Pucallpa figura entre las ciudades que visitará el Santo Padre durante su primera gira apostólica por América del Sur, un acontecimiento esperado por la Iglesia amazónica y las comunidades de la región.
La Santa Sede anunció oficialmente que el papa León XIV realizará una visita apostólica a América del Sur del 6 al 17 de noviembre de 2026, recorrido que incluirá Uruguay, Argentina y Perú. En territorio peruano, el Santo Padre permanecerá del 11 al 17 de noviembre y visitará las ciudades de Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, marcando un momento histórico para la Iglesia en el país y, de manera especial, para la Amazonía peruana.
La inclusión de Pucallpa en el itinerario oficial constituye un significativo gesto de cercanía con los pueblos amazónicos y con las Iglesias que acompañan diariamente sus procesos, desafíos y esperanzas. La visita representa una oportunidad para renovar el compromiso con el cuidado de la Casa Común, la defensa de la dignidad de los pueblos indígenas y el fortalecimiento del camino sinodal impulsado en la región amazónica.
Al conocerse el anuncio oficial, monseñor Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos y presidente de la Red Eclesial Panamazónica del Perú (REPAM Perú) y del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), destacó la importancia de que el Santo Padre haya incluido a la Amazonía peruana en su itinerario. Durante un programa especial del Arzobispado de Lima señaló:
«Para los obispos amazónicos es un éxito que pueda venir a una ciudad como Pucallpa y desde allí dirigirse a toda la humanidad, tomando en cuenta los retos que tenemos planteados aquí en la Amazonía. Lo esperamos con los brazos y los corazones abiertos.»
Por su parte, el obispo vicario apostólico de Pucallpa, Mons. Martín Quijano Rodríguez, expresó la alegría con la que la Iglesia local espera la llegada del Santo Padre:
«Con inmensa alegría recibimos la noticia de la primera visita apostólica del Santo Padre León XIV a América del Sur. En el Vicariato Apostólico de Pucallpa tenemos la inmensa dicha de recibirlo en nuestra tierra amazónica. Desde ahora nos unimos en oración para que esta visita fortalezca nuestra fe, renueve la esperanza de nuestro pueblo y nos impulse a vivir con mayor compromiso el Evangelio, sirviendo especialmente a los más necesitados.”
La presencia del papa León XIV en la Amazonía peruana reafirma la importancia de este territorio para la Iglesia universal y fortalece el compromiso pastoral con las comunidades que lo habitan. Su visita se inscribe en un proceso de escucha, acompañamiento y construcción de una Iglesia con rostro amazónico, que camina junto a los pueblos, promueve la justicia, cuida la creación y anuncia el Evangelio desde las realidades y desafíos propios de la región.
Monseñor Cadenas informó que los obispos de la Amazonía peruana ya vienen sosteniendo reuniones para fortalecer la organización de la visita y contribuir desde cada una de sus jurisdicciones eclesiales. En ese contexto, subrayó que la preparación para recibir al Santo Padre debe ir más allá de los aspectos logísticos:
«La mejor manera de recibir a León XIV es vivir como verdaderos cristianos y esto implica que haya justicia y verdad.»
Desde la Red Eclesial Panamazónica (REPAM Perú) y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), este anuncio es recibido con esperanza y alegría, en la expectativa de que esta visita contribuya a fortalecer el trabajo articulado de la Iglesia amazónica y el compromiso con la vida, los derechos de los pueblos indígenas y el cuidado de nuestra Casa Común.
El programa detallado de las actividades que desarrollará el Santo Padre durante su permanencia en el Perú será dado a conocer próximamente por la Santa Sede.
“La Amazonía nos espera”. Con estas palabras, la Hna. Ana María Palomino, Misionera de la Madre Laura (MML) y vicepresidenta de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), sintetizó el llamado que emerge del XII Foro Social Panamazónico (FOSPA): renovar el compromiso misionero, fortalecer las redes y caminar junto a los pueblos amazónicos en la defensa de la vida.
