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04 Oct 2023

«Laudate Deum», el grito del Papa para responder a la crisis climática

Publicada la exhortación apostólica de Francisco, que precisa y completa la encíclica de 2015: no estamos reaccionando lo suficiente, estamos cerca del punto de ruptura. Crítica a los negacionistas: indudable el origen humano del calentamiento global. El compromiso con el cuidado de la casa común brota de la fe cristiana.

«“Alaben a Dios” es el nombre de esta carta. Porque un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo». Con estas palabras concluye la nueva exhortación apostólica del Papa Francisco, publicada el 4 de octubre, fiesta del Santo de Asís. Un texto en continuidad con la encíclica más amplia de 2015 Laudato si'. En 6 capítulos y 73 parágrafos, el Sucesor de Pedro se plantea precisar y completar lo ya afirmado en el texto anterior sobre ecología integral, y al mismo tiempo lanzar una voz de alarma y una llamada a la corresponsabilidad ante la emergencia del cambio climático, antes de que sea demasiado tarde. La exhortación mira en particular a la COP28 que se celebrará en Dubai a finales de noviembre y principios de diciembre. Escribe el Pontífice: «con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre» y «es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas» (2). Es uno «de los principales desafíos a los que se enfrentan la sociedad y la comunidad mundial» y «los efectos del cambio climático son soportados por las personas más vulnerables, ya sea en casa o en todo el mundo» (3).

Los signos del cambio climático, cada vez más evidentes

El primer capítulo está dedicado a la crisis climática mundial. «Por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes», explica el Papa. Que observa cómo «en los últimos años hemos sido testigos de fenómenos extremos, períodos frecuentes de calor inusual, sequía y otros quejidos de la tierra», una «enfermedad silenciosa que nos afecta a todos». Además, Francisco afirma: «es verificable que determinados cambios en el clima provocados por la humanidad aumentan notablemente la probabilidad de fenómenos extremos cada vez más frecuentes e intensos». El Pontífice, tras recordar que si el aumento de la temperatura supera los 2 grados «se derretirían totalmente las capas de hielo de Groenlandia y de buena parte de la Antártida, con enormes y gravísimas consecuencias para todos» (5), sobre los que minimizan el cambio climático, responde: «lo que estamos verificando ahora es una inusual aceleración del calentamiento, con una velocidad tal que basta una sola generación —no siglos ni milenios— para constatarlo». «Probablemente en pocos años muchas poblaciones deberán trasladar sus hogares a causa de estos hechos» (6). Los fríos extremos también «expresiones alternativas de la misma causa» (7).

La culpa no es de los pobres

«Con la pretensión de simplificar la realidad -escribe Francisco-, no faltan quienes responsabilizan a los pobres porque tienen muchos hijos y hasta pretenden resolverlo mutilando a las mujeres de países menos desarrollados. Como siempre, pareciera que la culpa es de los pobres. Pero la realidad es que un bajo porcentaje más rico del planeta contamina más que el 50% más pobre de toda la población mundial, y que la emisión per cápita de los países más ricos es muchas veces mayor que la de los más pobres. ¿Cómo olvidar que África, que alberga más de la mitad de los más pobres del planeta, es responsable de una mínima parte de las emisiones históricas?» (9) El Papa también cuestiona la postura de quienes afirman que los esfuerzos para mitigar el cambio climático reduciendo el uso de combustibles fósiles «provocará una reducción de los puestos de trabajo». Lo que está ocurriendo en realidad «es que millones de personas pierden su empleo debido a las diversas consecuencias del cambio climático: tanto el aumento del nivel del mar como las sequías y muchos otros fenómenos que afectan al planeta, han dejado a mucha gente a la deriva». Mientras «la transición hacia formas renovables de energía, bien gestionada» es capaz «de generar innumerables puestos de trabajo en diferentes sectores. Esto requiere que los políticos y empresarios estén ahora mismo ocupándose de ello» (10).

Indudable origen humano

«Ya no se puede dudar del origen humano —“antrópico”— del cambio climático», afirma Francisco. «La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera… se mantuvo estable hasta el siglo XIX… En los últimos cincuenta años el aumento se aceleró notablemente» (11). Al mismo tiempo, la temperatura «aumentó con una velocidad inédita, sin precedentes en los últimos dos mil años. En este período la tendencia fue de un calentamiento de 0,15 grados centígrados por década, el doble de lo ocurrido en los últimos 150 años… A este ritmo, es posible que en diez años alcanzaremos el límite máximo global deseable de 1,5 grados centígrados» (12). Provocando la acidificación de los mares y el deshielo. La coincidencia entre estos acontecimientos y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero «no es posible ocultar… Una abrumadora mayoría de científicos especializados en clima sostienen esta correlación y sólo un ínfimo porcentaje de ellos intenta negar esta evidencia». Por desgracia, observa amargamente el Pontífice, «la crisis climática no es precisamente un asunto que interese a los grandes poderes económicos, preocupados por el mayor rédito posible con el menor costo y en el tiempo más corto que se pueda» (13).

Estamos justo a tiempo para evitar daños más dramáticos

«Me veo obligado -continua Francisco- a hacer estas precisiones, que pueden parecer obvias, debido a ciertas opiniones despectivas y poco racionales que encuentro incluso dentro de la Iglesia católica. Pero ya no podemos dudar de que la razón de la inusual velocidad de estos peligrosos cambios es un hecho inocultable: las enormes novedades que tienen que ver con la desbocada intervención humana sobre la naturaleza» (14). Por desgracia, algunas manifestaciones de esta crisis climática ya son irreversibles durante al menos cientos de años, mientras que «el derretimiento de los polos no podrá revertirse por cientos de años» (16). Por tanto, estamos justo a tiempo de evitar daños aún más dramáticos. El Papa escribe que «ciertos diagnósticos apocalípticos suelen parecer poco racionales o insuficientemente fundados», pero «no podemos afirmar con certeza» qué sucederá (17). Por lo tanto, «urge una mirada más amplia… Se nos pide nada más que algo de responsabilidad ante la herencia que dejaremos tras nuestro paso por este mundo» (18). Recordando la experiencia de la pandemia de Covid-19 Francisco repite «todo está conectado y nadie se salva solo» (19).

El paradigma tecnocrático: la idea de un ser humano sin límites

En el segundo capítulo, Francisco habla del paradigma tecnocrático que «consiste en pensar «como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico» (20) y «se retroalimenta monstruosamente» (21) basada en la idea de un ser humano sin límites. «Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo… Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad» (23). Por desgracia, como también enseña la bomba atómica, «el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia» (24). El Papa reitera que «el mundo que nos rodea no es un objeto de aprovechamiento, de uso desenfrenado, de ambición ilimitada» (25). Recuerde también que estamos incluidos en la naturaleza, y «esto mismo excluye la idea de que el ser humano sea un extraño, un factor externo sólo capaz de dañar el ambiente. Debe ser considerado como parte de la naturaleza» (26); «los grupos humanos muchas veces han “creado” ambiente» (27).

