La marcha, impulsada por el Comité de Defensa del Agua de Iquitos por la protección de la biodiversidad, se realizará el próximo jueves 21 de marzo en la Plaza 28 de Julio, en la capital loretana.
En el marco del Día Mundial del Agua, el Comité de Defensa del Agua de Iquitos y el Vicariato Apostólico de Iquitos convocaron a la ciudadanía a participar de una movilización a favor del cuidado de este recurso para el próximo jueves 21 de marzo. La concentración, que espera reunir a ciudadanos, movimientos, instituciones y colectivos preocupados por la defensa de los ríos y la vida, se realizará en la la Plaza 28 de Julio, en la capital de Loreto, a las 3:30 de la tarde.
En la Amazonía peruana, el río Nanay una cuenca habitada por alrededor de 20.000 personas. Sus aguas abastecen de vida a más de medio millón de ciudadanos, incluyendo a los que viven en Iquitos. A pesar de que desde 2020 se han presentado denuncias por la contaminación de esta fuente de agua con toneladas de mercurio, se continúan realizando actividades de minería ilegal en esta cuenca sin una intervención efectiva por parte de las autoridades del Estado.
En entrevista para Radio La Voz de la Selva, Carla Ludeña, joven activista del Comité de Defensa del Agua de Iquitos sostuvo que los loretanos continúan consumiendo esta agua que a la larga afectará su salud. Señaló que pese a las innumerables manifestaciones de protesta, el gobierno no ha respondido ni atendido esta problemática. En ese sentido, hizo un llamado a los jóvenes y adolescentes a sumarse a este plantón y asumir su rol con el futuro del país.
El Vicariato Apostólico de Iquitos, por su parte, expresó, a través de un pronunciamiento, que el río Nanay es fundamental para sus habitantes, en especial los pueblos ikito y kukama, hoy afectados por las actividades extractivas y por el mercurio utilizado para la extracción de oro ilegal en los ríos. «El mercurio utilizado en esta actividad es muy peligroso para la vida: Desde los peces y plantas, hasta los animales y personas», mencionaron.
La Red Eclesial Panamazónica (REPAM) Perú y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) anunciaron la elección de Monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, como nuevo presidente de ambas instituciones para el periodo 2024 – 2026.
La designación se llevó a cabo en la asamblea celebrada por los obispos de los ocho vicariatos de la Amazonía peruana (Pucallpa, Puerto Maldonado, San Ramón, San José del Amazonas, Requena, Iquitos, Jaén y Yurimaguas) en febrero. En la misma, Manuel Cornejo Chaparro fue reelegido por unanimidad como director para el mismo periodo.
A través de un comunicado, se expresó el profundo agradecimiento a los obispos de la selva por la confianza depositada en Mons. Miguel Ángel Cadenas. A su vez, reconocieron la labor de Mons. Alfredo Vizcarra Mori S.J., quien lideró la REPAM Perú y el CAAAP durante los últimos ocho años.
Monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo, O.S.A. nació en Laguna de Negrillos, España, en 1965. Posee una destacada trayectoria y experiencia pastoral. Su labor lo ha llevado a ocupar diversos cargos, desde vicario parroquial en Móstoles (España) hasta superior regional de la Orden de San Agustín en Iquitos.
Antes de ser obispo en Iquitos, dedicó más de 20 años a la labor misionera en la región Loreto, acompañando a comunidades indígenas, ribereñas y poblaciones de las periferias de Iquitos.
Con la elección de Mons. Cadenas Cardo, el CAAAP y la REPAM Perú reafirman su compromiso de fortalecer su misión en la defensa de los pueblos amazónicos y el cuidado del medioambiente.
Las mujeres indígenas de la Amazonía peruana son guardianas de la sabiduría ancestral y agentes de cambio en sus comunidades. Su liderazgo, fuerza y determinación son esenciales para la defensa de sus derechos, la protección de la Amazonía y la construcción de un futuro más justo, solidario y sostenible.
