Las jornadas vividas en Roma por los obispos peruanos, así como los distintos encuentros con el Pontífice -que ha pasado más de 22 años de su vida en Perú, primero como sacerdote agustino y después como obispo-, han estado marcadas por una fuerte solicitud misionera. Un rasgo que se ha visto reforzado por la presencia de los obispos que están al frente de los ocho Vicariatos Apostólicos de la Amazonía peruana.
«Nos sentimos muy orgullosos de que el Papa León XIV nos haya recibido y nos haya animado a seguir adelante en la tarea de edificar la Iglesia amazónica», cuenta a la Agencia Fides el obispo Miguel Ángel Cadenas Cardo, vicario apostólico de Iquitos. De origen español y también miembro -como el Papa Prevost- de la Orden de San Agustín, el obispo Cadenas describe con imágenes concretas la misión asumida por las comunidades eclesiales en la Amazonía ‘ad instar Apostolorum’, a la manera de los Apóstoles.
Celebrada como un tiempo de encuentro, oración y discernimiento, la 10° Asamblea Nacional del Movimiento Laudato Si’ – Perú reafirmó su caminar por una ecología integral desde las comunidades y al cuidado de la Casa Común, renovando su equipo coordinador nacional.
Diversas redes eclesiales de América Latina y el Caribe, entre ellas la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), hicieron pública una carta en el que expresan su profunda preocupación por el avance del extractivismo minero y la violencia que genera en los territorios, así como por los intentos de las empresas de utilizar a la Iglesia como mediadora para legitimar sus operaciones.
Por: Oficina de Comunicaciones del Vicariato San José del Amazonas
Foto: Patrick Murayari y Archivo del colegio Lucille Gagne Pellerin.
A cinco horas de viaje por el río Napo, luego de dejar atrás la ciudad y el ruido, aparece Santa Clotilde, un pueblo amazónico de unos dos mil habitantes donde la escuela no es solo un edificio, sino el corazón que late por toda la comunidad. En medio de los sonidos del río se alza el Colegio Lucille Gagne Pellerin, más conocido como LUGAPE, un centro educativo que ha aprendido a unir raíces, sueños y liderazgo.
En el presente Año Escolar 2025, el colegio cuenta con 1,342 educandos, distribuidos en todos los niveles: 122 estudiantes en Inicial, 436 en Primaria, 654 en Secundaria —de los cuales 200 son atendidos en la Residencia Estudiantil, con hospedaje, alimentación y acompañamiento académico y formativo— y 130 en el CEBA (Centro de Educación Básica Alternativa). LUGAPE es el colegio más grande de toda la cuenca del río Napo, y acoge a estudiantes no solo de Santa Clotilde, sino también de comunidades del río Curaray, Arabela, y de otras zonas ribereñas.
El río Napo, que es fuente de vida y conexión para cientos de comunidades amazónicas, enfrenta actualmente serias problemáticas: la contaminación del agua, la escasez de peces y la tala ilegal que afecta los ecosistemas y modos de vida tradicionales. Estas realidades tampoco son ajenas a la educación del Colegio LUGAPE, donde se promueve la reflexión y la acción frente a los desafíos ambientales que impactan directamente en la vida de sus estudiantes y familias.
Aquí, la educación no se mide solo por los exámenes o las libretas. En en Colegio LUGAPE, enseñar significa acompañar, escuchar y sembrar esperanza.
“No formamos líderes para el colegio, sino para las comunidades”, dice con convicción el profesor Mario Chávez, promotor de liderazgo. “Queremos jóvenes que vuelvan a sus pueblos, que impulsen el cambio y cuiden la Amazonía”.
Foto: Patrick Murayari y Archivo del colegio Lucille Gagne Pellerin.
La selva inspira
El Colegio LUGAPE, fundado en 1947 por el Vicariato de San José del Amazonas, ha pasado por muchas manos generosas: maestras laicas, misioneras y religiosas. Hoy, bajo la dirección de la Hna. Ana Laura Ramírez Aguilar y un equipo docente comprometido, el colegio se ha convertido en un espacio intercultural y comunitario, donde conviven estudiantes de diferentes pueblos amazónicos —Kichwa, Murui, Arabela, ribereños— y donde cada lengua y costumbre encuentra respeto y valor.
Mientras muchos colegios urbanos luchan por reencontrar su identidad, aquí la cultura florece entre los pasillos y los talleres. Se canta el Himno Nacional en kichwa una vez por semana, un gesto que emociona y reafirma el orgullo de pertenecer a esta tierra.
