua: “nacemos y vivimos en el río, nuestra vida está ligada al agua… pero no tenemos agua para beber”. Una paradoja que es una maldición cotidiana. Estamos obligados a aportar como Iglesia al cuidado y al crecimiento de la Amazonía (QA 60).

Es una entre tantas injusticias que claman al cielo, abusos tan recurrentes que, o bien los hemos naturalizado, o bien están sepultados bajo una losa de silencio por vergüenza o por miedo. Indignarse (QA 15) y alzar la voz: ¿cómo denunciar?, ¿cómo penetrar en esferas de incidencia política? ¿Cómo articular respuestas efectivas ante las violaciones de los derechos humanos (QA 75)? ¿Cómo potenciar la oficina central para que sea como un corazón que recibe, asesora, informa, apoya… pero que también bombea formación en los puestos, acompañamiento, materiales, estrategias…?

Hay un llamado a crecer como comunidades laicales (QA 94) y ministeriales, pasando del paradigma del “animador varón representante del párroco y responsable de todo” al equipo, al consejo de la comunidad, donde se diversifican los servicios y las funciones. De la navaja suiza a la orquesta, del personalismo a la corresponsabilidad. Lo trabajamos a través de dramas que ellos representaron, y en los que, a su manera divertida, evidenciaron la situación no siempre tan ideal de las pequeñas comunidades rurales.

Dar este giro implicará adentrarnos por quebradas desconocidas, tomar riesgos, revolucionar hábitos muy arraigados, transformar procesos formativos y estructuras organizativas… Y necesitamos incluir con determinación en el liderazgo oficial a las mujeres (QA 103), que llevan siglos moviendo todo, pero desde la retaguardia. Pues la Amazonía es femenina, y sin las mujeres la Iglesia no estaría en pie.

No será fácil, pero Dios sueña para que despertemos. La visión de Dios la intuimos al compartirla, la vamos descubriendo y desplegando mano con mano, haciéndonos uno, misioneros y pueblos nativos y ribereños. Es apasionante amanecer a una Iglesia más sinodal, más sencilla, samaritana y valiente. Una Iglesia descalza y con rasgos amazónicos, que sirve con alegría el masato del Buen Vivir -la vida plena (QA 71)- a todos.

07 Jul 2022

San José del Amazonas celebra su primer encuentro vicarial de animadores tras dos años de pandemia

Durante cuatro días, se abordaron en Indiana los sueños del Papa Francisco plasmados en la exhortación apostólica postsinodal "Querida Amazonía", reflexionando sobre la forma en la que se pueden aplicar estas enseñanzas en las misiones.

Del 29 de junio al 3 de julio se celebró en Indiana el Encuentro de formación de animadores y animadoras de comunidades cristianas del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas. Un espacio que reunió, luego de dos años de pandemia, a 45 participantes, hombres y mujeres, procedentes de cuatro cuencas y 12 puestos de misión, quienes se encargan de llevar adelante la vida cristiana de las comunidades indígenas y ribereñas de esta parte de la Amazonía peruana.

Los animadores y animadoras pudieron profundizar, durante cuatro días, sobre las enseñanzas del Papa Francisco en la exhortación apostólica postsinodal "Querida Amazonía". A cada uno de los cuatro sueños de este documento; el sueño social, el sueño ecológico, el sueño cultural y el sueño eclesial; se le dedicó una mañana entera de trabajo, que consistió en partir de la realidad, leer y reflexionar los textos y discernir modos concretos de aplicar este conocimiento en la misión.

Mediante el uso de videos, reuniones de grupo, juegos y dinámicas, dramas, símbolos y plenarios se desmenuzaron los aspectos mas centrales de "Querida Amazonía", los que iluminan mejor las circunstancias actuales de los misioneros y misioneras. Asimismo, se pudo disfrutar de oraciones y celebraciones inculturadas, llenas de gestos, palabras y elementos amazónicos, siempre presididas por el Evangelio. La celebración de la Eucaristía en la catedral de Indiana y la noche cultural cerraron este encuentro.

Nuevos esquemas

Otro de los temas abordados con los participantes fue la idea de cambiar el paradigma del animador. Tradicionalmente, se tiene el esquema de que sea una sola persona y, por lo general, un hombre. "Lo que hemos trabajado es pasar de eso a un equipo donde hay varias personas, con una diversificación de servicios y ministerios, tal como pide el Sínodo y Querida Amazonía, y con el papel sustancial de la mujer", señaló el P. César Caro, vicario general de San José del Amazonas.