En Madre de Dios, Ucayali y Amazonas, los Vicariatos de Puerto Maldonado, Pucallpa y Jaén, en alianza con organizaciones indígenas, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) Perú y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), impulsan, desde 2021, los talleres "Mujeres indígenas: Destrezas para la acción".
Se trata de espacios seguros de intercambio intercultural que les permiten organizarse, crear redes de apoyo mutuo, construir y proponer sus agendas desde sus saberes ancestrales y perspectivas para la defensa de sus derechos. La formación busca fortalecer las habilidades, capacidades y el liderazgo de las mujeres indígenas, brindándoles herramientas para desenvolverse en la toma de decisiones de sus comunidades.
En Madre de Dios, mujeres de nueve pueblos originarios han unido sus voces para crear el proyecto "Rostro de mujeres indígenas: Disminución de la vulnerabilidad de las mujeres indígenas en el ámbito urbano de Puerto Maldonado". Este proyecto, nacido de sus propias necesidades y experiencias, propone estrategias para la defensa de sus derechos, la resistencia cultural y la construcción de mejores condiciones de vida en las zonas urbanas, y será trabajado durante los próximos tres años.
“Estos talleres nos han ayudado a empoderarnos, conocer nuestros derechos a y buscar tener las mismas oportunidades en la ciudad. Un punto importante es la discriminación que hemos sufrido. Pero hoy sabemos que no debemos dejarnos intimidar. Hemos trabajado en nuestra autoestima y lo que valemos como mujer, así como nuestros derechos”.
Zulma Nube, comunidad nativa de Puerto Luz, pueblo Harakbut, región Madre de Dios.
En Ucayali, mujeres indígenas de ocho comunidades del alto y bajo Ucayali se vienen organizando en redes de apoyo mutuo. A través de estos espacios, comparten experiencias, conocimientos y estrategias para fortalecer su participación e incidencia en la defensa de sus derechos y territorios ancestrales.
“Las lideresas estamos para servir en nuestra comunidad y colaborar con el aprendizaje de las demás mujeres. Para eso es necesario empoderarnos y también hacer la réplica respectiva en nuestras comunidades, así podemos apoyar a las mujeres que están siendo violentadas por personas y actitudes machistas y no tienen a familiares o amigos a su lado”.
Diana Rivera Gutiérrez, comunidad nativa de Kantash, pueblo awajún, región Ucayali.
En Amazonas, las mujeres awajún del río Cenepa y Santiago tejen un futuro de esperanza a través del diálogo intergeneracional. En estos encuentros, las sabias de las comunidades comparten sus conocimientos ancestrales, fortaleciendo la identidad cultural y construyendo metodologías de aprendizaje propias. Además, las mujeres awajún impulsan sus emprendimientos comunales en la producción de artesanía y la difusión de su cultura, generando oportunidades económicas y autonomía para sus familias.
“Como awajún queremos recuperar nuestras costumbres y vida, antes vivamos sin contaminación. Queremos que las mujeres sean capacitadas, sean lideresas. Las mujeres están en las comunidades, pero pocas son lideresas en sus comunidades. Queremos capacitarnos, crecer y conocer nuestras tradiciones”.
Trifina Kantush Tincho, comunidad Shapijín, pueblo awajún, región Amazonas.
Si bien aún queda un largo camino por recorrer contra la violencia machista y la discriminación, y para mejorar el acceso a oportunidades para las mujeres indígenas tanto dentro como fuera de sus comunidades; después de tres años ya se empiezan a ver los primeros frutos de este trabajo. Las lideresas fortalecidas van incorporándose y aportando más en los espacios de toma de decisiones. Tienen claro que ellas son dueñas de sus vidas y tienen protagonismo en el desarrollo de sus pueblos.