En los eventos se baila danzas amazónicas, y en la banda de música que formaron se mezclan sonidos andinos con ritmos del bosque.
“Antes los chicos sentían vergüenza de hablar su lengua, ahora se enorgullecen”, cuenta el profesor Josías Peña. “El Colegio LUGAPE es una institución llena de cultura. Aquí convivimos maestros que venimos de distintas partes del Perú y estudiantes de diversas comunidades amazónicas. Todos aprendemos unos de otros.”
Cada año, los estudiantes del Colegio LUGAPE también recogen y registran los cuentos tradicionales de sus comunidades —relatos sobre animales del bosque, leyendas del río, historias de los abuelos—. Es un trabajo de memoria viva, donde la palabra se convierte en patrimonio.
Foto: Patrick Murayari y Archivo del colegio Lucille Gagne Pellerin.
Liderazgo con raíces
El colegio trabaja sus ejes transversales con claridad: liderazgo, identidad cultural, cuidado de la casa común y prevención de abusos.
En una sociedad donde todavía pesan los roles machistas, el Colegio LUGAPE busca que las niñas también levanten la voz y asuman roles de liderazgo.
Aquí, el liderazgo no se impone, se cultiva. Desde los más pequeños hasta los jóvenes del nivel secundario, todos aprenden a ser voceros de su entorno, organizando campañas de limpieza, ferias ecológicas o marchas por la paz.
“El liderazgo empieza desde recoger una botella del suelo o sembrar una planta”, explica el profesor Aldo Samamé Ortiz. “Queremos que los niños comprendan que cuidar la tierra es cuidar su propia vida”.
El año pasado, los estudiantes escribieron una canción sobre el reciclaje y el recojo de basura, que presentaron ante el municipio. La melodía se volvió popular en el pueblo, y cada vez que se recogía la basura, sonaba la voz de los jóvenes.
Prevención y buen trato
Otro de los pilares del Colegio LUGAPE es la prevención de la violencia. “Trabajamos para que ningún niño ni niña sufra maltrato o acoso”, explica la profesora Eloisa del Carmen del Águila Padilla, docente de Ciencias Naturales. “Estamos actuando junto a los padres, la psicóloga y las autoridades para dar seguimiento a cada caso. No queremos silencio, queremos acompañamiento”.
El compromiso se concretó con la creación del documento “Política de protección de derechos de niñas y adolescentes del colegio LUGAPE”, elaborado en conjunto con la UGEL, la ONG Amantani, padres y estudiantes. “El objetivo es promover buenas prácticas y protocolos claros para evitar hechos de violencia”, señala el profesor Richard Samamé Ortiz, promotor de defensa de derechos.
“Queremos un colegio donde todos se sientan seguros, respetados y escuchados”.
Los estudiantes también se involucran activamente. “Debemos proteger a los niños, muchos sufren violencia y eso deja huellas en el corazón”, dice Joner Noa Jipa, alcalde escolar. “Aquí aprendemos que cuando algo pasa, no se calla. Se busca ayuda”.
Foto: Patrick Murayari y Archivo del colegio Lucille Gagne Pellerin.
Todos crecen
La Residencia Estudiantil Lucille Gagne Pellerin, donde viven más de 200 jóvenes de comunidades lejanas, es otro ejemplo del compromiso educativo. Allí, los estudiantes aprenden no solo a estudiar, sino a producir, convivir y liderar.
En la piscigranja, cultivan gamitanas; en la huerta, siembran hortalizas para mejorar su alimentación; y en la panadería, elaboran su propio pan que luego venden para cubrir útiles escolares.
“El trabajo en equipo me ha enseñado a ser más responsable”, dice Alejandro Rodríguez, estudiante de secundaria. “Con lo que ganamos del pan, compramos nuestros materiales. Aprendemos a administrar y valorar el esfuerzo”.
Los proyectos también benefician a las madres del CEBA (Centro de Educación Básica Alternativa). “Gracias a estos talleres puedo mantenerme”, cuenta Caridla Vigay Siquihua, estudiante y madre de familia.
La profesora Margot Ríos Arévalo añade: “Estamos trabajando con madres y adultos que buscan nuevas oportunidades. Queremos más proyectos que sigan empoderando a nuestras mujeres”.
Una fiesta de aprendizaje
En Santa Clotilde, cada aniversario del Colegio LUGAPE es una verdadera fiesta comunitaria. Durante los días del 15 al 29 de octubre, toda la comunidad educativa celebró con entusiasmo su aniversario institucional, donde la alegría, la gratitud y la identidad amazónica se entrelazan en cada actividad.