Se espera que el próximo año se pueda pasar de estos estos de formación para animadores y animadoras, a escuelas de formación para laicos, ministerios y consejos. "Estamos estudiando esto. El encuentro nos ha servido para eso también, pues la última vez que se realizó fue en el 2019", añadió.

21 Jun 2022

Iglesia de Iquitos inaugura centro de escucha para acompañar a víctimas de violencia

Un espacio que nace a partir de una autocrítica de la propia Iglesia, que reconoce que existe violencia en su comunidad y que no solo se trata de un grave pecado, sino de un delito que puede derivar en una sanción penal por parte de las autoridades.

Por: Radio La Voz de la Selva / Querida Amazonía

"Lo que se pretende es hacer lo que viene indicando la Iglesia. En todo el mundo nos invita a escuchar a las víctimas de posibles abusos tanto de poder, de conciencia, física y sexual. Y, en segundo lugar, prevenir para que este tipo de situaciones no suceda. Por lo tanto, lo que se busca es una Iglesia más segura". Son las palabras de Mons. Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, tras la inauguración del centro de escucha, realizada en la capital de la región Loreto, para prevenir y acompañar casos de violencia dentro de las instancias de la Iglesia católica y otros rubros de la sociedad.

Este ambiente pretende ser un espacio para escuchar pero también prevenir, dado a que nace de una autocrítica de la Iglesia en reconocer que existe violencia en su comunidad y que no solo es un grave pecado, sino un delito que puede derivar en una sanción penal por parte de las autoridades. “Es conveniente, necesario e imprescindible escuchar a las víctimas. Hay abusos y es muy grave y lamentable. Lo que haya de pecado hay que corregir lo, y lo que haya de delito, pasarlo a las autoridades para que sean ellas quienes decidan la gravedad e impongan las penas oportunas”, declaró el obispo de Iquitos.

De acuerdo a Silvia Quispe, coordinadora de este centro, de encontrarse indicios de delito en la denuncia, inmediatamente se activará el protocolo respectivo para atender de manera adecuada a la víctima con lo que requiera, como puede ser terapia, patrocinio legal y atención médica. En paralelo, estos casos serán derivados a las instituciones correspondientes, señaló.

Monseñor Cadenas indicó que esta iniciativa responde a un planteamiento global de la Iglesia Católica, el mismo que ha tenido buenos resultados en países de Europa y en Estados Unidos. Asimismo, comentó una de las cartas del papa Francisco, donde menciona sobre la importancia de prevenir el abuso accionando desde los primeros indicios, es decir, trabajando desde la base para reestructurar aquello que está mal.

Por último, el obispo de Iquitos recordó que toda denuncia es de carácter privado y se debe accionar de forma rigurosa para no exponer a la víctima y proteger su integridad física y mental. En ese sentido, resaltó que el proyecto llegará a todas las parroquias y colegios parroquiales, desde donde se espera ejecutar talleres de concientización y prevención de la violencia.

20 Jun 2022

Iglesia de Jaén impulsa la construcción de una casa hogar para adultos mayores en estado de abandono

A través de una 'Gran donatón', se busca recaudar fondos para la construcción de un albergue para ancianos que se encuentran en la provincia de Jaén y alrededores. Una iniciativa que surge ante la dura realidad que enfrentan los adultos mayores de la región Cajamarca.

El Vicariato Apostólico San Francisco Javier anunció que lanzará una campaña de recaudación para hacer realidad la casa hogar “Abraham y Sara”, un albergue para ayudar a los ancianos y ancianas de la provincia de Jaén (Cajamarca), y alrededores, los cuales se encuentran en situación de abandono. El objetivo es recaudar un millón de soles para culminar con la construcción de este espacio que, hasta el momento, solo cuenta con un terreno donado a la parroquia San Francisco de Asís de Fila Alta.

La "Gran donatón" se llevará a cabo del 15 al 17 de julio, tras varios años en los que este proyecto estuvo paralizado, pues no se había podido recaudar los fondos suficientes para iniciar con el proceso de saneamiento del terreno, la elaboración del expediente técnico y su posterior construcción. "Podríamos pensar en ayudar a alrededor de cien personas, pero esto es parte del estudio y expediente que se va a realizar", sostuvo Mons. Alfredo Vizcarra Mori, obispo del Vicariato Apostólico de San Francisco Javier.