Durante el encuentro, realizado en Puyo, Ecuador, del 16 al 21 de agosto de 2026, la religiosa peruana participó en diversos espacios de diálogo con representantes de pueblos originarios, organizaciones sociales, agentes pastorales y otros actores de la Panamazonía. En entrevista con la comunicación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), compartió una mirada profundamente vinculada a su experiencia misionera y al camino de una Iglesia llamada a escuchar, acompañar y caminar junto a los pueblos.
Un encuentro que renueva la vocación misionera
Para la Hna. Ana María, encontrarse nuevamente con los pueblos originarios de la Amazonía fue una experiencia de profunda alegría y gratitud.
“Siempre que me encuentro con los pueblos originarios, para mí es de una inmensa alegría poder compartir con ellos, estar cerca, escucharlos y soñar también con ellos nuevas rutas, nuevos caminos”, afirmó.
El FOSPA le permitió, además, reencontrarse con uno de sus antiguos alumnos, a quien acompañó durante su experiencia educativa en la Amazonía y que hoy se ha convertido en un líder indígena binacional.
“Dije: ‘Señor, no soy digna de ver los frutos’, pero me está tocando ver los frutos”, expresó emocionada.
Este reencuentro, señaló, representa para ella una confirmación de la fecundidad de una misión que no busca sustituir a los pueblos, sino acompañar procesos y contribuir a que surjan nuevos liderazgos desde los propios territorios.
“¿Quién no puede unirse a la causa de los pueblos originarios cuando uno escucha sus gritos, sus clamores, cuando comparte sus historias de luchas, de triunfo, pero también de dolor, de sufrimiento, de pérdida?”, planteó.
Tejer redes para enfrentar los desafíos de la Amazonía
Uno de los mensajes más claros que la religiosa recogió durante el FOSPA es la conciencia de los pueblos amazónicos sobre la necesidad de fortalecer la articulación.
Los pueblos indígenas, explicó, reconocen el valor de sus saberes ancestrales, sus cosmovisiones y sus espiritualidades, pero también saben que los desafíos actuales exigen caminar juntos.
“Ellos son conscientes de que solos no pueden, que tenemos que unir fuerzas”, afirmó.
La respuesta pasa, entonces, por tejer redes, generar alianzas y construir caminos comunes entre pueblos y organizaciones de los diferentes países amazónicos.
La Hna. Ana María subrayó que esta articulación también expresa una conciencia creciente de que las amenazas que afectan a la Amazonía no son exclusivamente un problema de sus habitantes.
“Ellos también reconocen que esta afección a la Casa Común donde ellos están no es solo para ellos, sino para toda la humanidad”, señaló.
Desde esta perspectiva, el compromiso de los pueblos adquiere una dimensión profética: denunciar las amenazas, generar conciencia y convocar a toda la sociedad a asumir su responsabilidad frente a la crisis ecológica.
“Ya no es cambio climático, es una crisis climática que nos llegó y ya la estamos evidenciando”, advirtió.
Una Iglesia llamada a ser puente y a caminar con los pueblos
La experiencia del FOSPA también llevó a la Hna. Ana María a destacar la importancia de una Iglesia que profundice su dimensión sinodal.
Recordando una de las insistencias del papa Francisco, señaló que la Iglesia está llamada a ser “puente de encuentro”, pero también a desarrollar una capacidad cada vez mayor de escucha.
“Fortalecimos ese espacio que el papa Francisco nos señalaba tanto: poder ser puente de encuentro, poder también saber escuchar y caminar juntos”, expresó.
Para la religiosa, caminar junto a los pueblos significa reconocer sus capacidades, aprender de sus saberes y acompañar sus procesos sin pretender imponerse sobre ellos.
Esta perspectiva conecta con el propio legado misionero de santa Laura Montoya, fundadora de las Misioneras de la Madre Laura, cuyo carisma ha estado profundamente vinculado al acompañamiento de los pueblos indígenas.