El distrito de Indiana, sede del Vicariato Apostólico San José del Amazonas, fue testigo el pasado sábado 2 de marzo de la ordenación de dos nuevos diáconos autóctonos: Ramón Ramírez y Tedy Paredes. Ambos jóvenes se suman al clero autóctono de la iglesia misionera en la región Loreto, en la Amazonía peruana.
La jornada estuvo marcada por un compromiso palpable hacia la construcción de una iglesia con auténtico rostro amazónico. Presidida por el obispo, Mons. Javier Travieso, en la ceremonia participaron las familias de los diáconos, la asamblea vicarial con representantes de 16 puestos de misión a lo largo del territorio.
El evento destacó por la diversidad cultural representada en los ornamentos utilizados en las túnicas entregadas por sus familias a los diáconos durante la ordenación. Estolas y dalmáticas adornadas con motivos ticunas, yaguas y kichwas resaltaron la riqueza de la cultura amazónica, fusionándose con la espiritualidad asumida.
Foto: Querida Amazonía / REPAM Perú
La ceremonia concluyó con la distribución de la eucaristía y las muestras de afecto de la comunidad en Indiana, evidenciando la conexión profunda de ambos jóvenes con su gente.
En un almuerzo posterior en la maloca de la casa vicarial, los nuevos diáconos fueron felicitados por la comunidad. Tedy Paredes, de 34 años, originario de la comunidad Santa Ana, compartió su experiencia desde el inicio del seminario, agradeciendo a su familia, amigos y comunidad por el apoyo moral, económico y espiritual.
Foto: Querida Amazonía / REPAM Perú
"Nos encomendamos a sus oraciones, porque Jesús es quien fortalece, nos anima y motiva cada día. Nos impulsa a seguir en este camino y vida misionera, y este gran paso que hemos dado hoy junto al diácono Ramón para seguir trabajando por la extensión de este vicariato", afirmó.
Ramón Ramírez, de 32 años y proveniente del centro poblado Yanashi, destacó la motivación detrás de su decisión: la necesidad de tener un sacerdote en su pueblo y la importancia del acompañamiento espiritual. Ambos expresaron su compromiso con la vida misionera y con los pueblos que integran el Vicariato San José del Amazonas.
Foto: Querida Amazonía / REPAM Perú
“Estamos en medio de este camino de ir empujando el barco, y con ayuda de ustedes, ir caminando juntos. Es un proceso largo que continúa. Lo que me llamó a irme por este camino al sacerdocio es mi propia gente y ver la necesidad de un sacerdote en mi pueblo”, mencionó el reciente ordenado diácono.
Por su parte, el padre Cesar Caro, vicario de San José del Amazonas, reflexionó sobre el escaso número de sacerdotes autóctonos en los 79 años de vida de esta jurisdicción eclesial, subrayando la necesidad de que haya más ministros ordenados de la región para construir una verdadera iglesia con rostro amazónico.
Foto: Querida Amazonía / REPAM Perú
“Es muy poco, un proceso lento, pero es verdad que los demás sacerdotes se han ordenado en el lapso de 16 años. También podría pensarse que tal vez en los últimos tiempos estamos acertando más en temas como la pastoral juvenil, la promoción vocacional y la formación de agentes pastorales”, mencionó.
La ordenación de Ramón y Tedy se convierte así en un testimonio concreto del compromiso con la fe, el amor y la misión en la Amazonía peruana.
La capacitación, que se realizará del 19 al 21 de marzo, busca proporcionar a los participantes una comprensión integral de la ecología, destacando la importancia del cuidado de la Casa Común y la realidad específica de la Amazonía.
Con el objetivo brindar a misioneros, misioneras, agentes pastorales y laicos una comprensión completa de la ecología, con especial énfasis en la importancia de proteger el medio ambiente y la realidad de la selva peruana, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) Perú, el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y la CONFER Perú organizan el taller «La Amazonía llama: tejiendo redes por la Casa Común».