Decadencia ética del poder: marketing e información falsa

Hemos logrado «progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia» (28). «La decadencia ética del poder real se disfraza gracias al marketing y la información falsa, mecanismos útiles en manos de quienes tienen mayores recursos para incidir en la opinión pública a través de ellos». Estos mecanismos convencen a los habitantes de las zonas donde se van a implantar proyectos contaminantes, engañándoles con que se generarán oportunidades económicas y de empleo, pero «no se les dice con claridad que detrás de ese emprendimiento» quedará «una tierra arrasada» (29) y condiciones de vida mucho más desfavorables. «La lógica del máximo beneficio con el menor costo, disfrazada de racionalidad, de progreso y de promesas ilusorias, vuelve imposible cualquier sincera preocupación por la casa común y cualquier inquietud por promover a los descartados de la sociedad… extasiados frente a las promesas de tantos falsos profetas, a veces los mismos pobres caen en el engaño de un mundo que no se construye para ellos» (31). Existe «un dominio de los que nacieron con mejores condiciones de desarrollo» (32). Francisco les invita a preguntarse, ante «los hijos que pagarán el daño de sus acciones» cuál es el sentido de sus vidas (33).

Política internacional débil

En el siguiente capítulo de la exhortación, el Papa aborda la debilidad de la política internacional, insistiendo en la necesidad de favorecer «los acuerdos multilaterales entre los Estados» (34). Explica que «Cuando se habla de la posibilidad de alguna forma de autoridad mundial regulada por el derecho no necesariamente debe pensarse en una autoridad personal» sino de «organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos elementales». Que «deben estar dotadas de autoridad real de manera que se pueda “asegurar” el cumplimiento de algunos objetivos irrenunciables» (35). Francisco deplora que «las crisis mundiales sean desaprovechadas cuando serían la ocasión para provocar cambios saludables. Es lo que ocurrió en la crisis financiera de 2007-2008 y ha vuelto a ocurrir en la crisis del covid-19», que han traído «más individualismo, a más desintegración, a más libertad para los verdaderos poderosos que siempre encuentran la manera de salir indemnes» (36). «Más que salvar el viejo multilateralismo, parece que el desafío actual está en reconfigurarlo y recrearlo teniendo en cuenta la nueva situación mundial» (37) reconociendo que muchas agregaciones y organizaciones de la sociedad civil ayudan a compensar las debilidades de la Comunidad internacional. El Papa cita el proceso de Ottawa sobre minas antipersona, que muestra cómo la sociedad civil crea dinámicas eficaces que la ONU no consigue.

Las instituciones que preservan a los más fuertes son inútiles

La que propone Francisco es «un multilateralismo “desde abajo” y no simplemente decidido por las élites del poder… Es de esperar que esto ocurra con respecto a la crisis climática. Por eso reitero que «si los ciudadanos no controlan al poder político —nacional, regional y municipal—, tampoco es posible un control de los daños ambientales» (38). Tras reafirmar la primacía de la persona humana y la defensa de su dignidad por encima de cualquier circunstancia, Francisco explicó que «no se trata de reemplazar a la política, porque… las potencias emergentes se vuelven cada vez más relevantes». «Precisamente el hecho de que las respuestas a los problemas puedan venir de cualquier país, aunque sea pequeño, termina presentando al multilateralismo como un camino inevitable» (40). Por lo tanto, es necesario un «marco diferente de cooperación efectiva. No basta pensar en los equilibrios de poder sino también en la necesidad de dar respuesta a los nuevos desafíos y de reaccionar con mecanismos globales». Necesitamos «reglas globales y eficientes» (42). «Todo esto supone generar un nuevo procedimiento de toma de decisiones»; necesitamos «espacios de conversación, de consulta, de arbitraje, de resolución de conflictos y de supervisión, y en definitiva una suerte de mayor “democratización” en el ámbito global para que se expresen e incorporen las variadas situaciones. Ya no nos servirá sostener instituciones para preservar los derechos de los más fuertes sin cuidar los de todos» (43).

Conferencias sobre el clima

En el siguiente capítulo, Francisco describe las distintas conferencias sobre el clima celebradas hasta la fecha. Recuerda la de París, cuyo acuerdo entró en vigor en noviembre de 2016, pero «si bien es un acuerdo vinculante, no todas las prescripciones son obligaciones en sentido estricto y algunas de ellas dan lugar a una amplia discrecionalidad» (47), no hay sanciones por incumplimiento y se carece de medios eficaces para hacer cumplir la ley, no prevé sanciones reales y no existen instrumentos eficaces para garantizar su cumplimiento. Y «todavía se está trabajando para consolidar prácticas concretas de monitorización y facilitar criterios generales que permitan comparar los objetivos de los distintos países» (48). El Papa menciona la decepción de la COP de Madrid y recuerda que la COP de Glasgow relanzó los objetivos de París, con muchas "exhortaciones", pero «las propuestas tendientes a asegurar una transición rápida y efectiva hacia formas alternativas de energía menos contaminantes no pudieron avanzar» (49). La COP27 en Egipto del 2022 «fue un ejemplo más de la dificultad de las negociaciones» y aunque produjo «al menos un avance en la consolidación del sistema de financiación por “las pérdidas y los daños” en los países más afectados por los desastres climáticos» (51) también en esto muchos puntos siguieron siendo "imprecisos". Negociaciones internacionales «no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad» (52).

¿Qué se espera de la COP de Dubái?

Con respecto a la COP28, Francisco escribe que «decir que no hay nada que esperar sería un acto suicida, porque implicaría exponer a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, a los peores impactos del cambio climático» (53). «No podemos dejar de soñar que esta COP28 dé lugar a una marcada aceleración de la transición energética, con compromisos efectivos y susceptibles de un monitoreo permanente. Esta Convención puede ser un punto de inflexión» (54). El Papa señala que «la transición que se necesita, hacia energías limpias… abandonando los combustibles fósiles, no tiene la velocidad necesaria. Por consiguiente, lo que se está haciendo corre el riesgo de interpretarse sólo como un juego para distraer» (55). No se puede buscar únicamente un remedio técnico a los problemas, «corremos el riesgo de quedarnos encerrados en la lógica de emparchar… mientras por lo bajo avanza un proceso de deterioro que continuamos alimentando» (57).