Durante una semana, el arte, la poesía y las cometas con mensajes de esperanza llenan el cielo del Napo. “La niñez es el arte de ser feliz”, se lee en una de ellas.
Los concursos de dibujo, canto, fotografía y oratoria no son simples actividades: son espacios donde los niños aprenden que la ternura y la palabra también pueden ser una forma de resistencia. El concurso de oratoria, en particular, fue muy significativo; los discursos de los estudiantes sobre el cuidado de nuestra casa común y la transformación de la realidad desde pequeños cambios conmovieron a toda la comunidad escolar.
Los exalumnos regresan cada año con orgullo. “Nunca olvidamos que fuimos Lugapinos”, dicen, mientras los más pequeños escuchan atentos esas historias que hoy los inspiran a seguir.
Sembrando esperanza
Lejos de las grandes avenidas y los discursos oficiales, el Colegio LUGAPE demuestra que la educación amazónica no es carencia, sino una gran oportunidad.
Es una escuela que enseña a mirar el mundo con los ojos del bosque, a valorar el agua, a respetar la diferencia, a convivir entre culturas y a soñar con un futuro mejor.
Como dice la directora, Hna. Ana Laura Ramírez:
“Nuestro colegio es la esperanza donde los niños y jóvenes pueden desarrollarse como personas, sin olvidar sus raíces. Formamos líderes con valores, conscientes de su cultura y del cuidado de nuestra casa común”.
En medio de la selva, donde los caminos son de agua, los días se marcan por el sol y el río, el Colegio LUGAPE sigue navegando firme, guiando a los niños y jóvenes del Napo, Curaray y Arabela a ser los verdaderos herederos y sabios de la Amazonía, aquellos que conocen, aman y defienden su tierra desde el corazón.
Porque aquí, en Santa Clotilde, educar es cuidar la vida.
El evento, que inició hoy, se prolongará hasta el próximo viernes 3 de octubre. Son alrededor de 400 personas de distintas nacionalidades las que han llegado hasta Iquitos, capital del departamento de Loreto en la Amazonía peruana para llevar a cabo este espacio de reflexión y análisis sobre la situación, el contexto y la realidad que se proyecta sobre el agua en la Amazonía (un bien para salvaguardar la vida del planeta). La cumbre es promovida por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos y apoyada por un buen número de organizaciones sociales y eclesiales que tienen presencia en la Amazonía.
El taller “Agua, con A de Amazonía” convocó a más de 50 jóvenes amazónicos para reflexionar, desde la fe y el compromiso colectivo, sobre la urgencia de cuidar y proteger el agua en sus territorios. Esta iniciativa se enmarca en la campaña panamazónica por el agua impulsada por REPAM y se proyecta como espacio de reflexión camino a la Cumbre Amazónica del Agua que se celebrará en octubre en Iquitos.
Iquitos, 30 de junio de 2025.- Durante los días 21 y 22 de junio, el Centro Pastoral del Vicariato de Iquitos fue escenario de un evento que reunió a más de 50 jóvenes de diversos distritos y comunidades de Loreto: el taller “Agua, con A de Amazonía: Jóvenes comprometidos con los recursos hídricos panamazónicos”. La actividad fue organizada por La Vicaría del Agua del Vicariato de Iquitos, el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y la Red Eclesial Panamazónica – REPAM Perú.
Inspirado en la encíclica Laudato Si’ y en el Sínodo Amazónico, el encuentro buscó fortalecer la conciencia y el compromiso activo de los jóvenes como custodios del agua, promoviendo una comprensión integral que une lo ecológico, lo social y lo espiritual. A través de una propuesta metodológica participativa, el taller brindó un espacio para compartir memorias personales, analizar los problemas hídricos locales y construir compromisos colectivos en defensa del agua.
“El taller me ayudó a reforzar ciertos niveles en mi emprendimiento ‘Kukama Compost’, pero sobre todo me dio herramientas para llevar este aprendizaje a las comunidades más alejadas, donde muchos no tienen acceso a agua potable digna. Quiero ser parte del cambio”, expresó Aldair Macedo, estudiante de Gestión Ambiental y cofundador de un proyecto ecológico en Iquitos.
La programación incluyó momentos simbólicos como la actividad “Aguas de mi infancia”, espacios de análisis como el “Mapa de aguas”, y reflexiones profundas sobre la realidad de las fuentes hídricas amazónicas, hoy amenazadas por industrias extractivas, residuos urbanos y la crisis climática. El enfoque del taller permitió articular el cuidado del agua con los derechos humanos, la espiritualidad y el tejido comunitario.