La formación se llevará a cabo el 19, 20 y 21 de marzo, y ofrecerá sesiones interactivas y reflexivas, explorando el papel de la Iglesia católica en motivar acciones concretas para la preservación de los ecosistemas, especialmente en el contexto amazónico. Al finalizar el taller, se espera que los participantes adquieran conocimientos prácticos y compromisos, inspirados en los documentos eclesiales de Laudato Sí y Querida Amazonía, para contribuir al cuidado responsable de nuestro planeta.
Los participantes tendrán la opción de asistir de manera presencial en la sede de la CONFER en Lima, ubicada en Jr. José Santiago Wagner 2461, Pueblo Libre, en la ciudad de Lima, o de manera virtual a través de la plataforma Zoom. La inscripción es gratuita, y durante el transcurso del taller, se abordarán temas clave como la realidad amazónica, la interconexión integral de la ecología y la importancia de la comunicación en red por la Amazonía.
A través de un pronunciamiento, los representantes de los ocho vicariatos de la selva peruana expresaron su profunda preocupación por la expansión descontrolada de la minería ilegal en la región, alertando sobre los impactos negativos en los territorios y poblaciones, especialmente en las comunidades indígenas.
Los obispos de los ocho vicariatos de la Amazonía peruana alertaron acerca de la expansión descontrolada de la minería ilegal en la región, especialmente en los territorios indígenas. A través de un pronunciamiento, los representantes de los vicariatos de Iquitos, Jaén, Puerto Maldonado, Pucallpa, San Ramón, Yurimaguas y San José del Amazonas, exigieron medidas efectivas para proteger a las comunidades afectadas y garantizar sus derechos territoriales y ambientales.
En el documento destacaron que la minería ilegal se ha extendido de manera exagerada en varias cuencas hidrográficas, abarcando 32 distritos y generando «graves daños ambientales» que atentan contra «la salud y la vida de las poblaciones amazónicas». Explicaron que la falta de alternativas por parte del Estado ha llevado a que más familias opten por dedicarse a la minería ilegal como forma de supervivencia, ocasionando que se pierda cada vez más la soberanía en sus propios territorios.
En ese sentido, exigieron a las autoridades asumir su rol en la protección y defensa de la cuenca amazónica por medio de la implementación de un sistema de monitoreo permanente y la elaboración de un plan de desarrollo sostenible para la Amazonía con la participación activa de las poblaciones amazónicas. «Urgimos a combatir enérgicamente los delitos asociados a la minería ilegal, especialmente la trata de personas para abuso sexual o laboral y el crimen organizado», señalaron.
A continuación, lee el pronunciamiento de forma íntegra:
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Del 22 al 23 de febrero, en la capital de la provincia del Putumayo, en Loreto, mujeres de 19 comunidades se volvieron a reunir para continuar con el fortalecimiento de sus liderazgos. Tres años después del primer encuentro, algunas de ellas han asumido el rol de cacique en sus comunidades.
Por: Bea Prusinowska (Vicariato San José del Amazonas)
Bajo el lema «con los pies en la realidad», se llevó a cabo del III Congreso de Mujeres Indígenas en la localidad de San Antonio del Estrecho, ubicada en la provincia del Putumayo, en la región Loreto. En este encuentro, organizado por la Parroquia del Estrecho del Vicariato Apostólico San José del Amazonas del 22 al 23 de febrero, participaron 50 lideresas de distintas comunidades Murui, Bora, Kichwa y descendientes de los pueblos Secoya, Ticuna, Ocaina y Maijuna.
Provenientes de los distritos Putumayo y Rosa Panduro, las participantes se reencontraron por tercer año consecutivo en este espacio que busca rescatar y fortalecer sus tradiciones ancestrales, así como empoderarlas para que asuman su rol como lideresas en sus comunidades. Durante ese tiempo, se dio a conocer que tres de ellas lograron asumir como caciques de su comunidad, mientras que la mayoría continúa como mujer líder, formando parte de la junta directiva de sus pueblos.