Dejar de ridiculizar la cuestión medioambiental

Francisco pide que se ponga fin a «las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos». En cuanto a las protestas de los grupos radicalizados, el Papa afirma que «ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos» (58). El Pontífice espera que de la COP28 surjan «formas vinculantes de transición energética» que sean eficientes, «obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente» (59). «Ojalá quienes intervengan puedan ser estrategas capaces de pensar en el bien común y en el futuro de sus hijos, más que en intereses circunstanciales de algunos países o empresas. Ojalá muestren así la nobleza de la política y no su vergüenza. A los poderosos me atrevo a repetirles esta pregunta: ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?» (60).

Un compromiso derivado de la fe cristiana

Por último, el Papa recuerda que la motivación de este compromiso nace de la fe cristiana, animando a «los hermanos y hermanas de otras religiones a que hagan lo mismo» (61). «La cosmovisión judeocristiana defiende el valor peculiar y central del ser humano en medio del concierto maravilloso de todos los seres». «Todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde» (67). «Esto no es producto de nuestra voluntad, tiene otro origen que está en la raíz de nuestro ser, ya que «Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea» (68). Lo importante, escribe Francisco, es recordar que «no hay cambios duraderos sin cambios culturales, sin una maduración en la forma de vida y en las convicciones de las sociedades, y no hay cambios culturales sin cambios en las personas» (70). «El esfuerzo de los hogares por contaminar menos, reducir los desperdicios, consumir con prudencia, va creando una nueva cultura. Este solo hecho de modificar los hábitos personales, familiares y comunitarios» contribuye «gestar grandes procesos de transformación que operan desde las profundidades de la sociedad» (71). El Pontífice concluye su exhortación recordando que «las emisiones per cápita en Estados Unidos son alrededor del doble de las de un habitante de China y cerca de siete veces más respecto a la media de los países más pobres». Y afirma que «un cambio generalizado en el estilo de vida irresponsable ligado al modelo occidental tendría un impacto significativo a largo plazo. Así, junto con las indispensables decisiones políticas, estaríamos en la senda del cuidado mutuo» (72).

 

Infografía exhortación apostólico Ludate Deum

 

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Nota publicada originalmente en la web de Vatican News. Se puede leer aquí.

24 Sep 2023

En memoria de la hermana Mercedes Ravelo: dominica y nahua de corazón

La misionera, presente desde los años 90 en la selva sur de Perú, fue muy importante en las primeras décadas de contacto de los indígenas nahuas de Santa Rosa de Serjali y formó a decenas de jóvenes indígenas del Bajo Urubamba como parte de la Misión de Sepahua (Ucayali) y Kirigueti (Cusco). Falleció el 23 de septiembre, un día antes de cumplir 84 años.

Por: Beatriz García Blasco

Aichu. Aichu significa gracias. Aichu es la palabra que más resuena en las últimas horas en el corazón del pueblo nahua de Santa Rosa de Serjali, en la Reserva Kugapakori Nahua Nanti. Porque la noticia, en este 2023, no tardó mucho en llegar desde Lima. La hermana Meche, la misionera dominica que compartió casi diez años de su vida con ellos, había fallecido este 23 de septiembre. Macay hermana / Hasta pronto hermana.

Había partido a la Casa del Padre a pocas horas de cumplir 84 años, en víspera de su cumpleaños, tras un par de años delicada de salud. Años en los que ha batallado contra la enfermedad como la mujer valiente que ella, con entereza y fortaleza, con confianza en Dios, con alegría, con humildad.

Natural de Huacho, Mercedes Ravelo Pardavé permaneció en la misión hasta más allá de los 80 años. Hasta que enfermó. A pesar de su edad, y de que posiblemente la enfermedad ya empezaba a limitarle, siempre quiso seguir en Sepahua (Ucayali), la comunidad que fue su casa tras sus años en Serjali, con los indígenas nahuas, y en Kirigueti acompañando a las mujeres matsigenkas.

En Sepahua, entre yines, matsigenkas, asháninkas, amahuacas, yaminahuas y, por supuesto, siempre al cuidado y preocupada por sus queridos hermanos nahuas, Meche (o ‘Mechita’, como se le decía de cariño) continuó su labor misionera en su última etapa acompañando a las jóvenes del internado femenino y dando aliento y consejo permanente a profesores, vecinos y a quienes se encontrara, de comercio en comercio, de evento en evento.

Docente de vocación. Maestra de maestras. Con la defensa y la formación de la mujer como bandera, siguiendo las enseñanzas de la fundadora de las Misioneras Dominicas del Rosario, madre Ascensión Nicol, deja un inmenso legado misionero trabajado a base de delicadeza y discreción. “Canta hijita, sigue cantando, me gusta escucharte”, recordaba con cariño una de esas jóvenes a las que ayudó a crecer. “Solo me queda decirte gracias. Vivirás en mi corazón, mi hermana Meche, mi amiga, mi confidente. Ahora serás mi luciérnaga que se prende y no se apaga”, le escribía otra.

Misionera de corazón nahua

La hermana Meche se había ganado, con pleno derecho, un orgullo que muy pocos tienen. Era oficialmente reconocida como comunera de Santa Rosa de Serjali donde vive el pueblo nahua, un grupo que abandonó el aislamiento a inicios de los años 90 y actualmente es considerado en contacto inicial. Es decir, las familias nahua la consideraban como parte de su propio pueblo. Y es que Meche les regaló en cuerpo y alma varios años de su vida. De hecho, todavía guardaba con cariño el que se consideraba el primer censo oficial realizado de este pueblo, trabajado por ella misma, de su puño y letra.

Había llegado hasta allí para los últimos años de su labor docente. Allí ejerció sus últimos años, allí se jubiló como maestra. Antes había recorrido muchos otros puntos de su amado Perú, pero no conocía la selva. Por eso uno de sus mayores logros fue, con unos 60 años, haber logrado integrarse, conocer, valorar y amar una cultura completamente nueva y tan distante de la propia enfocándose en los niños y las niñas como el presente y el futuro; sosteniendo a su vez a los mayores, inspiradores y sabios.

Aunque no llegó a conocer el idioma nahua, la misionera era experta en comunicarse de manera eficaz con un pueblo muchas veces incomprendido y marginado, como indígenas ‘de segunda categoría’. Conocía sus necesidades más profundas, así como sus tradiciones y sentimientos. Conocía a todos y cada uno dentro de cada extensa familia.