El legado amazónico de Santa Laura Montoya
Las Misioneras Lauritas mantienen presencia en seis de los nueve países de la Panamazonía: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Para la Hna. Ana María, esta presencia constituye una expresión concreta del legado de la fundadora de la congregación.
“Es el querer de la Madre Laura, el carisma, el legado de ella. Ella deseaba estar en ese ambiente, en ese escenario de la Amazonía y luchó por llegar ahí”, explicó.
La experiencia misionera de Laura Montoya, recordó, estuvo marcada por la decisión de conocer personalmente los territorios antes de enviar allí a sus religiosas.
“Ella primero iba, verificaba el territorio, el camino y luego llevaba a sus hijas a vivir en ese territorio y nos iba enseñando cómo vivir”, señaló.
De esta experiencia nació una pedagogía misionera basada en el amor, la ternura y el respeto por la dignidad de los pueblos.
“Nunca superarlos, decía la Madre Laura. Teníamos que caminar a la par”, recordó.
Hoy, frente a los nuevos desafíos de la vida religiosa y a la disminución del número de misioneras disponibles para permanecer en territorios amazónicos, la congregación busca compartir su experiencia con otras comunidades religiosas.
“Ustedes tienen que ahora ayudar a otras congregaciones a saber estar en esos territorios, porque ustedes lo han vivido todas sus vidas. Son maestras en el territorio”, recordó la religiosa, citando una reflexión que recibió del sacerdote Simón Pedro Arnold.
“No hacemos esto por una ideología, lo hacemos desde el Evangelio”
La presencia de las religiosas en los territorios amazónicos también implica acompañar las luchas concretas de las comunidades.
Pronunciamientos, caminatas, movilizaciones, procesos de incidencia y acompañamiento directo forman parte de una misión que, según la Hna. Ana María, nace de una opción evangélica por la vida y la dignidad.
“Estamos con los pueblos en sus luchas”, afirmó.
Ante las interpretaciones que pretenden reducir esta presencia a posiciones políticas o ideológicas, fue clara:
“Lo hacemos desde el Evangelio. Nuestra posición es la vida digna para todo hombre y toda mujer, también para los pueblos originarios”.
En esta perspectiva, la defensa de la vida, la dignidad de los pueblos y el cuidado de la Casa Común no son elementos secundarios de la misión, sino parte constitutiva de una espiritualidad encarnada en los territorios.
Pucallpa: una visita del Papa que renueva la esperanza
La Hna. Ana María también compartió su expectativa ante la próxima visita apostólica del papa León XIV a Pucallpa, prevista para noviembre de 2026, territorio que conoce por los años que vivió en la Amazonía peruana.
Para ella, la presencia del Santo Padre en la región Ucayali adquiere un significado especial debido a la historia de violencia que han enfrentado numerosos líderes indígenas y comunidades que defienden sus territorios.
“Pienso que la visita del Papa a este territorio, en esas circunstancias, para las organizaciones indígenas, para las comunidades, los pueblos, las familias víctimas, va a ser muy reconfortante”, afirmó.
La preparación de la Iglesia local, explicó, no se limita a aspectos logísticos. Se trata, ante todo, de preparar el corazón.
“Hay que preparar la casa, pero no tanto la estructura, la infraestructura, sino el corazón, nuestro espíritu”, señaló.
Por ello, se han planteado procesos de formación y encuentro que permitan preparar a agentes pastorales, comunidades, jóvenes y familias desde tres dimensiones: el encuentro personal con Jesús, el encuentro con los demás y el fortalecimiento de la misión.
La Hna. Ana María considera que el Papa León XIV puede contribuir a fortalecer estos procesos y a renovar el compromiso de una Iglesia en salida.
“Queremos los agentes pastorales pisando territorio de comunidades indígenas, de comunidades vulnerables, de comunidades que están sufriendo”, expresó.