Desafíos y retos
El primer día se compartió el resumen de la realidad mundial y nacional y local, y los conflictos se viven en los distintos territorios,. Se analizó también diferentes casos sobre la participación de la mujer en la sociedad y los retos que enfrenta a través de las historias cotidianas. «Por muchos años hemos sufrido atropellos de parte de varones, ahora mujer indígena cada vez asume más funciones en la sociedad», sostuvo Olga Álvarez Flores, lideresa de la Federación de las Comunidades Fronterizas del Putumayo (FECONAFROPU).
Foto: Bea Prusinowska
Jacqueline Morris Ramírez, abogada del vicariato, presentó una charla sobre los derechos fundamentales de cada persona, insistiendo en que a cada derecho le corresponde un deber, y explicando cuáles son las diferencias y cómo reconocerlos. A nivel de instituciones, Lucila Manihuari Flores, regidora y encargada del despacho municipal de la provincia del Putumayo, compartió su experiencia de mujer lideresa, algunos proyectos productivos del municipio para la cuenca del Putumayo y resolvió las preguntas de las asistentes.
Era tiempo de aprender, reflexionar pero sobre todo compartir las experiencias y sabidurías de cada una de las que llegaron al congreso. La joven Zayra Rios Dahua, vice cacique de la comunidad del Ocho de Diciembre explicó sobre la beca del Programa de Mujeres Indígenas de la Amazonia de la ONG Conservación Internacional, motivando a todas para que no tengan miedo de postular a los concursos, así podrían realizar cosas muy beneficiosas para su familia, comunidad y medioambiente.
Compartiendo en comunidad
Las mujeres sabias, como doña Milena Buinajima, de la comunidad de Ocho de Diciembre; Felicita Gutiérrez, de San Francisco, Isabel Chepez, de Flor de Agosto; y Ermelinda Jimetre, del Estrecho, se dirigieron en lengua nativa y presentaron sus artesanías, exhortando a sus compañeras a sentirse orgullosas de su cultura y trasmitir a sus hijos y nietos sus tradiciones ancestrales. Las participantes también expresaron su deseo de regresar a su comunidad para hacer réplica de lo aprendido e involucrar cada vez a más mujeres.
Foto: Bea Prusinowska
Se rescató el empoderamiento de las mujeres, quienes en los trabajos grupales manifestaron su realidad, deseos y esperanzas para seguir formándose y animando sus comunidades. Un fructífero compartir experiencias, de apoyarse unas a otras y sentirse fortalecidas en el servicio que realizan, sabiendo que el vicariato y la parroquia estarán siempre para acompañarlas. «En el I Congreso no hablaban y ahora comparten lo que pasa en su comunidad», mencionó Jandira Gutiérrez, profesora del Estrecho y coorganizadora del evento.
Propuestas para la vida comunitaria
En la tarde cultural, pusieron de manifiesto sus canciones, bailes según su grupo étnico, un espacio de revalorar la cultura y hacer memoria de los ancestros y ancestras que les han precedido. Casi al finalizar el encuentro, las participantes se reunieron en grupos según el interés y redactaron propuestas concretas para mejorar su vida comunitaria y la de toda la cuenca del Putumayo.
En el sector de salud, las mujeres indígenas recordaron que cada ciudadano tiene derecho a tener una buena salud y el deber de cuidarse. En ese sentido, exigieron que cada comunidad tenga un promotor de salud capacitado, y también contar con un botiquín comunal bien implementado. Indicaron que requieren las visitas de técnicos o enfermeros a comunidades aledañas, además de la visita de brigadas al menos dos veces al año. Por las necesidades, solicitaron que el centro de salud del Estrecho cuente con una sala de emergencia.