Laura, Calixto, Marta, Marino, Jaime, Patricia, Elsa, Rocío… Y su estimado Pedro Raya, líder emblemático nahua fallecido en abril de este mismo año. Una anécdota: en las elecciones de 2015 Pedro ejerció, por primera vez en su vida, el derecho a voto tras lograr ser peruano de pleno derecho, tener DNI. Fue el primer sepahuino en hacerlo. Y la segunda fue Meche, su querida hermana. “Los dos viejitos, los primeros en votar”, bromeó la misionera con orgullo y felicidad a partes iguales. Ahora, como aquel día, están juntos. Quizás entonando un ‘yama-yama’, canto tradicional nahua.

‘Surcando el Urubamba’

La hermana Meche nunca se alejó de las comunidades indígenas. Quería estar presente, acompañar y brindar luz. Por eso siempre confió en el poder de Radio Sepahua como medio para llegar a todo el río Urubamba. Lo hacía dos veces por semana: martes y jueves. Su programa ‘Surcando el Urubamba’ era por todos escuchado, muchos le pedían saludos especiales y le agradecían esa presencia. Meche quería morir  en la selva, su amada selva.

"Caerán los que oprimían, la esperanza de mi pueblo. Caerán los que comían, el pan sin haber sudado (...) ¡Buenas nuevas! ¡Buenas nuevas pá mi pueblo! El que quiera oír que oiga... Y el que quiera ver que vea...". Era la música característica de ese espacio de apenas 20 minutos. Tres hojas de guión, tecleadas por una septuagenaria que nunca se cansaba de aprender, que siempre quería saber más y empaparse de la juventud.

Nadie duda que, ya en los brazos del Padre, ‘Mechita’ seguirá siendo ella. Alegre, delicada, sonriente, única. Una misionera con un don de gentes infinito, querida por todos. Una misionera de corazón indígena y amazónico. MISIONERA ETERNA, en mayúsculas.

 

 

 

 

22 Sep 2023

«Los Arakbut, semillas de Anämei»: Conoce la exposición que destaca la resiliencia de un pueblo amazónico

Esta muestra de arte colectivo busca transmitir un mensaje de resistencia y lucha para la supervivencia de los pueblos indígenas. La inauguración de la muestra incluyó un conversatorio con los artistas Yésica Patiachi, Percy Tayori y Anelice Cáceres, quienes compartieron sus perspectivas y desafíos para continuar expresando su identidad a través del arte.

La Amazonía peruana se hace presente en Lima con 'Los Arakbut, semillas de Anämei" (Arakbut anämei'ya echime), exposición que busca transmitir un mensaje de resiliencia y lucha por la supervivencia de los pueblos indígenas a través del arte del pueblo Arakbut de la región Madre de Dios. La muestra, inaugurada en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores, ubicada en Jirón Ucayali 391, estará abierta al público hasta el próximo 24 de noviembre.

La exposición es concebida como un esfuerzo del colectivo Etochime Arakbut, y representa la lucha de este pueblo indígena por preservar su cultura y enfrentar la desaparición de su lengua y territorio. Por medio del rescate de la memoria mítica de sus ancestros, los artistas alzan la voz en nombre de los bosques, los ríos y la biodiversidad, dando a conocer sus pinturas, así como testimonios, fotografías y otras expresiones de la cultura material e inmaterial de las comunidades de Puerto Luz y Shintuya.

Foto: CAAAP

La inauguración de la muestra, realizada el martes 19 de septiembre, se desarrolló con un conversatorio donde participaron los artistas del colectivo: Yésica Patiachi, Percy Tayori y Anelice Cáceres. Una presentación conjunta, como quisieron subrayar, en la se quiso reiterar con fuerza el mensaje de resistencia que hay detrás de sus obras, y la preocupación por la desaparición de su cultura, lengua y entorno. Ese es el hilo conductor que les une y el motor que les empuja a seguir, explicaron.

La fuerza del arte

A pesar de las dificultades que han encontrado y siguen encontrando en su viaje, en palabras de Yésica Patiachi, aunque parezca una "utopía",  "este es el único camino". Y es que la lucha es constante para encontrar espacios, visibilidad e incluso financiamiento para continuar con este trabajo. Sobre todo en un contexto en el que la sociedad aplasta a los pueblos indígenas, los despoja de su territorio y, además, utiliza al indígena como una figura decorativa, sin valorar su existencia, expresó la artista.

Foto: CAAAP

Por su parte, Percy Tayori mencionó que a través del arte busca transmitir su preocupación por su pueblo, el medio ambiente, su región y muchos pueblos indígenas del Perú. "El hecho de pertenecer al colectivo para mí es una forma de reclamarle a una sociedad que no sabe reconocer ni respetar los derechos de los pueblos indígenas, y que nos despoja de muchas formas a nosotros. Soy bueno alzando mi voz mediante mi arte y mi talento, y eso es lo que expreso en mis cuadros", sostuvo.

Anämei es, según la mitología local, el gran árbol que salvó al pueblo arakbut de un incendio que arrasó al mundo, acogiéndolo en sus frondosas ramas. La leyenda está presente no solo en su tradición oral sino también en los diseños presentes en pintura corporal; mientras más sabio es un hombre, ostentará mayor número de diseños corporales. De este concepto parte la idea de los curadores, María Eugenia Yllia y Manuel Cornejo Chaparro, que es compartir la diversidad de sus expresiones tradicionales y contemporáneas.

Foto: CAAAP

En palabras de Cornejo Chaparro, el mito de anämei no es solo una metáfora para este pueblo, sino para toda la población, porque relata la importancia de la biodiversidad en medio de un escenario de emergencia ambiental, social y de cambio climático. "El pueblo Arakbut y las plantas y animales sufren los violentos estragos que ha causado la minería, la tala y la contaminación del agua y los bosques. La fuerza política de Etochime rompe los estereotipos del artista individualista, y nos llama al origen y lo que somos como humanidad. Somos colectivo, sociedad, naturaleza y pueblo", dijo.

Foto: Robertho Paredes Coral.

Los artistas que participan en esta exposición son Yesica Patiachi Tayori, Luis Tayori Kendero, Percy Tayori Kendero, Anelice Cáceres Patiachi, Hubert Tayori Takori, Paul Sonque Mikiri, Nakeyo Chimatani Lobon, Joao Mikiri Sihui, Fermín Chimatani Tayori, Francis Quique Álvarez y Guadalupe Patiachi Tayori. Esta iniciativa es co-organizada con el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y el Vicariato de Puerto Maldonado. Estará abierta al público hasta al 24 de noviembre, de martes a viernes, de 10 a. m. a 8 p. m.; sábados, domingos y feriados, de 10 a. m. a 6 p. m. El ingreso es libre.