Foto: Radio Marañón

Y es que, en la región Cajamarca se requiere con urgencia de la creación de un asilo o albergue para adultos mayores, ante la necesidad que existe en la zona de un espacio que acoger a esta población. De acuerdo al P. Walter Crispi, párroco de Fila Alta, son más de 700 ancianos solo en su sector. "Hablamos de más de más de 1500 que viven en extrema pobreza. Algo similar ocurre en la provincia de San Ignacio, que cuenta con más de 900 ancianos abandonados, en situación de pobreza, o víctimas de violencia", refirió.

Ante la voluntad que existe por sacar adelante este proyecto, se hace un llamado a todos los ciudadanos, organizaciones, instituciones, colectivos y movimientos a colaborar con esta iniciativa para ayudar a los adultos mayores. "Hay muchos ancianos y ancianas que necesitan poder tener un lugar a dónde llegar para ser atendidos como personas que son (...) Durante estos tres días se va a movilizar a la población para que se acerquen y hagan su donativo", manifestó Mons. Vizcarra.

 

10 Jun 2022

Arte indígena Harakbut llega a Estados Unidos con exposición sobre los impactos del extractivismo

Las pinturas, elaboradas por doce artistas que integran el colectivo ‘Etochime Harakbut’ de Madre de Dios, reflejan el cambio en la cultura de su pueblo, a raíz de las amenazas como la minería ilegal, que está destruyendo no solo el territorio de sus comunidades, sino su identidad indígena.

Un conjunto de treinta obras inspiradas en las historias que han influido e impactado en el pueblo indígena Harakbut, su esencia y los principales problemas que enfrentan sus comunidades, serán exhibidas en la exposición “MÍO: Lo que es nuestro a raíz de la extracción” desde este 16 de junio en la galería The Midway Arts Center, en San Francisco, California, Estados Unidos.

La muestra recoge el arte de doce hombres y mujeres indígenas del colectivo ‘Etochime Harakbut’ de la región Madre de Dios, y busca dar a conocer la cosmovisión indígena mediante la presentación de obras que representan el impacto de las industrias extractivas en esta parte de la Amazonía peruana, que ha sido fuertemente golpeada por el boom de la minería ilegal de oro en los últimos veinte años.

“Es un poco de cómo cada artista interpreta, no solo la destrucción de la selva y áreas naturales protegidas, sino también cómo estas empresas extractivas van destruyendo mentes. Hoy en día los Harakbut han olvidado su identidad, sus raíces, y se han dejado absorber por el sistema colonialista”, explica Yésica Patiachi, una de las integrantes del colectivo Etochime Harakbut.

Arte que abre puertas

Fue a raíz de la exposición virtual ‘Los Hijos del Bosque’, que presentaron en octubre de 2021, que la curadora Patsy Craig decidió ponerse en contacto con ellos para plantearles esta propuesta que sería llevada a los Estados Unidos, explica Yésica. Sin embargo, la decisión de formar parte no dependía solo del colectivo, pues en ese momento ellos no contaban con los fondos necesarios para poder producir las obras.

Foto: difusión

Fue gracias a la gestión de las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario, que apoyaron a canalizar las donaciones, que los artistas no tuvieron que preocuparse por adquirir los insumos para pintar. Desde los lienzos, los caballetes, las pinturas y la alimentación de los integrantes del colectivo fueron costeados por el aporte de diversas personas y organizaciones. La Iglesia, a través de ellas, les abrió las puertas y también les brindó un ambiente para pintar, comenta Yésica.

“Para nosotras, después del Sínodo para la Amazonía y de la visita del Papa, una expresión de la pastoral indígena urbana es el colectivo Etochime Harakbut, que a través del arte está buscando expresarse, defender su identidad, y preservar su cultura (…) Estamos haciendo una apuesta por estos nuevos caminos que la Iglesia nos invita a buscar, y uno de estos es el arte”, explica la Hna. Zully Rojas, misionera dominica del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado.

Sobre MÍO

La exhibición, que desde este 16 de junio hasta el 18 de julio en la galería The Midway Arts Center, en San Francisco, California, contiene también otras treinta obras de los alumnos de San Francisco Art Institute (SFAA), que retratan temas relacionados con la extracción de recursos, en referencia al impacto de la “Gold Rush” o “Fiebre del Oro” (1848-1855) en California del Norte, trazando paralelismos entre estas dos distintas ubicaciones geográficas.