Foto: Bea Prusinowska
En educación, manifestaron que es un sector muy importante para los niños de las comunidades. Por eso, exigieron que los maestros identificados como bilingües sepan leer, escribir y que hablen en su lengua originaria. Que el docente sea activo, responsable, puntual en las actividades del pueblo, que haga reuniones con los padres de familia y que tengan la escuela limpia y ordenada con mobiliarios adecuados. También pidieron que las autoridades de la UGEL visiten a los maestros durante el año escolar.
Sobre la familia, las participantes declararon que para fortalecer el pilar de la sociedad se necesita talleres para parejas, diálogos de padres con hijos, así como la visita de autoridades competentes para abordar la violencia en el hogar. Expresaron la necesidad de que un psicólogo les visite en las comunidades, además de hacer reuniones de autoridades comunales y así cumplir con sus deberes y hacer respetar sus derechos para vivir en armonía.
Sobre el cuidado del territorio, primordial para mantener bien a las comunidades, expresaron que están abiertas a trabajar con algunas organizaciones públicas y privadas sobre el manejo sostenible de distintos frutos como el irapay, huasai, aguaje, ungurahui, entre otros.
Asimismo, expresaron la necesidad de informarse mejor sobre la propuesta de establecimiento del Área de Conservación Regional Medio Putumayo Algodón, y otras zonas protegidas; buscar soluciones para eliminar las deudas de las comunidades y mejorar el sistema de vigilancia comunal para prevenir la explotación de madera por parte de foráneos.
Respecto al fortalecimiento del liderazgo de la mujer amazónica, indicaron que es importante ser apoyadas por los padres, esposos y el pueblo en general. Detallaron que las lideresas deben ser elegidas por la comunidad y poseer cualidades como ser comunicativa, alegre, transparente, honrada y humilde. En ese sentido, remarcaron la importancia de las capacitaciones tanto de las instituciones del Estado como de organizaciones privadas y la Iglesia.
Finalmente, mencionaron que es crucial recordar que una buena lideresa pone en práctica las capacitaciones que recibe, y planificar reuniones anuales para evaluar los problemas comunitarios y buscar soluciones. Por último, demandaron el respaldo de la federación a los líderes de cada comunidad para su desarrollo.
«Renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando juntos y apoyar las iniciativas que se van construyendo para caminar en el servicio a Dios y nuestros pueblos, y el cuidado de la Casa Común», son las palabras que dedica la presidencia del Celam a las directivas de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en una carta con motivo de su reunión plenaria con la secretaria ejecutiva ampliada en la ciudad de Puerto Maldonado – Perú.
Diez años de misión
Una comunicación que desde el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño pretende expresar su más fraterno saludo deseando que «este encuentro sea una ocasión para consolidar el camino en el contexto del décimo aniversario de su fundación».
Un motivo para saludar de manera especial a todos los participantes de la reunión, unidos en una oración agradecida por estos diez años de trabajo y misión, al tiempo que «aseguran su oración al Espíritu Santo para que siga infundiendo en cada uno, el vivo deseo de ser instrumentos del Reino que se hace presente en cada pueblo, cultura y territorio de nuestra querida Amazonía», concluye la comunicación que aparece firmada por los obispos Jaime Spengler y Lizardo Estrada, presidente y secretario general del Celam respectivamente.
Un camino de articulación
Del 16 al 18 de febrero la ciudad de Puerto Maldonado – Perú es sede del Encuentro de las presidencias de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).
Foto: REPAM.
Encuentro que se realiza en dos etapas, la primera de ellas con el objetivo de compartir los caminos, estructuras y funcionamiento de las dos organizaciones a través del diálogo y la reflexión, analizando los avances y las expectativas sobre iniciativas como la naciente Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA) y el Programa Universitario Amazónico (PUAM).
Actividades que durante la primera jornada hallaron un complemento oportuno con la evaluación externa del Programa Iglesia con rostro amazónico y el diálogo abierto sobre los espacios comunes de articulación que deben mantenerse entre los dos organismos, pensando en las propuestas y horizontes comunes que pueden fortalecerse.