01 Sep 2023

Abiertas las inscripciones para taller de formulación de proyectos «Custodios de la Casa Común en Acción»

Esta formación busca inspirar a la acción y capacitar a quienes deseen impulsar iniciativas alineadas con la encíclica Laudato Si’. Desde el 16 de septiembre, religiosos y religiosas, laicos, agentes pastorales, jóvenes, parroquias y centros educativos tendrán la oportunidad de profundizar en temas cruciales como la ecología integral, la emergencia climática y las buenas prácticas.

Por: Querida Amazonía / CAAAP

Con el objetivo de impulsar grupos o responsables de la ecología integral que emprendan iniciativas Laudato Si’ desde la comunión y sinodalidad, involucrando a las comunidades en proyectos y acciones sostenibles para sensibilizar sobre la importancia de un cambio de conductas y costumbres; desde este 16 de setiembre iniciará el taller «Custodios de la Casa Común en acción: formulación de proyectos, ecología integral y emergencia climática».

¿Qué planeta y qué futuro queremos dejar a nuestros hijos? ¿Qué acciones nos corresponden como cristianos? Son algunas de las preguntas fundamentales que giran en torno a la Encíclica Laudato Si’, el llamado del Papa Francisco para cuidar la Casa Común. Este taller busca traducir esas reflexiones en acciones concretas, alentando a los participantes a asumir un compromiso activo en la protección y preservación del medio ambiente.

La capacitación está dirigida a religiosos y religiosas, laicos, agentes pastorales, jóvenes, parroquias y centros educativos. Durante dos meses, los participantes podrán profundizar en los temas que abarcan los tres módulos del curso: ecología integral, emergencia climática y buenas prácticas, y formulación de proyectos. De esa forma, se espera proporcionarles los conocimientos necesarios que les permitan sustentar y elaborar un proyecto.

El programa del curso. Foto: difusión

Y es que, en un mundo cada vez más consciente de los desafíos ambientales que se enfrentan, la Comisión Permanente de DDHH & JPIC de la Conferencia de Religiosas y Religiosos (CONFER Perú), la Red Eclesial Panamazónica en Perú (REPAM Perú) y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), instituciones que organizan el curso, ven la necesidad de comprender la complejidad del tema ambiental y el impacto que ejerce sobre los seres humanos y la naturaleza.

El taller «Custodios de la Casa Común en acción: formulación de proyectos, ecología integral y emergencia climática» se llevará a cabo todos los sábados, desde el 16 de septiembre hasta el 25 de noviembre, de 6 a 8 p.m.. La modalidad es principalmente virtual, con una sesión presencial y virtual dedicada a la formulación de proyectos, lo que permite una participación flexible y colaborativa de los interesados. Las inscripciones están abiertas hasta el 15 de septiembre.

Para inscribirse en este taller, se requiere presentar una propuesta o idea de proyecto que se desarrollará durante el seminario. Cada propuesta puede contar con la participación de todas las personas del equipo que trabajarán en su formulación. Aquellos participantes que completen el seminario y presenten sus proyectos recibirán un certificado de participación. Además, se ofrecerá acompañamiento y asesoría técnica a cinco proyectos que hayan culminado satisfactoriamente el seminario.

Los interesadas e interesados en inscribirse pueden hacerlo en el siguiente link: www.bit.ly/Custodios-en-acción

 

09 Ago 2023

Día Internacional de los Pueblos Indígenas: Mantener sus “saberes ancestrales para poder cuidar la casa común”

Por: ADN Celam

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas nada mejor que escuchar su voz para hacernos partícipes como sociedad global de sus clamores y poder aprender con ellos a cuidar de todo lo que garantiza el futuro del planeta y de la vida de la humanidad. Hombres y mujeres de diferentes pueblos y países, que, desde la Asamblea de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), que se realiza en Manaos de 8 a 11 de agosto, nos ayudan a tomar conciencia de su importancia.

Resistencia e identidad

“Un día especial de resistencia y de identidad de los pueblos indígenas para el mundo”, insiste el colombiano Henry Yasmani Fuentes. El indígena del pueblo Piaroa resalta que estamos ante una jornada de “resignificación y revalorización de nuestra cultura, de nuestras costumbres”, haciendo un llamado a “seguir manteniendo este conocimiento y saberes ancestrales como pueblos indígenas para poder cuidar la casa común”.

Son pueblos que claman por ayuda, especialmente las mujeres, algo que reclama Belinda Jima, indígena del pueblo Awajún, que pide que las mujeres indígenas de su pueblo y de todo Perú, sean “consideradas para que se pueda conocer lo que nosotras pedimos”. Ella quiere “que nos entiendan y que nos puedan acompañar siempre para que nosotras también tengamos una formación y prepararnos para ayudar a nuestros hijos”. Por eso le gustaría “que las mujeres tengan mucha valentía, sigan adelante junto con los otros que viven en sus comunidades y sobre todo sean escuchadas”.

Compartir vivencias, pesares, luchas

Un día para compartir su importancia para los pueblos indígenas, en palabras de Juan Urañavi, indígena del pueblo Gwarayu, en Bolivia. Por eso destaca en este 9 de agosto la necesidad de compartir “con los demás hermanos, amigos, en forma fraternal nuestra vivencia, nuestros pesares, nuestras luchas, en todo el territorio de la Amazonía”.

Los pueblos indígenas son conscientes de que “la protección de la naturaleza y del Amazonas es parte fundamental en la contribución para un mundo mejor, es una contribución global”, según Patricia Gualinga, indígena del pueblo Kichwa de Sarayaku, en Ecuador. La vicepresidenta de la CEAMA ha enfatizado que “escuchen la voz de los pueblos indígenas, que es la voz de la Madre Tierra, aprendan y reaprendan de la contribución de los pueblos indígenas, porque ahí hay insumos suficientes para construir un mundo mejor, para dejar un legado a las futuras generaciones”. Tras saludar a sus hermanos y hermanas indígenas de todo el bioma amazónico y de todo el mundo, ha pedido hacer “fuerza para que podamos sensibilizar a la sociedad global en el amor a la Madre Tierra, a la naturaleza”.

Estos son pueblos de gran importancia para la sociedad brasileña y de toda la Amazonía, insistió Odair José Sousa, cacique del pueblo Borari. En un país donde la persecución a los pueblos originarios ha aumentado en los últimos años, el indígena brasileño no ha dudado en decir a la sociedad que “nosotros existimos, estamos vivos”, mostrando su rechazo al llamado Marco Temporal, que pretende que sólo sean reconocidos como territorios indígenas los ocupados en el momento en que fue promulgada la Constitución de 1988. Dadá Borari ha destacado que los pueblos indígenas son a favor de la biodiversidad, de la vida, lo que los lleva a apostar por “la defensa de todo y principalmente de la casa común, una palabra muy fuerte para nuestro querido, amado Papa Francisco”.

