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01 Dic 2023

Construyendo redes para el cambio: Mujeres indígenas se capacitan para defender sus derechos

Durante el taller "Mujeres indígenas: Destrezas para la acción", realizado en Pucallpa, Ucayali, las participantes dieron un paso importante en la conformación de una red que busca fortalecerlas en el trabajo conjunto desde la formación e incidencia en temas de violencia contra las mujeres, el cuidado de la Casa Común y la vigilancia activa en sus comunidades y región.

Por tercer año consecutivo, cerca de 15 mujeres indígenas de los pueblos shipibo-konibo y awajún participaron del taller "Mujeres Indígenas: Destrezas para la Acción", realizado en la ciudad de Pucallpa. Durante dos días, las participantes reforzaron sus conocimientos para denunciar situaciones de vulneración a la mujer y conocer el impacto de las actividades extractivas para el cuidado de la Casa Común, y conformaron una red para trabajar juntas en la defensa de sus derechos colectivos.

El objetivo de este espacio, desarrollado del 29 al 30 de noviembre, fue promover procesos formativos que contribuyan al fortalecimiento de la participación y actoría de las mujeres indígenas en sus comunidades y región, de manera que puedan articularse y trabajar de manera organizada y conjunta. Del mismo modo, este encuentro fue una oportunidad para que puedan compartir sus experiencias y reflexionar sobre los desafíos que enfrentan en la actualidad.

El taller fue organizado con apoyo del Programa Mujer de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORAU), la Pastoral Indígena del Vicariato Apostólico de Pucallpa y la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali y Afluentes (FECONAU), en coordinación con el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y la REPAM Perú.

Foto: CAAAP/ REPAM

Durante el primer día del taller, la abogada Susy Díaz Gonzáles, profesional indígena y colaboradora del CAAAP y ORAU, guio el diagnóstico de los casos de violencia contra la mujer y la construcción de sus derechos, permitiendo a las participantes compartir sus experiencias en sus comunidades. En ese contexto, se destacó la importancia de contar con redes de apoyo entre mujeres para enfrentar y denunciar situaciones de violencia ante la falta de instituciones del Estado que las respalden.

"Las lideresas estamos para servir en nuestra comunidad y colaborar con el aprendizaje de las demás mujeres. Para eso es necesario empoderarnos y también hacer la réplica respectiva en nuestras comunidades, así podemos apoyar a las mujeres que están siendo violentadas por personas y actitudes machistas y no tienen a familiares o amigos a su lado", sostuvo Diana Rivera Gutiérrez, joven awajún de la comunidad nativa de Kantash.

Continuando con la jornada, se abordaron temas como el derecho al territorio y medio ambiente, con enfoque en el cuidado de la Casa Común, la preservación del agua, la comprensión del significado del bioma amazónico para los pueblos indígenas y la importancia de la gestión de residuos sólidos. Este último aspecto resultó fundamental para la participantes, ya que les permitió adquirir conocimientos sobre el reciclaje y el compostaje que se puede realizar en sus comunidades.

Construyendo redes

"Lo relevante en este proceso es que durante los dos días se trabajó en grupo para planificar la red de mujeres indígenas. El propósito es que ellas se organicen de manera que puedan articular acciones, como protagonistas en la defensa de sus derechos colectivos, con ORAU y el Vicariato de Pucallpa, mientras que las instituciones actúan como el equipo técnico que brindará soporte", explicó Alexandra Heras, coordinadora del taller y miembro de la secretaría técnica de la REPAM Perú.

Foto: CAAAP/ REPAM

Para ello se elaboró un perfil y una misión para la red de mujeres indígenas, que se basa en la formación integral, capacitación y participación de las mujeres en la transformación personal y socioeconómica de la región; y se conformó un comité responsable de animarla. Todo esto se llevó a cabo en diálogo con la presidenta del Programa Mujer de ORAU, Judith Nunta, quien se comprometió a articular con esta red para sumarla a los procesos que lleva a su cargo.

"A través de la ORAU, las mujeres deben saber que cuentan con su organización, sobre todo para formas de información, de capacitación y empoderamiento. Eso es lo que debemos trabajar como mujeres. Y eso solo se da en la forma en la que nos encontremos entre nosotras, podamos formarnos y capacitarnos. El poder estar organizadas, eso es clave", sostuvo Ana María Palomino, misionera de la Madre Laura y representante de la Pastoral Indígena del Vicariato de Pucallpa.

Para el segundo día del taller 'Mujeres indígenas: destrezas para la acción', la formación se centró en la producción audiovisual para la incidencia, abordando casos de vulneración de derechos a través de entrevistas. Este proceso les permitió a las asistentes adquirir herramientas para grabarse y comunicarse de manera efectiva. Como resultado, además, se produjeron diversos vídeos donde contaron sus sentires respecto a los temas profundizados en el taller en lengua nativa y castellano.

Cabe resaltar que las líneas de trabajo de esta red de mujeres se centraron en el desarrollo de fortalezas y empoderamiento de las mujeres indígenas; el derecho a la participación política de las mujeres; los derechos sexuales y reproductivos y la no violencia; así como la participación de las mujeres en la construcción y el mantenimiento de la interculturalidad en la región amazónica.

Por otro lado, los espacios de acción que consensuaron en el encuentro fueron para la participación nacional e internacional, la inclusión de la mujer como voceras en foros, mesas de trabajo y eventos regionales e internacionales, el fortalecimiento y participación en espacios de redes con organizaciones indígenas y organizaciones nacionales para aprendizajes y desarrollo del pensamiento crítico, y la capacitación en tecnología (manejo de equipos y programas) para la comunicación.

02 Nov 2023

Más de 100 docentes del Vicariato de Iquitos participan de curso sobre culturas y realidad amazónica

La formación no solo busca ampliar el horizonte de conocimiento de los docentes, sino también equiparlos con las herramientas necesarias para analizar las interrelaciones entre los procesos socioculturales y ecológicos que viven en sus territorios.

Conscientes de la necesidad de formarse más allá de las aulas tradicionales, más de 100 maestros de cinco colegios del Vicariato Apostólico de Iquitos iniciaron un curso multidisciplinario para aprender sobre la Amazonía peruana. Durante ocho sesiones que se desarrollarán todos los miércoles hasta el 13 de diciembre, esta formación busca profundizar en temas como las culturas amazónicas, interculturalidad, ciudadanía y derechos humanos.

El curso es organizado por el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), la REPAM Perú y el Vicariato de Iquitos. Los objetivos, además de ahondar en las culturas amazónicas de la región desde un enfoque intercultural y del cuidado de la Casa Común, son descolonizar los saberes previos sobre la Amazonía, y dar una respuesta como Iglesia tras el Sínodo amazónico y la exhortación del Papa Francisco ‘Querida Amazonía”.