Los llamados del Espíritu
La segunda etapa de la reunión prevista para el 17 y 18 de febrero, corresponderá a los miembros de la presidencia de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) que partiendo de ciertos momentos claves para la organización como es el caso de la Asamblea presencial efectuada en la ciudad de Manaos durante el mes de agosto de 2023, tendrán todo un panorama que por sus frutos los invita a releer esos llamados del Espíritu que los lleva a seguir actuando y haciendo vida el mandato recibido como presidencia, reflexionando siempre sobre el camino recorrido, las acciones emprendidas y las prioridades que deben asumir de cara a la próxima asamblea.
Igualmente, serán temas de vital importancia para los miembros de la presidencia de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) la presentación de los resultados del proceso de escucha y diálogo con las Iglesias particulares, el análisis del informe de las diferentes dependencias del organismo, la preparación de la próxima asamblea y el camino hacia la segunda sesión del Sínodo de la Sinodalidad.
El distrito de río Santiago, provincia de Condorcanqui (Amazonas), es uno de los distritos que eclesiásticamente forman parte del Vicariato de Jaén, una zona habitada por el pueblo awajún y wampís, donde en los últimos años se viene acentuando la tala y minería ilegal, afectando cuencas como la del río Santiago, tributario del Marañón.
Por: Radio Marañón
El Obispo del Vicariato, Mons. Alfredo Vizcarra Mori S.J, emitió un comunicado alertando que “la semana pasada un grupo de personas vinculadas a la minería ilegal han ingresado con sus dragas a territorio wampis, para explotar ilegalmente los recursos naturales de la región y con ello contaminar nuestra bella y valiosa cuenca hídrica, que es vital para la existencia de los seres humanos y todos los seres vivos del bosque”.
Mons. Vizcarra, precisa que “este hecho agrava aún más la situación en la zona, dado que en la cuenca del río Cenepa, desde casi un año, han llegado numerosas dragas de la minería ilegal y, desde hace tiempo atrás, en la Cordillera del Cóndor, mineros del Ecuador y colonos venidos de otras partes del país están extrayendo ilegalmente el oro. Se trata de cientos de túneles y grietas en los que también, se utiliza mercurio; actualmente las consecuencias son graves, en los ríos de la provincia de Condorcanqui están acabando con los peces y toda la vida que habita en las cuencas”.
En otra parte del comunicado, se incide en que “todo esto sucede sin que haya una autoridad que detenga este tipo de actividades, a pesar del enorme perjuicio de contaminación de las aguas de los ríos Cenepa, Santiago, Marañón y las quebradas de la Cordillera del Cóndor”.
Con preocupación del obispo del Vicariato, señala que “en esas condiciones, la minería y la tala ilegal entran ahora de manera impune y atrevida porque no hay quien ejerza autoridad ni quien vele por la imperiosa necesidad de un desarrollo sostenible de estos pueblos de la selva amazónica. No teniendo alternativa acogen cualquier intervención que les resuelva su necesidad inmediata de generar recursos económicos que les permita responder a las múltiples necesidades. Pensamos en los jóvenes especialmente que ven cada vez más incierto su futuro nos entristece e indigna ver adolescentes prostituyéndose para los mineros ilegales, incrementándose cada vez más las cifras de VIH – SIDA en la zona”.
“El pueblo Wampis, liderado por el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis (GTANW), ha expresado un claro rechazo a cualquier acción minera o de cualquier índole que ponga en riesgo el desarrollo de la vida y los derechos humanos de los pueblos indígenas” resalta el comunicado.
Por ello según deja constar Mons. Alfredo Vizcarra,“ el sentimiento de impotencia nos mueve a expresar nuestro dolor y profunda preocupación por los daños irreparables que están produciendo a los ecosistemas de parte de la Amazonía. Así mismo, expresamos el sufrimiento, las injusticias y la violación a sus derechos que padecen los pueblos awajún y wampis. Sufren de tantos siglos del olvido y abandono”.