Escuchar, escuchar y escuchar

Acompañar a los pueblos indígenas es pauta fundamental para la Iglesia católica, una encomienda que podemos decir le cabe al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Su prefecto, el cardenal Michael Czerny, considera que una verdad importante es que “todo pueblo merece ser escuchado”. Tras reconocer que en la historia hay pueblos que no han sido escuchados, ha llamado a “hacer un redoblado esfuerzo de escuchar”.

Ante esta realidad ha insistido en que “como pueblos originarios, pueblos indígenas y migrantes, estamos en una fase de aprender como escucharnos mutuamente, porque obviamente hace falta la escucha de los pueblos originarios”. Considerando que hay muchos temas que abordar, ha destacado que “un tema muy importante es la ecología integral, no la ecología verde, sino integral, porque eso es lo que viven los pueblos originarios y lo que debemos vivir todos si queremos sobrevivir en nuestro Planeta”. De ahí su invitación para este día tan importante: “escuchar, escuchar y escuchar”.

06 Jun 2023

Arte indígena del corazón de la Amazonía peruana llega al Vaticano como regalo al Papa Francisco

Yésica Patiachi, lideresa indígena Harakbut y vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), entregó al Santo Padre las dos obras elaboradas por el colectivo ‘Etochime Harakbut’, las cuales buscan mostrar, a través del arte, la resistencia de los pueblos indígenas frente a la crisis climática.

Artistas indígenas del Perú lograron llevar su arte hasta al Vaticano y entregarlo como un obsequio al Papa Francisco. Se trata de dos pinturas elaboradas por «Etochime Harakbut» (en castellano, ‘nuestras raíces’), un colectivo de creadores pertenecientes al pueblo Harakbut de la Amazonía peruana. Yésica Patiachi, lideresa, artista, escritora y docente, fue la encargada de presentarle, durante una audiencia privada con el Sumo Pontífice, las obras que fueron traídas desde la región Madre de Dios.

La obra principal presentada se titula «Papatone», una pintura que muestra el rostro del Papa Francisco combinado con los característicos patrones y líneas artísticas del pueblo indígena Harakbut. La segunda pieza, de mayor dimensión, refleja la resistencia del bosque frente a la crisis climática afecta la Amazonía. Simboliza el presente, el pasado y el futuro de los pueblos indígenas, y lo que pasaría si es que no hacemos nada para frenar la destrucción del planeta, sostuvo Yésica Patiachi.

Foto: Vatican Media.
«Papatone» fue una de las obras entregadas al Papa Francisco. Foto: Vatican Media

«Más que llevar quejas, quisimos mostrarle al Papa Francisco que también existen iniciativas como Etochime que tratan de rescatar el arte indígena y las costumbres a través de este lenguaje. Queríamos decirle: ‘Querido abuelo, esto es lo que nosotros hacemos en una parte de la Amazonía. Es una iniciativa de artistas Harakbut para mostrar al mundo su cultura, manifestar sus costumbres y protestar. Es una forma también para mostrar resistencia frente a los problemas que estamos pasando‘», explicó.

Protagonistas de su historia

La lideresa indígena y vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) recordó las palabras del Papa Francisco durante su encuentro en la ciudad de Puerto Maldonado, en 2018, cuando les pidió a los pueblos indígenas que sean protagonistas de su propia historia y que empiecen a escribirla. Esas palabras impulsaron la creación de ‘Etochime Harakbut’, así como la publicación de los primeros libros escritos por indígenas Harakbut que rescatan la historia y cultura de este pueblo amazónico.

Etochime Harakbut’ se formó tras la visita del Papa Francisco a Puerto Maldonado. Foto: cedida.

«El Papa Francisco se alegró de saber que en la Amazonía hay iniciativas hermosas. Nuestra propuesta quiere recordar que en los pueblos indígenas existen artistas y personas demostrando que nosotros mismos podemos crear obras de arte. El arte como una muestra de resistencia, pintar para no olvidar nuestra historia y cultura y que nos recuerden las generaciones venideras. Por esa razón escogimos como colectivo los dos cuadros», mencionó la lideresa indígena.

Desde la Amazonía al Vaticano

Junto a Yésica Patiachi, las lideresas indígenas Patricia Gualinga y la Hermana Laura Vicuña entregaron una serie de regalos al Santo Padre que las poblaciones de la Amazonía les enviaron desde el territorio. Esta delegación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y de la REPAM fue recibida en el Palacio Apostólico Vaticano, donde sostuvieron una conversación de mucha confianza con el Sumo Pontífice acerca de la labor de las mujeres de la Iglesia en el territorio, el reconocimiento de la estructura eclesiástica de ese trabajo, la realidad de los pueblos indígenas y la educación.

Las lideres indígenas representantes de la CEAMA y REPAM. Foto: Vatican Media

Etochime Harakbut: Nuestras raíces

Los integrantes de Etochime Harakbut pertenecen a las comunidades de Puerto Luz y Shintuya. Son Anelice Cáceres Patiachi, Yesica Patiachi Tayori, Percy Tayori Keddero, Luis Tayori Keddero, Francis Quique Álvarez, Fermín Chimatani Tayori, Nakeyo Chimatani Tayori, Joao Rayner Mikiri Sihui, Brandon Moqui Yamo, y Guadalupe Patiachi Tayori. Ellos son acompañados por las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario y cuentan con el apoyo del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP).

Desde su creación hace más de cuatro años, Etochime Harakbut está comprometido con dar a conocer la historia, cosmovisión, cultura e historias del pueblo indígena Harakbut a través del arte. Este esfuerzo colectivo involucra a cada uno de los artistas, quienes, desde sus propias perspectivas, miradas y generaciones, se esfuerzan por evocar y preservar sus conocimientos y saberes ancestrales para evitar que se pierdan con el tiempo, especialmente, entre los más jóvenes.

01 Jun 2023

Pueblos de la Amazonía agradecen al Papa Francisco por los frutos sembrados en sus territorios

En una emotiva carta que lleva las voces de las comunidades indígenas y ribereñas, mujeres, hombres y jóvenes de la Amazonía, la REPAM y la CEAMA compartieron con el «abuelo Francisco» los desafíos, procesos y propuestas para continuar caminando juntos como Iglesia en la defensa de la vida y los territorios.

«Estos son tiempos de iluminación e inspiración de la Ruah Divina en medio de nosotros, después de 4 años de post-Sínodo de la Amazonía, un tiempo de esperanza, amado Abuelo. Con ternura queremos agradecerte por los pasos y frutos sembrados en
nuestros territorios». Los pueblos indígenas y comunidades tradicionales de la Amazonía saludan y dan las gracias así al Papa Francisco por el tiempo vivido desde el inicio de su pontificado.