“Cuando decimos descolonizar nuestros saberes queremos respetar el sentido positivo, las diversas formas de conocimiento y de ver el mundo, porque los saberes de los pueblos indígenas no son inferiores. También conoceremos los aspectos económicos y culturales de la Amazonía y sus implicaciones en la vida de las personas”, mencionó Ismael Vega, coordinador de esta formación y docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

En ese sentido, la formación no solo busca ampliar el horizonte de conocimiento de los docentes, sino también equiparlos con las herramientas necesarias para analizar las interrelaciones entre los procesos socioculturales y ecológicos que viven en sus territorios. Además, se espera que los maestros, al profundizar en los temas que abarca este curso, puedan reforzar su propia identidad regional como base para una práctica pastoral con una perspectiva en la ecología humana.

La metodología de este curso se basa en las sesiones virtuales, exposiciones y una lectura crítica de la bibliografía seleccionada. Se alienta la participación de los docentes, fomentando el análisis de la realidad y sus aspectos más relevantes. Asimismo, enfatiza la responsabilidad de los participantes para identificar posibles acciones que contribuyan a encontrar soluciones, partiendo de sus capacidades, sentires, saberes y prácticas.

Los facilitadores para esta capacitación son el P. Jaime Regan, investigador del CAAAP, Verónica Shibuya, abogada y coordinadora de la oficina del CAAAP en Iquitos; Lauren De Veau, docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, e Ismael Vega, miembro del consejo directivo del CAAAP y coordinador del Diplomado de Interculturalidad y Pueblos Indígenas Amazónicos de la UARM.

Los temas a desarrollar durante las ocho sesiones que se brindarán a través de la plataforma Zoom son: “Historia de la Amazonía”, “Culturas: Identidad étnica y cosmovisiones de los pueblos indígenas de Loreto”, “Ciudadanía, Interculturalidad y globalización; “Organización social y económica de los pueblos indígenas de Loreto”; “Ciudadanía frente a los nuevos desafíos: Ética, ecología y socio cultural”; “Relaciones entre el Estado y los pueblos indígenas amazónicos”; “Derechos de los pueblos indígenas: Territorio y gobernanza territorial”, y “Organización y movimiento indígena amazónico”.

13 Oct 2023

Obispos del Perú invitan a orar por la paz y el fin de las guerras en el mundo

La intención de oración surge en medio del conflicto armado entre Israel y Palestina que viene dejando miles de fallecidos y damnificados.

Con el deseo de que la humanidad retome el camino de la paz y cesen las guerras en el mundo, especialmente en el Medio Oriente, que afligen a los más débiles y enlutan miles de hogares, los Obispos del Perú se unirán en oración al Papa Francisco durante las celebraciones litúrgicas del próximo domingo 15 de octubre.

Así lo dio a conocer el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, a través de una carta enviada a los obispos de nuestro país, en el que invitan a todos los católicos y personas de buena voluntad a orar por este anhelo de paz en todos los pueblos de nuestra “casa común”.

“El mundo ha vuelto a ser remecido por otro estallido de guerra que empaña el sueño de paz de la humanidad, porque la paz no puede germinar sobre campos sembrados de injusticia, violencia y odio”, se lee en el documento en referencia al conflicto armado actual entre Israel y Palestina.

En ese sentido, la intención de oración se realizará el domingo 15 de octubre en los diversos templos e iglesias de las jurisdicciones eclesiásticas, durante las misas u otros momentos de oración.

Finalmente, se hizo la invitación a todos los fieles y personas de buena voluntad a participar de este momento de oración por las víctimas y deudos del conflicto iniciado el sábado 7 de octubre que bordea los 1300 fallecidos en el lado israelí y supera los 1400 en la franja de Gaza, sumándose más de seis mil 200 heridos en dicho enclave.

 

10 Oct 2023

Agentes de Pastoral Social de San José del Amazonas se fortalecen para servir en sus comunidades

El II Encuentro de la Pastoral Social del Vicariato de San José del Amazonas, desarrollado en Indiana, Loreto, buscó impulsar la preparación de misioneros y agentes pastorales,  fortaleciendo su compromiso para la atención de los pueblos de la Amazonía.

Bajo el lema "No hay una auténtica evangelización sin promoción humana", la comisión de la Pastoral Social del Vicariato de San José del Amazonas llevó a cabo el II Encuentro vicarial de Pastoral Social del 3 al 6 de octubre en Indiana, localidad ubicada en la provincia de Maynas, en Loreto. Participaron 45 misioneros y agentes pastorales provenientes de 12 puestos ubicados en los ríos Napo, Amazonas y Yavarí, junto con presidentes de comunidades indígenas, jueces de paz y colaboradores en áreas de salud, educación y asistencia legal.

A través de este espacio, se logró animar y motivar el acompañamiento y acción social de los agentes pastorales, quienes se comprometieron a compartir y multiplicar el papel social de la Iglesia como acción evangelizadora que promueve el "Buen Vivir," la dignidad, los derechos de los pueblos y el cuidado de la Casa Común, con un enfoque especial en la pastoral indígena.

Griselda Rocío Arciniega Núñez, coordinadora de la Pastoral Social y de la oficina Defensa de la vida y cultura del vicariato, mencionó que la formación fue un despertar sobre la realidad que se vive a nivel nacional y que afecta la Amazonía. "También el interés de como cultivar chacras mas saludables, rendidoras o con desarrollo para salir de la pobreza y de la misma mala alimentación. Tener una vida mas desde el Buen Vivir, uno de los objetivos que tenemos (...) Los aportes e iluminaciones de cada uno fueron muy importantes", mencionó.

Foto: REPAM Perú

La planificación del encuentro se basó en la metodología del ver, juzgar y actuar; y contó con la colaboración del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS). Durante las mañanas, se analizó la realidad y la acción pastoral de los puestos de misión. Por las tardes, se llevaron a cabo talleres de formación en diversos temas, incluyendo derechos humanos y la ruta de actuación frente a la violencia contra mujeres, niños, niñas y adolescentes.

Foto: REPAM Perú

La Hna. Lucero Guillen, responsable de la Pastoral de la Tierra del Vicariato de Yurimaguas, estuvo a cargo del taller para el cuidado de la Casa Común desde la interculturalidad y el Buen Vivir. La misionera resaltó que el verdadero desarrollo busca el Buen Vivir de la población y es fruto del trabajo conjunto, fortalecimiento de capacidades, conocimiento y defensa del territorio a través de acciones creativas y concretas.