Una Amazonía amenazada, pero llena de esperanza
La visita papal encontrará, según la religiosa, una Amazonía marcada simultáneamente por grandes amenazas y por organizaciones comunitarias con una fuerte capacidad de resistencia y esperanza.
Entre los desafíos señaló el extractivismo, el narcotráfico, la trata de personas y las amenazas que enfrentan los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial.
En particular, llamó la atención sobre la situación de los pueblos indígenas no contactados de la región, cuyos territorios están siendo afectados por actividades ilegales y otras presiones.
“Hay mucho que no sabemos. Nuestros hermanos necesitan ayuda, necesitan nuestro apoyo”, afirmó, destacando el compromiso de las organizaciones indígenas y de la Iglesia para defender sus derechos y garantizar la protección de sus territorios.
Frente a esta realidad, considera que la Iglesia tiene una responsabilidad fundamental: acompañar, escuchar, informar y fortalecer los procesos comunitarios que buscan defender la vida.
“La Amazonía nos espera”
Al finalizar la entrevista, la Hna. Ana María dirigió un mensaje especial a las religiosas y religiosos que actualmente realizan su misión en los territorios amazónicos.
A quienes permanecen en comunidades distantes, reconoció su entrega cotidiana y las dificultades que implica vivir en territorios con grandes limitaciones de comunicación, salud y acceso a servicios.
“Un abrazo fraterno, un reconocimiento grande de admiración, de respeto a mis hermanas que están pisando territorio”, expresó.
A las congregaciones que todavía no tienen presencia en la Amazonía, las invitó a no tener miedo y a descubrir nuevas formas de solidaridad.
“Las que puedan estar, ánimo. La Amazonía nos espera. Hay mucho que hacer aún por nuestros hermanos y hermanas en esos territorios”, afirmó.
Y recordó que la misión amazónica puede asumirse de múltiples maneras: desde la presencia directa, pero también desde la oración, la acogida, el acompañamiento, la formación y la solidaridad.
“Cuando hay disponibilidad, cuando hay espíritu de salida, la gracia del Señor se manifiesta”, aseguró.
La voz de la Hna. Ana María Palomino desde el XII FOSPA se convierte así en una invitación a toda la vida religiosa y a la Iglesia amazónica: caminar con los pueblos, aprender de sus saberes, fortalecer las redes y permanecer allí donde la vida reclama presencia, cuidado y esperanza.
Porque, como concluyó la religiosa, “la Amazonía nos espera”.
Monseñor Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato de Iquitos y presidente de la REPAM Perú y el CAAAP, destacó que la visita del Sumo Pontífice puede marcar el rumbo de la Iglesia en toda la Panamazonía y pidió que su llegada impulse un compromiso con las poblaciones más vulnerables afectadas por el extractivismo en la selva peruana.
El retiro espiritual «¡Joven Amazónico, hacia una espiritualidad ecológica!”, convocó a más de 20 jóvenes amazónicos en Pucallpa, quienes, inspirados en la encíclica Laudato Si’ y en la toma de conciencia de la realidad actual, asumieron compromisos concretos para la protección de la Amazonía desde la espiritualidad ecológica.
El taller “Reconociendo saberes y tejiendo redes en la Panamazonía”, organizado por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) a través del Núcleo Justicia Socioambiental y Buen Vivir (JSABV), congrega del 3 al 5 de diciembre a once iniciativas territoriales comprometidas con la conservación de la Amazonía, el fortalecimiento y la promoción de economías para la vida.
Por: Annie Gabriela Peña
Con el objetivo fomentar el intercambio de conocimientos y profundizar en las experiencias territoriales a favor del bioma amazónico y de sus pueblos, inició el taller “Reconociendo saberes y tejiendo redes en la Panamazonía”. Este encuentro, organizado por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), a través del Núcleo Justicia Socioambiental y Buen Vivir (JSABV) y con el apoyo de Cáritas Madre de Dios, Cáritas Pando y la Red Itinerante Amazónica, se realiza en la Estancia Bello Horizonte, en Puerto Maldonado, Perú, del 3 al 5 de diciembre.