Para Karla Villar, participante de 23 años, el impacto va más allá del evento en sí: “Nos motiva a tomar acción en pro de un buen futuro. Tal vez el impacto no sea inmediato, pero a largo plazo podemos formar una sociedad más sostenible que cuide la Amazonía de generación en generación”.
Desde la organización, se destacó el papel estratégico de las juventudes amazónicas. “Este tipo de talleres ayuda a que los jóvenes piensen la ciudad como territorio, analicen su relación con el agua, y generen propuestas desde su realidad. Ya estamos organizando procesos para replicar esta experiencia en otros espacios, como las Brigadas Ambientales de los colegios parroquiales”, explicó Bárbara Fraser, del equipo de la Vicaría del Agua.
Asimismo, varios de los participantes mostraron interés en sumarse a las acciones pastorales de la Vicaría del Agua, lo que está dando lugar a la reactivación de un grupo de voluntariado juvenil que fortalecerá las actividades en curso, como biohuertos, talleres de formación y acciones de incidencia ambiental en barrios urbanos de Iquitos.
Daniel Felipe Niño, asesor del CAAAP y acompañante del Núcleo de Juventudes y Amazonía de la REPAM, resaltó el valor estratégico de este encuentro: “Los jóvenes son actores clave en la defensa de la Amazonía. Este evento ha sido un impulso importante en nuestra campaña panamazónica por el agua. Queremos que estos aprendizajes se multipliquen y germinen en las comunidades”.
Rumbo a la Cumbre Amazónica del Agua
El taller en Iquitos forma parte del proceso de preparación hacia la Cumbre Amazónica del Agua, que se llevará a cabo del 1 al 3 de octubre de 2025 en Nauta. Esta cumbre reunirá a representantes de toda la cuenca amazónica -pueblos indígenas, organizaciones eclesiales, comunidades ribereñas y jóvenes- para visibilizar la grave crisis hídrica que atraviesa la región, compartir experiencias de resistencia y resiliencia, y construir propuestas comunes de acción y articulación.
En un contexto de creciente presión extractiva, crimen organizado y colapso climático, la Cumbre Amazónica del Agua busca ser un espacio de esperanza activa y denuncia profética, donde se escuchen los clamores de los pueblos y del agua misma. Desde la REPAM, se prepara además una cumbre previa enfocada exclusivamente en juventudes, para asegurar su protagonismo en este proceso de transformación.
“Nos interesa mucho que los jóvenes no solo participen en la cumbre, sino que sean parte de su planificación y que las acciones que nazcan allí tengan continuidad en sus territorios”, finalizó Bárbara Fraser, subrayando el papel clave de las nuevas generaciones en la defensa del agua y la vida en la Amazonía.
En el corazón de la selva amazónica, donde los ríos son más que cursos de agua — son caminos de vida, alimento, fe y cultura — empieza a faltar agua. No por ausencia de la naturaleza, sino por el avance de las acciones humanas que desequilibran ciclos ancestrales. Frente a la creciente escasez y contaminación de las fuentes hídricas en la región, la REPAM (Red Eclesial Pan-Amazónica) lanza una alerta: es urgente implementar acciones que protejan este bien común, esencial para la biodiversidad y la supervivencia de los pueblos amazónicos.
En aldeas aisladas del Alto Solimões, por ejemplo, la realidad cotidiana de las comunidades indígenas revela la complejidad de los impactos ambientales y sociales causados por la ausencia de políticas públicas adecuadas. El agua que antes se recolectaba directamente de la naturaleza ahora necesita ser tratada. Y los métodos tradicionales de purificación, como el uso de la semilla de moringa (o moringolfera), se convierten en alternativas sostenibles frente al uso de químicos como el sulfato de aluminio, cuyos efectos secundarios pueden incluir riesgos para la salud como problemas estomacales e incluso enfermedades neurológicas.
La técnica con la moringa, enseñada de forma adaptada a la vida cotidiana de las familias, representa no solo una solución práctica, sino una herramienta de autonomía para estas poblaciones. “La capacitación se realiza con base en medidas simples, como el número de semillas. Esto permite que cualquier persona de la comunidad entienda, se apropie y difunda el conocimiento”, relata Adriana Ribeiro Francisco, Dra. en Ingeniería Agrícola con énfasis en técnicas de tratamiento de agua para pequeñas comunidades.