Para Karina Lozano Torres, del Servicio de Atención Rural del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y agente pastoral del puesto de misión San Pablo, este espacio le permitió entender que no están solos en esta labor, y que como pastoral social se puede trabajar de manera articulada, en la búsqueda de más alianzas conjuntas. "Acciones concretas para escuchar, atender, entregar tiempo al hermano", refirió.

Fortaleciendo la pastoral social

La reunión se dividió en una jornada de tres días. El primero se enfocó en comprender la realidad y la acción pastoral de los puestos de misión, así como el diagnóstico de la realidad nacional y la crisis política en la Amazonía. El segundo día profundizó en la Doctrina Social de la Iglesia y la dimensión profética de la Pastoral Social. En el tercero, los participantes presentaron sus compromisos y acciones para fortalecer la pastoral social en sus puestos de misión.

Foto: REPAM Perú

Oscar Ríos, agente pastoral de Mazán, destacó la motivación y fortaleza transmitida por los misioneros que impartieron las capacitaciones. "Me impactó cuando nuestros expositores nos explicaron más a fondo la labor de los agentes de pastoral, no solo con la palabra sino con la acción. Cuando nosotros estamos debilitados, ellos vienen como un impulso para que seamos valientes en nuestro trabajo porque es de todos y para todos", mencionó.

En ese sentido, los participantes expresaron su compromiso de aplicar lo enseñado en sus puestos de misión. Entre los temas tratados se destacó la importancia de articular entre los puestos de misión, con autoridades del Estado e instituciones aliadas, y de sensibilizar y entender la responsabilidad compartida de la comunidad en la promoción del "Buen Vivir" y la defensa de los derechos humanos.

Foto: REPAM Perú

En palabras de Doyli Pérez Pizango, agente de pastoral social del puesto de misión San Pablo, se aprendió a trabajar articuladamente con toda la sociedad y la comunidad. "Lo que me llevo a mi comunidad es el aprendizaje de cuidar nuestra Casa Común". Ysaías Fasabi, secretario de Derechos Humanos del Frente de Defensa del distrito Fernando Lores, en la misión Tamshiyacu, compartió: "Me llevo de este encuentro el ayudar a los demás para que conozcan que todos tenemos los mismos derechos".

 

04 Oct 2023

Clausura del Tiempo de la Creación

Por: Monseñor. Rafael Cob García, Obispo del Vicariato Apostólico de Puyo (Ecuador) y presidente de la REPAM.

En el día del patrón de la Ecología desde la REPAM, deseo compartir este pensamiento al clausurar el mes de la creación. Hace algunos años una declaración de la Conferencia Episcopal del Ecuador titulada “Cuidemos el planeta” a la luz del documento de Aparecida, decía: “La revelación nos presenta este mundo en que vivimos como la obra de Dios. En él se manifiesta su sabiduría, su bondad, belleza y poder. (Aparecida 470) “Contemplar la belleza de la Creación es un estímulo para reconocer el amor del Creador, ese amor que mueve el sol y las estrellas.

También la creación es manifestación del amor providente de Dios, nos ha sido entregada para que la cuidemos y trasformemos en fuente de vida digna para todos, nuestra casa común es lugar de la alianza de Dios con los seres humanos y con toda la creación “Esta concepción teológica deja sin fundamento a la idea de que el universo es solo un objeto de estudio, una mercancía de compra o venta o un espacio sacralizado e intocable”.

El discípulo misionero a quien Dios le encargó la Creación, debe contemplarla, cuidarla, y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador” Aparecida 125.

Para reflexionar, el Papa Benedicto XVI decía: si quieres cultivar la paz, custodia la Creación” En medio de una lucha a veces violenta y a veces sistemática se ha ido destruyendo la Creación por intereses económicos y políticos.

Es el tiempo de actuar, quizá mañana sea tarde, pero aún estamos a tiempo, nos lo recordaba el Papa Francisco. La lucha por el medio ambiente tiene un precio muy alto, en el que se juegan con vidas humanas. Ante la economía poderosa que corrompe las conciencias dando paso a la deforestación y explotación, dejando rastro de muerte y queriendo hacer callar la verdad. Pero la voz de los pobres es más fuerte que la del dinero de los poderosos que se creen dueños de la tierra. El grito del pueblo “la selva no se vende, la selva se defiende, y el pueblo unido resiste y no se rinde” sigue resonando en este continente de la esperanza, en nuestra Amazonia, su eco nos cuestiona ¿cómo vivimos y defendemos la creación divina?

El sueño ecológico implica unir el cuidado del ambiente y el de las personas, pues la tierra y el hombre son inseparables, los dos son obra creadora de Dios. El Papa Francisco nos decía: “La primera ecología es el cuidado de los hermanos, como el Señor nos cuida.” Todo en el cosmos está interconectado.

Quisiera en el día de la fiesta de S. Francisco, que nos comprometamos como él a crear fraternidad, llamar a la creación hermana tierra o hermano sol, hermana agua o hermana luna, donde las relaciones del hombre con lo creado forman una misma familia, es entender que no podemos hacer daño al hermano de esta gran familia que es toda la Creación.

Como Francisco, su testimonio nos lleve a vivir en la práctica estilos de vida, de humildad y sencillez, de desprendimiento y confianza en el Padre providente, que sean testimonio que arrastre para la conversión que hoy necesita nuestra sociedad apegada al consumo voraz y a crear un mundo ficticio que nunca sacia la sed de felicidad del ser humano.

Hoy visitaba la selva contemplando árboles centenarios de los pocos que quedan por nuestros bosques, solo contemplar esta obra creadora de Dios nos hace admirarla belleza y el poder de las cosas creadas por Dios y pensar en la responsabilidad que tenemos de la conservación de esta selva, que junto con el hombre se eleva para decir “Laudato si, mi Signore” como S. Francisco. No nos dejemos robar la contemplación de la creación de Dios, que nunca será superada por el hombre. Trabajemos en los proyectos de Dios que son proyectos de vida y amor, Soñemos con Dios y sus sueños se harán realidad. No destruyamos los sueños de Dios. un mundo en armonía como Él le creó. “y vio Dios todo lo que había creado, y era muy bueno” (Gn.1,31)

 

04 Oct 2023

Obispo del Vicariato de Iquitos hace un llamado a proteger el río Nanay y velar por el Bien Común

A través de un pronunciamiento, Mons. Miguel Ángel Cadenas advirtió de las graves consecuencias para el medio ambiente y la seguridad alimentaria e hídrica de la población loretana, tras la entrega de una concesión minera en la cuenca del río Nanay.