Durante este primer taller, representantes de once iniciativas de Perú, Brasil y Bolivia compartirán sus experiencias, aprendizajes y estrategias para enfrentar los desafíos socioambientales en sus territorios asociados a temas como la soberanía alimentaria, la planificación territorial, los derechos de la naturaleza y la justicia climática. Además, reflexionarán sobre prácticas sostenibles, soluciones adaptativas y cómo fortalecer sus capacidades colectivas para promover el Buen Vivir en la Amazonía.
Los y las participantes se dedican a actividades vinculadas a la conservación ambiental y el manejo sostenible de los recursos naturales en sus territorios. Entre sus objetivos destacan el fortalecimiento de sistemas agroforestales, la promoción de prácticas agroecológicas, la regeneración de ecosistemas, la gestión de áreas productivas y la promoción de ingresos mediante economías para la vida. Cada una de estas propuestas busca articular la protección del entorno con el bienestar de las comunidades locales.
Fortaleciendo redes en la Panamazonía
El programa de actividades comenzó con una mística de bienvenida y la presentación de la REPAM y del proyecto del Núcleo JSABV. Posteriormente, los participantes trabajaron en una cartografía social para identificar las principales problemáticas territoriales, como la deforestación, la contaminación del agua y los conflictos por acceso al territorio. Estas actividades buscaron conectar las acciones locales con una narrativa común que potencie su impacto en la región.
Conectando saberes y territorios
Uno de los objetivos clave del encuentro es avanzar en el desarrollo de un sistema de información que permita mapear y conectar las experiencias territoriales. Con un enfoque participativo y dinámico, se busca que los integrantes de las iniciativas puedan compartir desde sus propias narrativas los avances y resultados de sus proyectos. Este proceso facilitará la retroalimentación continua y el aprendizaje compartido, fortaleciendo su adaptabilidad y el reconocimiento de estas prácticas.
El sistema de información incluirá la creación de una plataforma virtual que recopilará datos sobre las iniciativas y sus logros, con el objetivo de facilitar la colaboración entre actores locales y regionales, así como la creación de alianzas estratégicas. Esta herramienta contribuirá a visibilizar las iniciativas a través de la georreferenciación de estas y la creación de un mapa interactivo que detalle la ubicación, sus procesos, así como una biblioteca multimedia de cada experiencia territorial.
Este taller marca el inicio de un proceso más amplio que busca consolidar una Comunidad de Aprendizaje para la Justicia Socioambiental y el Buen Vivir, promoviendo alianzas estratégicas y fortaleciendo las capacidades de los actores locales. Los próximos días estarán dedicados a caracterizar las experiencias territoriales, generar propuestas y alianzas colaborativas que impulsen acciones a favor del cuidado y la preservación del bioma amazónico y de sus pueblos.
El Núcleo Mujeres y Amazonía, de la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM), lanza su Calendario 2025 con el tema «Mujeres de la Amazonía, protagonistas de la creación». La iniciativa pretende dar visibilidad y valorizar la contribución de las mujeres en la protección y promoción del territorio amazónico.
Por Vanessa Xisto – REPAM
Ya es una tradición del núcleo Mujeres y Amazonía crear su calendario anual. Y en 2025 no será diferente, para visibilizar el papel de las mujeres en la Pan-Amazonía como guardianas de la vida. Con imágenes e historias impactantes, el Calendario pretende no sólo promover a estas líderes, sino también sensibilizar a la sociedad sobre la importancia del papel de las mujeres en la preservación de la biodiversidad y la defensa de los derechos de los pueblos amazónicos.