“Es súper interesante porque en el colectivo Etochime son autodidactas. En Perú hay escuelas de arte, pero no hay aquellas que se enfocan en la estética de la cultura ancestral, desafortunadamente. Vienen de una mirada colonial, con un formato occidental (…) Entonces aquí se combina el arte occidental con el arte indígena amazónico por el formato en lienzo donde crean las obras. Es una yuxtaposición muy interesante”, resalta la curadora, Patsy Craig.

Etochime: Nuestras raíces

Los integrantes de Etochime Harakbut pertenecen a las comunidades de Puerto Luz y Shintuya. Lo conforman Francis Quique Álvarez, Hubert Tayori Takori, Luis Tayori Kendero, Fermín Chimatani Tayori, Guadalupe Patiachi Tayori, Brandon Moqui Yamo, Paul Sonque Mikiri, Rayner Joao Mikiri Sihui, Percy Tayori Keddero, Nakeyo Chimatani Lobon, Anelice Cáceres Patiachi y Yésica Patiachi Tayori.

El colectivo fue creado hace más de tres años con el objetivo de dar a conocer, a través del arte, la historia, cosmovisión, cultura e historias del pueblo indígena Harakbut. Un esfuerzo colectivo en los que cada uno de los artistas, desde sus propias miradas y generaciones buscan evocar sus conocimientos y hacer lo posible para que no se pierdan, sobre todo, entre los más jóvenes.

06 Jun 2022

Mons. Alejandro Wiesse: “Toca descalzarme, como Moisés, para ver como el Señor llena mi corazón con nuevas experiencias”

El nuevo obispo del Vicariato Apostólico de Requena dejará su cargo como Ministro Provincial de la Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú para recibir su ordenación episcopal en la Catedral de Lima, el próximo 23 de julio. “Me he encontrado en esta designación del Santo Padre que asumo con espíritu franciscano”.

“Creo que el vicariato necesita esta presencia de trabajo comunitario, sacerdotal, y de comunidades religiosas. Trabajaremos como una fraternidad. Este es un proceso y vamos a seguir viendo cómo organizar esta experiencia”. Son las palabras de Mons. Alejandro Adolfo Wiesse León, recientemente nombrado obispo del Vicariato Apostólico de Requena, luego de que el Papa Francisco aceptara la renuncia de Mons. Juan Bautista Tomás Oliver Climent.

Una designación del Santo Padre que él asume “con espíritu franciscano”, pues al igual que el Vicariato de Requena, el de San José del Amazonas y de San Ramón; tres de los ocho vicariatos que tiene la Amazonía peruana; también han sido confiados a esta orden. “Toca descalzarme, como diría el texto bíblico a Moisés, quítate las sandalias porque entras en una tierra sagrada. Me toca descalzarme, dejar algo, para ver cómo el Señor llena mi corazón con nuevas experiencias”, sostiene.

El nuevo obispo de Requena se desempeña aún, en la ciudad de Lima, como Ministro Provincial de la Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú. Cargo que deberá dejar para viajar hasta la región Loreto, donde se llevará a cabo la toma de posesión de este vicariato. No obstante, antes se tiene previsto que Mons. Carlos Castillo, arzobispo de Lima, le conceda la ordenación episcopal en una ceremonia que se realizará en la Catedral de Lima el próximo 23 de julio.

En este nuevo reto, que asume con entusiasmo, Mons. Alejandro Wiesse no está solo. Le acompaña Mons. Oliver Climent, hoy administrador diocesano del Vicariato Apostólico de Requena, y con quien trabajará de la mano para conocer de cerca la labor que cumple la Iglesia en esta parte de la Amazonía peruana. Espera además contar con la participación de laicos, laicas, religiosos, religiosas y sacerdotes que quieran unirse a él para trabajar juntos, como en una verdadera comunidad.

“Estamos en un tiempo de renovación a nivel eclesial. La invitación del Santo Padre a mirar la Amazonía, a ir y comprenderla es todo un desafío. Es importante acercarnos y dejarnos evangelizar, escuchar también la voz del Señor que está presente en todos estos ámbitos de esta Amazonía peruana”, resalta el obispo de Requena. Al mismo tiempo, extiende la invitación para que todos los interesados e interesadas en sumarse a esta misión puedan entrar en contacto con él, quien les acogerá con los brazos abiertos.