Yésica Patiachi, Hna. Laura Vicuña Manso y Patricia Gualinga Sarayakue, mujeres indígenas y vicepresidentas de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM) y de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), fueron las representantes elegidas para entregar esta carta al Santo Padre durante su encuentro el último jueves 1 de junio. Un escrito donde se recogen los pasos dados por la Iglesia Católica en la defensa de la vida y los territorios de la cuenca amazónica.

En el documento además se comparten los desafíos que han enfrentado en los últimos años los pueblos y comunidades amazónicas, como la imposición del modelo extractivista, la falta de compromiso de los gobiernos locales, la violencia doméstica y sexual, la situación de miseria de los jóvenes indígenas en las ciudades, la exclusión de los pueblos originarios en la Iglesia y la sociedad, entre otros.

A pesar de estos desafíos, los pueblos indígenas reconocen en esta carta los avances logrados en los últimos años, como la mayor presencia indígena en experiencias de economías ecológicas y solidarias, el fortalecimiento del aspecto ministerial y los derechos de las mujeres, y la formación para una vida consagrada comprometida con la inculturación y la interculturalidad.

En este sentido, manifiestan que, siguiendo las enseñanzas de la exhortación apostólica «Querida Amazonía», se establezcan procesos concretos para apoyar y promover alianzas con los pueblos indígenas y comunidades, enfocándose en la demarcación de tierras, la participación e incidencia social en la Cumbre de Presidentes de la Amazonía; y en insistir en políticas de protección a los defensores de los derechos de los pueblos y territorios.

A continuación, lee la carta de forma íntegra:

Carta ao Papa 1 de junho 2023 espanho 2l
31 May 2023

El Papa Francisco recibe a mujeres indígenas de la Amazonía

En audiencia histórica para la Iglesia en la Amazonia, las indígenas Patricia Gualinga, Hna. Laura Vicuña y Yesica Patiachi, mujeres reconocidas por su liderazgo eclesial y sociocultural, serán recibidas por el Papa Francisco en la mañana del 1 de junio.

Por Vanessa Xisto e Júlio Caldeira / Comunicación REPAM

Tres mujeres indígenas, Patricia Gualinga y hermana Laura Vicuña, vicepresidentas de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y Yesica Patiachi, vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) serán recibidas en audiencia por el Papa Francisco el jueves 1 de junio.

A principios de marzo, las tres indígenas amazónicas enviaron una carta, entregada personalmente al “Abuelo Francisco” por el cardenal Pedro Barreto, presidente de la CEAMA. En ella pedían un diálogo presencial entre las tres representantes indígenas y el Papa, para fortalecer los caminos de comunión y unidad.

Tres días después, la Prefectura de la Casa Pontificia envió a la Hna. Laura, Patricia y Yesica la confirmación de que serán recibidas por el Papa Francisco en audiencia privada el 1 de junio de 2023.

Caminos de comunión y nuevos caminos

Este encuentro, para ellas y a quienes representan, es una señal de que se da un paso significativo, incluyendo mujeres y laicos hacia nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral en las comunidades eclesiales amazónicas.

“Sin duda, las mujeres estamos presentes en innumerables comunidades, animando y motivando a las personas a no perder la fe y el sentido de la vida. Pero el servicio que prestamos a la Iglesia no es reconocido, generando tensiones que podrían ser superadas con el reconocimiento de nuevos ministerios para las mujeres de acuerdo con la urgencia de la realidad socio-pastoral de la Iglesia en la Amazonía”.

A partir de un hermoso proceso de escucha personal y colectiva, las mujeres llevan al Papa Francisco una carta, fruto del compartir y clamores que los pueblos indígenas y la Iglesia amazónica han vivido en los últimos años, en la siembra de una Iglesia sinodal y ministerial, y en la defensa de la vida de los pueblos y sus territorios.

Como CEAMA y REPAM celebramos este encuentro, que seguirá fortaleciendo las raíces sembradas por el Sínodo de la Amazonía en 2019, para una Iglesia en salida, samaritana y servidora, como pidió el Papa, al celebrar sus 10 años de Pontificado.

Conozca quiénes son las mujeres que serán recibidas por el Papa Francisco:

Yesica Patiachi

Escritora, investigadora, pintora y educadora del pueblo Harakbut, Yesica Patiachi Tayori nació en la comunidad indígena de San José del Karene, en el departamento de Madre de Dios, Perú.

Es licenciada en Educación por el Instituto Superior Pedagógico Público de Puerto Maldonado. En 2015 el Ministerio de Educación publicó su libro “Relatos Orales Harakbut” y en 2019 “El gallinazo y el jaguar”. Ambos son textos bilingües, en harakbut y castellano, siendo las primeras publicaciones escritas en esta lengua por una mujer indígena del mismo pueblo, y traducidas al castellano por ella misma.

Ha participado en la elaboración de cuadernos de trabajo en harakbut para el Ministerio de Educación para alumnos hablantes de esta lengua. Ha estado como especialista en Educación Intercultural Bilingüe (EIB) en la Junta Regional de Educación del Departamento de Madre de Dios, y Coordinadora Regional de Calidad de la Gestión Escolar para el Ministerio de Educación.

Yesica recibe al papa Francisco en Puerto Maldonado en 2018 – Foto: Vatican Media

En enero de 2018, durante la visita del Papa Francisco a la ciudad de Puerto Maldonado, pronunció el discurso a favor de los pueblos indígenas, hablando de la dura realidad socioambiental que afronta la Amazonía y sus pueblos. En octubre de 2019 participó activamente en el Sínodo Amazónico como auditora.

Actualmente trabaja como profesora de secundaria en Puerto Maldonado y es una de las vicepresidentas de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).

Hna. Laura Vicuña

Laura Vicuña Pereira Manso, indígena del pueblo Kariri, nació en Porto Velho, Rodesia. Es hija de padres emigrantes y viene de un significativo proceso de autoafirmación de su identidad indígena. Miembro de la Congregación de las Hermanas Catequistas Franciscanas, es licenciada en antropología, especialista en psicología social y máster en lingüística indígena.

Ha trabajado pastoralmente con diversas comunidades de la Amazonia brasileña y peruana. Actualmente actúa en el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), en defensa de la Amazonia, de sus pueblos y de nuestra casa común, especialmente con el pueblo Karipuna. Participó en el Sínodo de la Amazonía en 2019 y es vicepresidenta de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA).