Según los coordinadores del núcleo, el Calendario 2025 es especial porque celebra el 800º aniversario del «Cántico de las Criaturas» de San Francisco de Asís y el 10º aniversario de la Encíclica Laudato Si’, así como los preparativos para la COP30, que se celebrará en Belém do Pará (Brasil). El Calendario 2025 representa, por tanto, la fuerza y la expresividad del rostro femenino que rige la gestación, así como la permanencia y el cuidado de la biodiversidad amazónica. Esto es lo que preserva no sólo el equilibrio climático del Planeta, sino también la armonía de los corazones, los cuerpos y las manos amorosas de las mujeres.
Conozca el calendario:
Protagonismo femenino: El Calendario representa a varias mujeres de distintas regiones, destacando sus historias de lucha, resistencia y aportaciones significativas a la sociedad.
Fotografía y arte: Cada mes presenta una fotografía impactante acompañada de testimonios que reflejan la sabiduría y las experiencias de estas mujeres.
El calendario anual es una forma de que el grupo Mujeres y Amazonia muestre al mundo la fuerza y la belleza que existen en la región pan-amazónica, además de fomentar el respeto y el aprecio por el bioma de nuestra creación.
El calendario puede descargarse gratuitamente desde el siguiente enlace y también está disponible en versión imprimible.
Traducción: Hno. Hugo Bruno Mombach, FSC – Periodista, traductor y revisor de textos.
La Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM) se une para garantizar los derechos de las comunidades amazónicas y el medio ambiente en el Foro de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos en Ginebra.
Por Vanessa Xisto – REPAM
La REPAM trabaja en la defensa de los derechos humanos, especialmente en zonas vulnerables como la Amazonía. Su presencia en el Foro hace posible que se escuchen las voces de las comunidades locales, sacando a la luz cuestiones como la violación de los derechos territoriales y culturales de los pueblos indígenas y las poblaciones tradicionales.
El Foro es un espacio internacional en el que se pueden debatir cuestiones relevantes. La REPAM puede poner de relieve los impactos de las actividades empresariales, como la minería, la deforestación y la explotación de los recursos naturales, sobre los derechos de las comunidades amazónicas y el medio ambiente.
La delegación de la REPAM ya está en Ginebra para participar en el Foro.
Conoce a los participantes:
Willy Llanque Campos nació el 18 de septiembre de 1969 en La Paz, Bolivia. Es un profesional boliviano con una sólida formación en administración de empresas, gestión de calidad y comunicaciones. Casado y residente en la ciudad de El Alto, dedica su vida profesional a contribuir al desarrollo social y educativo de su país. Es un laico ignaciano comprometido con la pastoral de la Iglesia local. A lo largo de su carrera ha ocupado diversos cargos en instituciones sociales, enfocándose en la gestión de proyectos de alto impacto social. Actualmente es secretario ejecutivo de la Red Eclesial Pan-amazónica de Bolivia (REPAM Bolivia) y ha sido técnico nacional de varios proyectos de la Conferencia Episcopal Boliviana. Su experiencia incluye la administración general, la contabilidad de proyectos de desarrollo rural y urbano y la coordinación de iniciativas educativas y de fortalecimiento organizativo. Su interés por la comunicación y la educación le ha llevado también a participar en la producción de materiales audiovisuales que reflejan la realidad social de su país.
Hna. Aline Silva dos Santosnació en el municipio de Caracaraí, Roraima, Brasil. Desde muy joven sintió una profunda vocación de servicio y entrega al prójimo, que la llevó a ingresar en la Congregación de las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora Aparecida. En 2009, dio un paso significativo en su vida religiosa al profesar sus primeros votos. Con una sólida formación académica, Aline se graduó en Trabajo Social, lo que le permitió desarrollar una carrera comprometida con el bienestar de las comunidades más pobres. Su trabajo como religiosa la ha llevado a varias regiones de Brasil, donde ha trabajado en el sur del país y en Manaus, Amazonas, contribuyendo a las obras misioneras de la Iglesia y apoyando a quienes se enfrentan a desafíos sociales y espirituales. Desde hace ocho años, Aline vive en Bolivia, concretamente en San Ignacio de Velasco, en la región de la Chiquitania. Su compromiso con la misión evangelizadora y el desarrollo comunitario sigue siendo su prioridad. Como delegada de la Red Eclesial Pan-amazónica (REPAM), ha participado activamente en iniciativas que buscan promover la justicia social y el cuidado del medio ambiente en la Amazonía.