Ante todo ello desde el Vicariato de Jaén, se considera “que la situación es muy grave, por eso, nos unimos al llamado que hacen nuestros hermanos y hermanas del pueblo Wampis para cuidar su territorio como un bien sagrado. Extendemos este reclamo a la situación en territorio awajún”.
Finalmente, Mons. Vizcarra, pidió “respetuosamente a las autoridades del Estado peruano en todos los niveles a tomar las medidas necesarias ante estos problemas, para garantizar la paz social, el cuidado de nuestros territorios amazónicos y el respeto a los derechos humanos para todas las partes involucradas”.
Estamos celebrando el 4º aniversario de la publicación de la exhortación apostólica “Querida Amazonía”, lanzada en febrero de 2020. Se trata de un documento promulgado por el Papa Francisco, que aborda los desafíos y las llamadas a cuidar de la Amazonia y de toda la Casa Común.
Por: REPAM Comunicación
Con motivo del cuarto aniversario de la publicación de “Querida Amazonía”, el Hermano João Gutemberg Sampaio, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Pan-Amazónica-REPAM, habla sobre los sueños y desafíos que la Amazonia y sus pueblos enfrentan.
El Papa Francisco nos llama a tomar una posición. Una posición entre dos opciones. Una opción financiera, política o social que mira a la Amazonía como un lugar para la explotación, para el lucro, para el aprovechamiento de los recursos naturales a toda costa, generando la invasión de territorios, el agotamiento de los recursos y la contaminación del medio ambiente. Pero también hay otros grupos sociales, políticos, económicos y eclesiales que piensan como el Papa Francisco: a la Amazonia hay que amarla, hay que cuidarla, hay que disfrutarla ordenadamente a favor de sus pueblos y pensando también en el futuro de la humanidad. Desde esta perspectiva del cuidado, los recursos naturales son considerados un bien común para las generaciones actuales y futuras.
A punto de cumplir 10 años de existencia, la REPAM es el resultado de un camino recorrido por la Iglesia profética y encarnada en el territorio amazónico. El Hermano João Gutemberg destaca cómo el camino de la REPAM ha estado en conexión con la “Querida Amazonia”.
La REPAM ha basado su plan pastoral en lo que se destaca en Querida Amazonía, porque el Papa Francisco propone cuatro sueños orientadores: el sueño social, el sueño cultural, el sueño ecológico y el sueño eclesial. Siguiendo la exhortación de Francisco, las culturas, las comunidades, el medio ambiente y la Iglesia están interconectados en este cuidado de la Amazonia. Un cuidado que parte de un conocimiento atento y amoroso tanto del medio ambiente como de las comunidades. Para ello, necesitamos tener una actitud contemplativa ante la belleza de la Amazonia y un papel activo en su cuidado y defensa. Este cuidado es urgente porque los pueblos están amenazados, la Amazonia está amenazada, el medio ambiente está amenazado. Por eso la Iglesia nos pide que miremos las maravillas de la Amazonia, sus encantos. También sus dramas y su misterio. Y esto es lo que anima a los defensores de la Amazonia. La REPAM se ha esforzado por aprovechar estos pasos metodológicos y propositivos dados por el Papa Francisco. Queda mucho camino por recorrer, y cuanto más podamos implicar a la sociedad, a la Iglesia, a las comunidades, a los responsables políticos y económicos en este enfoque del cuidado, mejor irán las cosas en la defensa de la vida.
Hno. João Gutemberg Sampaio, FMS – Foto: Tadeu Rocha
La exhortación apostólica “Querida Amazonía” es un llamamiento a toda la humanidad para que reflexione y actúe para cuidar de nuestra Casa Común, no sólo en la región amazónica, sino en todo el Planeta. El documento enfatiza la necesidad de construir una relación de respeto y armonía entre los seres humanos y la naturaleza, buscando la preservación y restauración de la creación de Dios.