Junto a esto, la reutilización creativa de botellas PET — abundantes en comunidades donde el consumo de productos industrializados crece — se transforma en una solución. Estas se reutilizan para almacenar y filtrar agua, reduciendo la generación de residuos y dando un nuevo propósito a un material que, sin infraestructura adecuada de recolección selectiva, sería enterrado o quemado, agravando aún más el impacto ambiental.
“Reutilizamos las botellas PET no solo para almacenar el agua tratada, sino también como estructura de filtros caseros. Esto transforma lo que sería basura en solución, respetando la vida cotidiana de las familias y reduciendo el impacto ambiental”, completa Adriana.
Pero las soluciones locales necesitan de apoyo sistémico. La REPAM refuerza que la protección de las aguas amazónicas requiere más que iniciativas aisladas. “Necesitamos garantizar el derecho al agua como un derecho humano, ligado a la salud, a la cultura y a la dignidad de los pueblos de la selva”, afirma la coordinación de la Red.
Entre las acciones propuestas están:
Educación y sensibilización de las comunidades sobre los riesgos de la contaminación y el uso sostenible del agua;
Movilización social para presionar a gobiernos y empresas a respetar los derechos de los pueblos y proteger las cuencas hidrográficas;
Creación de mecanismos de monitoreo para registrar y denunciar violaciones, como deforestaciones ilegales, contaminaciones por minería y destrucción de manantiales.
El agua, en la Amazonía, es vida — para las plantas, para los animales, para los rituales, para los sueños. Proteger el agua es proteger la selva. Es proteger a quienes en ella viven y a quienes la cuidan.
Con el impulso de esta primera Asamblea Eclesial de la Amazonía Peruana, la Iglesia renueva su compromiso con la defensa del territorio, el caminar sinodal y el diálogo intercultural, reafirmando su misión de acoger la diversidad de los pueblos indígenas y construir juntos un futuro de esperanza para la Amazonía.
Un centenar de representantes de la Iglesia y pueblos indígenas de la Amazonía peruana se reúnen en un espacio histórico para reflexionar sobre sinodalidad, crisis climática y la defensa de los derechos humanos, fortaleciendo su compromiso con la Amazonía y sus comunidades.
El taller, que inicia este jueves 10 de octubre, abordará temas clave como los derechos ambientales y el acceso al agua, con un enfoque en los desafíos que enfrentan las comunidades indígenas ante la crisis climática y las amenazas en sus territorios.
Ante las dificultades crecientes que enfrentan las comunidades amazónicas en el Perú, se lanza el taller virtual "Fortaleciendo la defensa de los derechos indígenas para la acción pastoral en la Amazonía". Esta capacitación, dirigida a agentes pastorales, líderes indígenas y personas comprometidas con la defensa de la Amazonía, busca proporcionar una comprensión integral de la coyuntura sociopolítica, los derechos territoriales y ambientales, y el acceso a recursos fundamentales como el agua, todo ello en el marco de la crisis climática.
El taller, que se desarrollará el 10, 11, 17 y 18 de octubre, de 9 a. m. a 11:00 a. m., abordará temas clave como los incendios forestales, las reformas legislativas que afectan los territorios indígenas, la situación de los defensores de derechos humanos, y el derecho al agua. A través del análisis de normativas y amenazas ambientales, se busca empoderar a los participantes con herramientas que les permitan promover la defensa y protección de los derechos indígenas y fomentar una participación activa en la transformación social.
Uno de los enfoques más relevantes del taller es la introducción a los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, reconocidos tanto a nivel nacional como internacional. Entre ellos, se destaca el derecho al territorio, un aspecto crítico debido al tráfico de tierras y las actividades ilícitas que afectan gravemente a las comunidades indígenas. Este tema será tratado con detalle, buscando generar estrategias que fortalezcan la autonomía y defensa territorial.
El cambio climático y su impacto sobre los pueblos indígenas será otro de los temas del programa. Los participantes analizarán cómo las comunidades amazónicas han sido particularmente vulnerables a los efectos del calentamiento global y cómo sus respuestas tradicionales y contemporáneas pueden ser clave para la sostenibilidad. Asimismo, el derecho al agua será discutido como un derecho humano esencial y su vínculo con el bienestar de los pueblos indígenas.
El taller es organizado por el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) Perú, con el apoyo de Adveniat. Las inscripciones para este taller gratuito están abiertas, y las sesiones quedarán grabadas para quienes presenten dificultades de conexión. Los interesados pueden registrarse a través del siguiente enlace: https://forms.gle/JQcCJ7rBeqRBsjS46