En el marco de la publicación de la encíclica del Papa Francisco, "Laudate Deum", y en el Día de San Francisco de Asís, destacado amante de la naturaleza; Mons. Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato de Iquitos, emitió un pronunciamiento para expresar su profunda preocupación por la situación que enfrenta hoy una de las fuentes de agua más importantes de la Amazonía peruana, ubicada en la región de Loreto.

En el documento compartido este 4 de octubre, el obispo de Iquitos abogó por abordar de manera sistémica la problemática que enfrenta hoy el río Nanay por la minería ilegal, destacando la importancia de preservar las cabeceras de cuenca y mantener el pescado como base nutricional para las comunidades locales, que enfrentan niveles alarmantes de desnutrición y anemia.

Cadenas mencionó que el desarrollo de la región no puede lograrse sin garantizar una vida digna para sus habitantes, y que cualquier proyecto que no atienda las desigualdades existentes profundiza la brecha social. En ese sentido, criticó la entrega de una concesión minera como un factor perjudicial para el medio ambiente y la seguridad alimentaria e hídrica de los habitantes del Nanay y la ciudad de Iquitos.

Finalmente, el religioso hizo un llamado a los políticos a priorizar el "Bien Común" sobre los intereses individuales y a cumplir con la sentencia del Tribunal Constitucional del 25 de julio de 2023, que declara un "estado de cosas inconstitucional" en Loreto debido a la falta de acceso al agua y la contaminación ambiental; enfatizando la necesidad de servir a las comunidades en lugar de explotarlas.

A continuación, lee el pronunciamiento de forma íntegra:

PRONUNCIAMIENTO AGUA FUENTE DE VIDA

04 Oct 2023

«Laudate Deum», el grito del Papa para responder a la crisis climática

Publicada la exhortación apostólica de Francisco, que precisa y completa la encíclica de 2015: no estamos reaccionando lo suficiente, estamos cerca del punto de ruptura. Crítica a los negacionistas: indudable el origen humano del calentamiento global. El compromiso con el cuidado de la casa común brota de la fe cristiana.

«“Alaben a Dios” es el nombre de esta carta. Porque un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo». Con estas palabras concluye la nueva exhortación apostólica del Papa Francisco, publicada el 4 de octubre, fiesta del Santo de Asís. Un texto en continuidad con la encíclica más amplia de 2015 Laudato si'. En 6 capítulos y 73 parágrafos, el Sucesor de Pedro se plantea precisar y completar lo ya afirmado en el texto anterior sobre ecología integral, y al mismo tiempo lanzar una voz de alarma y una llamada a la corresponsabilidad ante la emergencia del cambio climático, antes de que sea demasiado tarde. La exhortación mira en particular a la COP28 que se celebrará en Dubai a finales de noviembre y principios de diciembre. Escribe el Pontífice: «con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre» y «es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas» (2). Es uno «de los principales desafíos a los que se enfrentan la sociedad y la comunidad mundial» y «los efectos del cambio climático son soportados por las personas más vulnerables, ya sea en casa o en todo el mundo» (3).

Los signos del cambio climático, cada vez más evidentes

El primer capítulo está dedicado a la crisis climática mundial. «Por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes», explica el Papa. Que observa cómo «en los últimos años hemos sido testigos de fenómenos extremos, períodos frecuentes de calor inusual, sequía y otros quejidos de la tierra», una «enfermedad silenciosa que nos afecta a todos». Además, Francisco afirma: «es verificable que determinados cambios en el clima provocados por la humanidad aumentan notablemente la probabilidad de fenómenos extremos cada vez más frecuentes e intensos». El Pontífice, tras recordar que si el aumento de la temperatura supera los 2 grados «se derretirían totalmente las capas de hielo de Groenlandia y de buena parte de la Antártida, con enormes y gravísimas consecuencias para todos» (5), sobre los que minimizan el cambio climático, responde: «lo que estamos verificando ahora es una inusual aceleración del calentamiento, con una velocidad tal que basta una sola generación —no siglos ni milenios— para constatarlo». «Probablemente en pocos años muchas poblaciones deberán trasladar sus hogares a causa de estos hechos» (6). Los fríos extremos también «expresiones alternativas de la misma causa» (7).

La culpa no es de los pobres

«Con la pretensión de simplificar la realidad -escribe Francisco-, no faltan quienes responsabilizan a los pobres porque tienen muchos hijos y hasta pretenden resolverlo mutilando a las mujeres de países menos desarrollados. Como siempre, pareciera que la culpa es de los pobres. Pero la realidad es que un bajo porcentaje más rico del planeta contamina más que el 50% más pobre de toda la población mundial, y que la emisión per cápita de los países más ricos es muchas veces mayor que la de los más pobres. ¿Cómo olvidar que África, que alberga más de la mitad de los más pobres del planeta, es responsable de una mínima parte de las emisiones históricas?» (9) El Papa también cuestiona la postura de quienes afirman que los esfuerzos para mitigar el cambio climático reduciendo el uso de combustibles fósiles «provocará una reducción de los puestos de trabajo». Lo que está ocurriendo en realidad «es que millones de personas pierden su empleo debido a las diversas consecuencias del cambio climático: tanto el aumento del nivel del mar como las sequías y muchos otros fenómenos que afectan al planeta, han dejado a mucha gente a la deriva». Mientras «la transición hacia formas renovables de energía, bien gestionada» es capaz «de generar innumerables puestos de trabajo en diferentes sectores. Esto requiere que los políticos y empresarios estén ahora mismo ocupándose de ello» (10).

Indudable origen humano

«Ya no se puede dudar del origen humano —“antrópico”— del cambio climático», afirma Francisco. «La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera… se mantuvo estable hasta el siglo XIX… En los últimos cincuenta años el aumento se aceleró notablemente» (11). Al mismo tiempo, la temperatura «aumentó con una velocidad inédita, sin precedentes en los últimos dos mil años. En este período la tendencia fue de un calentamiento de 0,15 grados centígrados por década, el doble de lo ocurrido en los últimos 150 años… A este ritmo, es posible que en diez años alcanzaremos el límite máximo global deseable de 1,5 grados centígrados» (12). Provocando la acidificación de los mares y el deshielo. La coincidencia entre estos acontecimientos y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero «no es posible ocultar… Una abrumadora mayoría de científicos especializados en clima sostienen esta correlación y sólo un ínfimo porcentaje de ellos intenta negar esta evidencia». Por desgracia, observa amargamente el Pontífice, «la crisis climática no es precisamente un asunto que interese a los grandes poderes económicos, preocupados por el mayor rédito posible con el menor costo y en el tiempo más corto que se pueda» (13).