Miembros de Cimi en Rondonia – Fray Volmir, Hna. Laura Vicuña, Mons. Roque y Emilia Altini – Foto: Jürgen Escher/Adveniat

Ha estado en varios espacios de la ONU en Nueva York y Ginebra, Foro Permanente de los Pueblos Indígenas, para incidir y denunciar directamente la violación de los derechos indígenas y de la Amazonía.

Contribuyó con informes antropológicos para la identificación étnica y demarcación territorial de los pueblos Guarasugwe y Cassupá. Ha realizado estudios lingüísticos con sabios y abuelas indígenas de las lenguas Sabanê, Kwazá y Guarasugwe y ha publicado varios artículos sobre la Amazonia y el Servicio de la Mujer en la Amazonia.

Patricia Gualinga

Patricia Gualinga Montalvo, proveniente del Pueblo Kichwa de Sarayaku, de la Amazonia Ecuatoriana, es una reconocida defensora de los derechos humanos y de la casa común.

A lo largo de su vida, Patricia se ha dedicado, a ejemplo de sus papás y sabios, a proteger a su comunidad de las violaciones de derechos humanos causados principalmente por la exploración petrolera y la militarización.

En 2012 fue testigo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos de un caso histórico presentado en 2002 sobre los impactos de la explotación petrolera en su comunidad, el cual concluyó con la corte pronunciándose a favor del pueblo de Sarayaku.

Patricia con el obispo Rafael Cob en el Sínodo de Amazonia – Foto: arquivo pessoal

Participante en diversos espacios nacionales e internacionales de incidencia, recibió importantes reconocimientos a nivel internacional, entre ellos: en 2019, el Premio Brote Activismo Medioambiental en España: en octubre 2021 el premio a la valentia y liderazgo ALNOBA en EEUU; en diciembre 2021 el premio de Derechos Humanos Al Moumin; y recientemente el Premio Olof Palme de Derechos Humanos, en 2022, por su liderazgo en la lucha por mejorar las condiciones de vida indígenas.

Actualmente, apoya y lidera el colectivo Mujeres Amazónicas dedicado a la protección del medio ambiente, pueblos indígenas, derechos de las mujeres y de la tierra. Participó activamente del Sínodo Amazónico y es vicepresidenta de la CEAMA – Conferencia Eclesial de la Amazonía.

26 May 2023

‘Pishcu Chaqui’: Dominik Szkatula

Por: P. César Caro, vicario general de San José del Amazonas

A estas horas Domi debe estar surcando el río Napo, como hace todos los años. Son recorridos de entre 12 y 16 días seguidos (sin regresar a casita a dormir, ¿eh?), largos y exigentes, propios de esta misionera de pura raza amazónica, que está cumpliendo 40 años de entrega en el Vicariato. Toda una vida de leyenda, escrita con sonrisas, creatividad y fuerza.

La chapa (el mote) de Domi es Pishcu Chaqui, en kichwa: pishcu=pájaro y chaqui=pie, es decir, pájaro que anda, que va saltando siempre de un sitio a otro. No puede estar más acertado, porque Domi se mueve, viaja; antes, cuando era coordinadora de pastoral del Vicariato, por todo el territorio, y ahora por el Napo y por Angoteros.

Es gracioso, ¿no? Sí, pero para la gente naporuna es algo muy verdadero y muy serio. El barrio donde está la casa misionera, en la distribución urbana de Angoteros, se llama “barrio Pishcu Chaqui”. Sobran los comentarios. Recuerdo que, en Santa María, una comunidad cercana, el kuyllur, que se llama Serapio, al presentar a los que estábamos de visita, mencionó a “la hermana Pishcu Chaqui”; ¿creen que alguien se rio? Nadies. Los moradores bien formales y circunspectos.

Y es que sí, Domi tiene el nervio misionero de ir, de llegar. En sus recorridos logra visitar todas las comunidades del distrito, 35 en total, dos veces al año, sean católicas o no (los evangélicos, como todos, la aprecian y ríen con sus bromas). En ningún otro puesto de misión alcanzan tal nivel de acompañamiento. Y son viajes duros, donde se duerme en el piso, se come con la gente, se han de cargar bultos pesados y a menudo no hay baño. Pues ahí está Pishcu Chaqui con sus 64 primaveras, admirable. El resultado es que todas las comunidades están mínimamente organizadas; de hecho, acuden a la tantarina (encuentro de formación en Angoteros) personas de 20 localidades, lo cual es una muy estimable proporción.

Pishcu Chaqui es más conocida en el Napo que Messi. Se para por la calle con todo el mundo, a la casa está entrando gente constantemente. Hay un niño de un par de años que se llama Joselu que baja la cuesta y no deja de gritar con media lengua: ¡Domi caramelo! Hasta que consigue su objetivo. No hay lugar donde no la reconozca alguien. El otro día, al subir al deslizador, como no habían anotado su apellido en la lista, el muchacho le puso “Domitila Coquinche”: Coquinche es el apellido más habitual en la zona, medio pueblo kichwa se llama así… ¡la consideran uno de ellos!

Domi ha logrado lo máximo para un misionero, qué orgullo y envidia sana. Cuando hace de anfitriona recibes multitud de pequeños detalles: comidas ricas, un ronsito por la noche, preparar keke juntos… Intenta siempre que se trabaje unidos y se esté a gusto en casa, a pesar de las cucas, las goteras que se cuelan entre las hojas de irapay y los crujidos de la pona cuando se camina en la noche.

Aunque tiene un polo que pone “ATEA”, Pischu Chaqui es un ave profundamente creyente que, cada noche, antes de volar al sueño, se remonta al Dios de la vida. Es la suya una fe libre y amazónica, cuyas mediaciones son la belleza de la naturaleza y la nobleza de los indígenas. La foto recoge el momento de “la limpia”, donde el chamán purifica el cuerpo y el alma mediante las hojas en movimiento y el humo del mapacho (tabaco). La veo así, arrodillada de espaldas, y me parece más viejita, casi a merced de los espíritus de la selva.

De hecho, cuando releo lo que ya escribí sobre ella («Pakrachu Madrina» 21 de agosto de 2017)) y miro nuestros rostros, me asombro de que hayan pasado ¡casi seis años! Es escalofriante pensar que sus responsabilidades de entonces al frente del Vicariato, ahora las tenga yo; una especie de broma del destino. Porque soy “pesca suya”, y hoy, con muchas más experiencias compartidas desde aquel 2017, esas palabras se me quedan cortas.

Siempre me hace falta más de una entrada cuando se trata de ella, su vida es tan intensa y rebosante. Pero no puede estar ya sola en la misión, le va costando. Si hay algún misionero o misionera genuino que desee navegar con Pishcu Chaqui y llevar en equipo sueños y tarea, que me contacte y conversamos. No se arrepentirá.