Estamos justo a tiempo para evitar daños más dramáticos

«Me veo obligado -continua Francisco- a hacer estas precisiones, que pueden parecer obvias, debido a ciertas opiniones despectivas y poco racionales que encuentro incluso dentro de la Iglesia católica. Pero ya no podemos dudar de que la razón de la inusual velocidad de estos peligrosos cambios es un hecho inocultable: las enormes novedades que tienen que ver con la desbocada intervención humana sobre la naturaleza» (14). Por desgracia, algunas manifestaciones de esta crisis climática ya son irreversibles durante al menos cientos de años, mientras que «el derretimiento de los polos no podrá revertirse por cientos de años» (16). Por tanto, estamos justo a tiempo de evitar daños aún más dramáticos. El Papa escribe que «ciertos diagnósticos apocalípticos suelen parecer poco racionales o insuficientemente fundados», pero «no podemos afirmar con certeza» qué sucederá (17). Por lo tanto, «urge una mirada más amplia… Se nos pide nada más que algo de responsabilidad ante la herencia que dejaremos tras nuestro paso por este mundo» (18). Recordando la experiencia de la pandemia de Covid-19 Francisco repite «todo está conectado y nadie se salva solo» (19).

El paradigma tecnocrático: la idea de un ser humano sin límites

En el segundo capítulo, Francisco habla del paradigma tecnocrático que «consiste en pensar «como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico» (20) y «se retroalimenta monstruosamente» (21) basada en la idea de un ser humano sin límites. «Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo… Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad» (23). Por desgracia, como también enseña la bomba atómica, «el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia» (24). El Papa reitera que «el mundo que nos rodea no es un objeto de aprovechamiento, de uso desenfrenado, de ambición ilimitada» (25). Recuerde también que estamos incluidos en la naturaleza, y «esto mismo excluye la idea de que el ser humano sea un extraño, un factor externo sólo capaz de dañar el ambiente. Debe ser considerado como parte de la naturaleza» (26); «los grupos humanos muchas veces han “creado” ambiente» (27).

Decadencia ética del poder: marketing e información falsa

Hemos logrado «progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia» (28). «La decadencia ética del poder real se disfraza gracias al marketing y la información falsa, mecanismos útiles en manos de quienes tienen mayores recursos para incidir en la opinión pública a través de ellos». Estos mecanismos convencen a los habitantes de las zonas donde se van a implantar proyectos contaminantes, engañándoles con que se generarán oportunidades económicas y de empleo, pero «no se les dice con claridad que detrás de ese emprendimiento» quedará «una tierra arrasada» (29) y condiciones de vida mucho más desfavorables. «La lógica del máximo beneficio con el menor costo, disfrazada de racionalidad, de progreso y de promesas ilusorias, vuelve imposible cualquier sincera preocupación por la casa común y cualquier inquietud por promover a los descartados de la sociedad… extasiados frente a las promesas de tantos falsos profetas, a veces los mismos pobres caen en el engaño de un mundo que no se construye para ellos» (31). Existe «un dominio de los que nacieron con mejores condiciones de desarrollo» (32). Francisco les invita a preguntarse, ante «los hijos que pagarán el daño de sus acciones» cuál es el sentido de sus vidas (33).

Política internacional débil

En el siguiente capítulo de la exhortación, el Papa aborda la debilidad de la política internacional, insistiendo en la necesidad de favorecer «los acuerdos multilaterales entre los Estados» (34). Explica que «Cuando se habla de la posibilidad de alguna forma de autoridad mundial regulada por el derecho no necesariamente debe pensarse en una autoridad personal» sino de «organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos elementales». Que «deben estar dotadas de autoridad real de manera que se pueda “asegurar” el cumplimiento de algunos objetivos irrenunciables» (35). Francisco deplora que «las crisis mundiales sean desaprovechadas cuando serían la ocasión para provocar cambios saludables. Es lo que ocurrió en la crisis financiera de 2007-2008 y ha vuelto a ocurrir en la crisis del covid-19», que han traído «más individualismo, a más desintegración, a más libertad para los verdaderos poderosos que siempre encuentran la manera de salir indemnes» (36). «Más que salvar el viejo multilateralismo, parece que el desafío actual está en reconfigurarlo y recrearlo teniendo en cuenta la nueva situación mundial» (37) reconociendo que muchas agregaciones y organizaciones de la sociedad civil ayudan a compensar las debilidades de la Comunidad internacional. El Papa cita el proceso de Ottawa sobre minas antipersona, que muestra cómo la sociedad civil crea dinámicas eficaces que la ONU no consigue.

Las instituciones que preservan a los más fuertes son inútiles

La que propone Francisco es «un multilateralismo “desde abajo” y no simplemente decidido por las élites del poder… Es de esperar que esto ocurra con respecto a la crisis climática. Por eso reitero que «si los ciudadanos no controlan al poder político —nacional, regional y municipal—, tampoco es posible un control de los daños ambientales» (38). Tras reafirmar la primacía de la persona humana y la defensa de su dignidad por encima de cualquier circunstancia, Francisco explicó que «no se trata de reemplazar a la política, porque… las potencias emergentes se vuelven cada vez más relevantes». «Precisamente el hecho de que las respuestas a los problemas puedan venir de cualquier país, aunque sea pequeño, termina presentando al multilateralismo como un camino inevitable» (40). Por lo tanto, es necesario un «marco diferente de cooperación efectiva. No basta pensar en los equilibrios de poder sino también en la necesidad de dar respuesta a los nuevos desafíos y de reaccionar con mecanismos globales». Necesitamos «reglas globales y eficientes» (42). «Todo esto supone generar un nuevo procedimiento de toma de decisiones»; necesitamos «espacios de conversación, de consulta, de arbitraje, de resolución de conflictos y de supervisión, y en definitiva una suerte de mayor “democratización” en el ámbito global para que se expresen e incorporen las variadas situaciones. Ya no nos servirá sostener instituciones para preservar los derechos de los más fuertes sin cuidar los de todos» (43).

Conferencias sobre el clima

En el siguiente capítulo, Francisco describe las distintas conferencias sobre el clima celebradas hasta la fecha. Recuerda la de París, cuyo acuerdo entró en vigor en noviembre de 2016, pero «si bien es un acuerdo vinculante, no todas las prescripciones son obligaciones en sentido estricto y algunas de ellas dan lugar a una amplia discrecionalidad» (47), no hay sanciones por incumplimiento y se carece de medios eficaces para hacer cumplir la ley, no prevé sanciones reales y no existen instrumentos eficaces para garantizar su cumplimiento. Y «todavía se está trabajando para consolidar prácticas concretas de monitorización y facilitar criterios generales que permitan comparar los objetivos de los distintos países» (48). El Papa menciona la decepción de la COP de Madrid y recuerda que la COP de Glasgow relanzó los objetivos de París, con muchas "exhortaciones", pero «las propuestas tendientes a asegurar una transición rápida y efectiva hacia formas alternativas de energía menos contaminantes no pudieron avanzar» (49). La COP27 en Egipto del 2022 «fue un ejemplo más de la dificultad de las negociaciones» y aunque produjo «al menos un avance en la consolidación del sistema de financiación por “las pérdidas y los daños” en los países más afectados por los desastres climáticos» (51) también en esto muchos puntos siguieron siendo "imprecisos". Negociaciones internacionales «no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad» (52).

¿Qué se espera de la COP de Dubái?

Con respecto a la COP28, Francisco escribe que «decir que no hay nada que esperar sería un acto suicida, porque implicaría exponer a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, a los peores impactos del cambio climático» (53). «No podemos dejar de soñar que esta COP28 dé lugar a una marcada aceleración de la transición energética, con compromisos efectivos y susceptibles de un monitoreo permanente. Esta Convención puede ser un punto de inflexión» (54). El Papa señala que «la transición que se necesita, hacia energías limpias… abandonando los combustibles fósiles, no tiene la velocidad necesaria. Por consiguiente, lo que se está haciendo corre el riesgo de interpretarse sólo como un juego para distraer» (55). No se puede buscar únicamente un remedio técnico a los problemas, «corremos el riesgo de quedarnos encerrados en la lógica de emparchar… mientras por lo bajo avanza un proceso de deterioro que continuamos alimentando» (57).

Dejar de ridiculizar la cuestión medioambiental

Francisco pide que se ponga fin a «las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos». En cuanto a las protestas de los grupos radicalizados, el Papa afirma que «ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos» (58). El Pontífice espera que de la COP28 surjan «formas vinculantes de transición energética» que sean eficientes, «obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente» (59). «Ojalá quienes intervengan puedan ser estrategas capaces de pensar en el bien común y en el futuro de sus hijos, más que en intereses circunstanciales de algunos países o empresas. Ojalá muestren así la nobleza de la política y no su vergüenza. A los poderosos me atrevo a repetirles esta pregunta: ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?» (60).

Un compromiso derivado de la fe cristiana

Por último, el Papa recuerda que la motivación de este compromiso nace de la fe cristiana, animando a «los hermanos y hermanas de otras religiones a que hagan lo mismo» (61). «La cosmovisión judeocristiana defiende el valor peculiar y central del ser humano en medio del concierto maravilloso de todos los seres». «Todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde» (67). «Esto no es producto de nuestra voluntad, tiene otro origen que está en la raíz de nuestro ser, ya que «Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea» (68). Lo importante, escribe Francisco, es recordar que «no hay cambios duraderos sin cambios culturales, sin una maduración en la forma de vida y en las convicciones de las sociedades, y no hay cambios culturales sin cambios en las personas» (70). «El esfuerzo de los hogares por contaminar menos, reducir los desperdicios, consumir con prudencia, va creando una nueva cultura. Este solo hecho de modificar los hábitos personales, familiares y comunitarios» contribuye «gestar grandes procesos de transformación que operan desde las profundidades de la sociedad» (71). El Pontífice concluye su exhortación recordando que «las emisiones per cápita en Estados Unidos son alrededor del doble de las de un habitante de China y cerca de siete veces más respecto a la media de los países más pobres». Y afirma que «un cambio generalizado en el estilo de vida irresponsable ligado al modelo occidental tendría un impacto significativo a largo plazo. Así, junto con las indispensables decisiones políticas, estaríamos en la senda del cuidado mutuo» (72).

 

Infografía exhortación apostólico Ludate Deum

 

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Nota publicada originalmente en la web de Vatican News. Se puede leer aquí.

24 Sep 2023

En memoria de la hermana Mercedes Ravelo: dominica y nahua de corazón

La misionera, presente desde los años 90 en la selva sur de Perú, fue muy importante en las primeras décadas de contacto de los indígenas nahuas de Santa Rosa de Serjali y formó a decenas de jóvenes indígenas del Bajo Urubamba como parte de la Misión de Sepahua (Ucayali) y Kirigueti (Cusco). Falleció el 23 de septiembre, un día antes de cumplir 84 años.

Por: Beatriz García Blasco

Aichu. Aichu significa gracias. Aichu es la palabra que más resuena en las últimas horas en el corazón del pueblo nahua de Santa Rosa de Serjali, en la Reserva Kugapakori Nahua Nanti. Porque la noticia, en este 2023, no tardó mucho en llegar desde Lima. La hermana Meche, la misionera dominica que compartió casi diez años de su vida con ellos, había fallecido este 23 de septiembre. Macay hermana / Hasta pronto hermana.

Había partido a la Casa del Padre a pocas horas de cumplir 84 años, en víspera de su cumpleaños, tras un par de años delicada de salud. Años en los que ha batallado contra la enfermedad como la mujer valiente que ella, con entereza y fortaleza, con confianza en Dios, con alegría, con humildad.

Natural de Huacho, Mercedes Ravelo Pardavé permaneció en la misión hasta más allá de los 80 años. Hasta que enfermó. A pesar de su edad, y de que posiblemente la enfermedad ya empezaba a limitarle, siempre quiso seguir en Sepahua (Ucayali), la comunidad que fue su casa tras sus años en Serjali, con los indígenas nahuas, y en Kirigueti acompañando a las mujeres matsigenkas.

En Sepahua, entre yines, matsigenkas, asháninkas, amahuacas, yaminahuas y, por supuesto, siempre al cuidado y preocupada por sus queridos hermanos nahuas, Meche (o ‘Mechita’, como se le decía de cariño) continuó su labor misionera en su última etapa acompañando a las jóvenes del internado femenino y dando aliento y consejo permanente a profesores, vecinos y a quienes se encontrara, de comercio en comercio, de evento en evento.

Docente de vocación. Maestra de maestras. Con la defensa y la formación de la mujer como bandera, siguiendo las enseñanzas de la fundadora de las Misioneras Dominicas del Rosario, madre Ascensión Nicol, deja un inmenso legado misionero trabajado a base de delicadeza y discreción. “Canta hijita, sigue cantando, me gusta escucharte”, recordaba con cariño una de esas jóvenes a las que ayudó a crecer. “Solo me queda decirte gracias. Vivirás en mi corazón, mi hermana Meche, mi amiga, mi confidente. Ahora serás mi luciérnaga que se prende y no se apaga”, le escribía otra.

Misionera de corazón nahua

La hermana Meche se había ganado, con pleno derecho, un orgullo que muy pocos tienen. Era oficialmente reconocida como comunera de Santa Rosa de Serjali donde vive el pueblo nahua, un grupo que abandonó el aislamiento a inicios de los años 90 y actualmente es considerado en contacto inicial. Es decir, las familias nahua la consideraban como parte de su propio pueblo. Y es que Meche les regaló en cuerpo y alma varios años de su vida. De hecho, todavía guardaba con cariño el que se consideraba el primer censo oficial realizado de este pueblo, trabajado por ella misma, de su puño y letra.

Había llegado hasta allí para los últimos años de su labor docente. Allí ejerció sus últimos años, allí se jubiló como maestra. Antes había recorrido muchos otros puntos de su amado Perú, pero no conocía la selva. Por eso uno de sus mayores logros fue, con unos 60 años, haber logrado integrarse, conocer, valorar y amar una cultura completamente nueva y tan distante de la propia enfocándose en los niños y las niñas como el presente y el futuro; sosteniendo a su vez a los mayores, inspiradores y sabios.

Aunque no llegó a conocer el idioma nahua, la misionera era experta en comunicarse de manera eficaz con un pueblo muchas veces incomprendido y marginado, como indígenas ‘de segunda categoría’. Conocía sus necesidades más profundas, así como sus tradiciones y sentimientos. Conocía a todos y cada uno dentro de cada extensa familia.

Laura, Calixto, Marta, Marino, Jaime, Patricia, Elsa, Rocío… Y su estimado Pedro Raya, líder emblemático nahua fallecido en abril de este mismo año. Una anécdota: en las elecciones de 2015 Pedro ejerció, por primera vez en su vida, el derecho a voto tras lograr ser peruano de pleno derecho, tener DNI. Fue el primer sepahuino en hacerlo. Y la segunda fue Meche, su querida hermana. “Los dos viejitos, los primeros en votar”, bromeó la misionera con orgullo y felicidad a partes iguales. Ahora, como aquel día, están juntos. Quizás entonando un ‘yama-yama’, canto tradicional nahua.

‘Surcando el Urubamba’

La hermana Meche nunca se alejó de las comunidades indígenas. Quería estar presente, acompañar y brindar luz. Por eso siempre confió en el poder de Radio Sepahua como medio para llegar a todo el río Urubamba. Lo hacía dos veces por semana: martes y jueves. Su programa ‘Surcando el Urubamba’ era por todos escuchado, muchos le pedían saludos especiales y le agradecían esa presencia. Meche quería morir  en la selva, su amada selva.

"Caerán los que oprimían, la esperanza de mi pueblo. Caerán los que comían, el pan sin haber sudado (...) ¡Buenas nuevas! ¡Buenas nuevas pá mi pueblo! El que quiera oír que oiga... Y el que quiera ver que vea...". Era la música característica de ese espacio de apenas 20 minutos. Tres hojas de guión, tecleadas por una septuagenaria que nunca se cansaba de aprender, que siempre quería saber más y empaparse de la juventud.

Nadie duda que, ya en los brazos del Padre, ‘Mechita’ seguirá siendo ella. Alegre, delicada, sonriente, única. Una misionera con un don de gentes infinito, querida por todos. Una misionera de corazón indígena y amazónico. MISIONERA ETERNA, en mayúsculas.

 

 

 

 

06 Jun 2023

Arte indígena del corazón de la Amazonía peruana llega al Vaticano como regalo al Papa Francisco

Yésica Patiachi, lideresa indígena Harakbut y vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), entregó al Santo Padre las dos obras elaboradas por el colectivo ‘Etochime Harakbut’, las cuales buscan mostrar, a través del arte, la resistencia de los pueblos indígenas frente a la crisis climática.

Artistas indígenas del Perú lograron llevar su arte hasta al Vaticano y entregarlo como un obsequio al Papa Francisco. Se trata de dos pinturas elaboradas por «Etochime Harakbut» (en castellano, ‘nuestras raíces’), un colectivo de creadores pertenecientes al pueblo Harakbut de la Amazonía peruana. Yésica Patiachi, lideresa, artista, escritora y docente, fue la encargada de presentarle, durante una audiencia privada con el Sumo Pontífice, las obras que fueron traídas desde la región Madre de Dios.

La obra principal presentada se titula «Papatone», una pintura que muestra el rostro del Papa Francisco combinado con los característicos patrones y líneas artísticas del pueblo indígena Harakbut. La segunda pieza, de mayor dimensión, refleja la resistencia del bosque frente a la crisis climática afecta la Amazonía. Simboliza el presente, el pasado y el futuro de los pueblos indígenas, y lo que pasaría si es que no hacemos nada para frenar la destrucción del planeta, sostuvo Yésica Patiachi.

Foto: Vatican Media.
«Papatone» fue una de las obras entregadas al Papa Francisco. Foto: Vatican Media

«Más que llevar quejas, quisimos mostrarle al Papa Francisco que también existen iniciativas como Etochime que tratan de rescatar el arte indígena y las costumbres a través de este lenguaje. Queríamos decirle: ‘Querido abuelo, esto es lo que nosotros hacemos en una parte de la Amazonía. Es una iniciativa de artistas Harakbut para mostrar al mundo su cultura, manifestar sus costumbres y protestar. Es una forma también para mostrar resistencia frente a los problemas que estamos pasando‘», explicó.

Protagonistas de su historia

La lideresa indígena y vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) recordó las palabras del Papa Francisco durante su encuentro en la ciudad de Puerto Maldonado, en 2018, cuando les pidió a los pueblos indígenas que sean protagonistas de su propia historia y que empiecen a escribirla. Esas palabras impulsaron la creación de ‘Etochime Harakbut’, así como la publicación de los primeros libros escritos por indígenas Harakbut que rescatan la historia y cultura de este pueblo amazónico.

Etochime Harakbut’ se formó tras la visita del Papa Francisco a Puerto Maldonado. Foto: cedida.

«El Papa Francisco se alegró de saber que en la Amazonía hay iniciativas hermosas. Nuestra propuesta quiere recordar que en los pueblos indígenas existen artistas y personas demostrando que nosotros mismos podemos crear obras de arte. El arte como una muestra de resistencia, pintar para no olvidar nuestra historia y cultura y que nos recuerden las generaciones venideras. Por esa razón escogimos como colectivo los dos cuadros», mencionó la lideresa indígena.

Desde la Amazonía al Vaticano

Junto a Yésica Patiachi, las lideresas indígenas Patricia Gualinga y la Hermana Laura Vicuña entregaron una serie de regalos al Santo Padre que las poblaciones de la Amazonía les enviaron desde el territorio. Esta delegación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y de la REPAM fue recibida en el Palacio Apostólico Vaticano, donde sostuvieron una conversación de mucha confianza con el Sumo Pontífice acerca de la labor de las mujeres de la Iglesia en el territorio, el reconocimiento de la estructura eclesiástica de ese trabajo, la realidad de los pueblos indígenas y la educación.

Las lideres indígenas representantes de la CEAMA y REPAM. Foto: Vatican Media

Etochime Harakbut: Nuestras raíces

Los integrantes de Etochime Harakbut pertenecen a las comunidades de Puerto Luz y Shintuya. Son Anelice Cáceres Patiachi, Yesica Patiachi Tayori, Percy Tayori Keddero, Luis Tayori Keddero, Francis Quique Álvarez, Fermín Chimatani Tayori, Nakeyo Chimatani Tayori, Joao Rayner Mikiri Sihui, Brandon Moqui Yamo, y Guadalupe Patiachi Tayori. Ellos son acompañados por las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario y cuentan con el apoyo del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP).

Desde su creación hace más de cuatro años, Etochime Harakbut está comprometido con dar a conocer la historia, cosmovisión, cultura e historias del pueblo indígena Harakbut a través del arte. Este esfuerzo colectivo involucra a cada uno de los artistas, quienes, desde sus propias perspectivas, miradas y generaciones, se esfuerzan por evocar y preservar sus conocimientos y saberes ancestrales para evitar que se pierdan con el tiempo, especialmente, entre los más jóvenes.

08 May 2023

Parijulla pirina: Animadores kichwas se reencuentran para seguir caminando juntos como Iglesia sinodal

Luego de tres años, la misión Pachayaya volvió a reunirse en Angoteros, Loreto, cerca de la frontera entre Perú y Ecuador. Un espacio en donde los "kichwa Kuyllur runakuna" (animadores laicos kichwas) de 21 comunidades de la cuenca del Alto Napo profundizaron en la fe desde su identidad cultural y la realidad actual, a la luz del evangelio.

Bajo el lema "Parijulla alli kawsanata mascanchi” (Juntos buscamos el cambio), la misión Napuruna Pachayaya, una de las 16 que alberga el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, en Perú, se volvió a encontrar para retomar el camino juntos como Iglesia amazónica en sinodalidad. Provenientes de 21 comunidades nativas cerca de la frontera entre Perú y Ecuador, en la zona del Alto Napo, más de 50 animadores laicos kichwas se reunieron en Angoteros, localidad ubicada en la provincia de Maynas, en la región de Loreto. ¿El objetivo? Retomar, luego de tres años, su misión pastoral, y profundizar en la fe en Churi Jesús del Pachayaya, desde su identidad cultural y realidad actual para llegar a sentir la necesidad de una conversión personal ("ñuka kawsaypipas") y sinodal ("alliupipas").

En el encuentro, organizado por el equipo misionero del Vicariato San José del Amazonas, participó Richard Rubio, exvicepresidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), quien abordó el contexto local, regional y nacional, y la problemática en las Comunidades del Alto Napo que se dieron a conocer en el Congreso de la Federación Kichwaruna (ORKIWAN). El líder indígena dio testimonio de que todas y todos se pueden formar para ser líderes en sus comunidades y pueblos. Por su parte, el vicario general de San José del Amazonas, P. César Caro, explicó el contexto actual de la Iglesia Universal, así como el proceso del Sínodo sobre la Sinodalidad.

Foto: Vicariato de San José del Amazonas.

La abogada del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), Andrea Bernal, contó a través de socio dramas, dinámicas y juegos cómo proceder ante casos de violencia familiar, abuso a menores y trata de personas. La médica Franciet Chirinos complementó esta información ahondando en las cifras de violencia contra la mujer en Angoteros y sus pueblos. Asimismo, se presentó ante los animadores kichwas el "Protocolo de Código de Conducta en prevención de abusos contra niños, mujeres y personas vulnerables" que fue adaptado a la realidad de la zona por el vicariato.

En otro momento, la educadora del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), Maritza Isuiza, abordó la importancia del idioma durante las celebraciones en la Iglesia, y analizó los textos bíblicos en kichwa.

Foto: Vicariato de San José del Amazonas.

Los participantes de este encuentro fueron apus, viceapus y lideresas del pueblo kichwa. Tras el encuentro, se comprometieron a cuidar la armonía de su comunidad y su familia. "Después de tanta ausencia, es una respuesta generosa para buscar juntos a Dios. Es un encuentro para reafirmar nuestra fe y reactivar el compromiso de kichwa Kuyllur runakuna con las comunidades que fueron olvidadas los últimos años", indicó Dominik Szkatula, misionera laica, de origen polaco, del Vicariato San José del Amazonas.

Foto: Vicariato de San José del Amazonas.

Además, en el último día, las mujeres asistentes pintaron bolsones de tocuyo, utilizando los símbolos de la iconografía kichwa. Este espacio les permitió abrirse y expresar sus vivencias, emociones y problemáticas al interior de su comunidad.

Sobre 'Pachayaya'

Por 32 años, ininterrumpidamente, el sacerdote franciscano Juan Marcos Coquinche acompañó a los pueblos del Alto Napo. Como parte de su labor misionera y pastoral, y a diferencia de lo que sucedió en otras zonas de la Amazonía peruana, el religioso animó a los Kichwas a conservar su lengua, cultura y sabiduría ancestral. Antes de morir, en el 2006, tres hermanas Mercedarias del Perú llegaron a colaborar con la misión por alrededor de nueve años. Las siguió por un año el sacerdote oblato Edgar Nolazco. En la actualidad, la misionera laica Dominik Szkatula está a cargo de este puesto de misión.

El equipo misionero del encuentro en Angoteros junto a la abogada del CAAAP. Foto: Vicariato de San José del Amazonas.

Lo que se busca en esta misión es revalorar la cultura kichwa, enfatizando la importancia de abrirse a la cultura, valores, ritos y mitos de este pueblo como base para el diálogo acerca de Jesucristo y su Iglesia con una perspectiva indígena. Se resalta la defensa de la selva, incluyendo su territorio, vida y cultura, así como la organización de los pueblos indígenas, y el trabajo con la familia para prevenir y erradicar la violencia familiar, especialmente de aquella que es consecuencia del incontrolable consumo de alcohol.