Sara Jimena Suarez Padilla, nacida el 31 de marzo de 1983, ha vivido toda su vida en el municipio de San Vicente del Caguán, departamento de Caquetá, Colombia. Es ingeniera agroforestal desde hace más de 11 años. Desde entonces, ha dedicado su carrera al cuidado y protección de los recursos naturales. Como mujer, madre y profesional, siente un profundo compromiso con su territorio. Como habitante de la Amazonía, asume la responsabilidad de trabajar por un futuro mejor para sus hijos y para las generaciones venideras, que también tienen derecho a conocer y disfrutar de las riquezas naturales que ella ha tenido el privilegio de experimentar. La violencia ha afectado profundamente su vida y la de su familia, limitando su labor profesional al dificultar el acceso a ciertos territorios y el trabajo con las comunidades que más lo necesitan. Las amenazas no le han impedido de continuar su labor como defensora de la Amazonía.
Juan Felipe Martínez Vélez, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Pan-amazónica – REPAM Colombia. Politólogo especializado en gobernabilidad democrática y relaciones internacionales. Estudiante de Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana. Vive en la región amazónica desde hace seis años, donde acompaña los procesos campesinos, afro e indígenas de cuidado y promoción de la Casa Común desde un enfoque pastoral de ecología integral basado en Laudato Si’. Ha acompañado el proceso postsinodal en la Amazonía con la idea de construir una Iglesia con rostro amazónico.
Sara Diego Alonso, es licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y Máster en Acción Humanitaria. Actualmente es técnica de investigación e incidencia en la Fundación Alboan, trabajando en temas relacionados con la justicia socio ambiental y la movilidad humana, tanto desde la perspectiva de los derechos humanos como de género. Durante los dos últimos años ha representado a la organización en el Núcleo de Derechos Humanos e Incidencia Internacional de la REPAM.
Sonia Olea Ferreras, abogada especializada en derechos humanos, colectivos y de la naturaleza. Responsable de la incidencia internacional de la REPAM. Miembro del Equipo de Incidencia de Cáritas Española.
Traducción: Hno. Hugo Bruno Mombach, FSC – Periodista, traductor y revisor de textos informativos.
Más de 30 animadores de comunidades ribereñas de Ucayali, en la Amazonía peruana, participaron de un encuentro que integró la espiritualidad con el compromiso por los derechos humanos y el cuidado de la Amazonía.
Del 18 al 21 de noviembre de 2024, más de 30 personas participaron del Encuentro de Animadores de las Comunidades del Campo en el Centro Juvenil Gustavo Prevost, en Ucayali. Este espacio de reflexión, aprendizaje y compartir, organizado por la Comisión de Pastoral Urbana y del Campo del Vicariato de Pucallpa, tuvo como objetivo fortalecer la formación espiritual y pastoral de los animadores, quienes son líderes fundamentales en las comunidades donde la presencia de sacerdotes es limitada.
A lo largo de la semana, los animadores, provenientes de caseríos mestizos ubicados en el río Ucayali, río Pachitea, Medio y Bajo Ucayali, Cocha de Yarina, entre otros lugares, participaron de actividades como un retiro espiritual donde se reflexionó sobre la encíclica Dilexit Nos del Papa Francisco y talleres de formación sobre el Jubileo. Además, analizaron colectivamente los desafíos que enfrentan en sus territorios, combinando la espiritualidad con la acción comunitaria para abordar problemáticas locales.
Acompañar la protección de derechos
El cuarto día de la jornada estuvo dedicado a los derechos humanos de los pueblos indígenas. Los participantes trabajaron en la elaboración de mapas comunitarios, donde identificaron recursos, actores clave, aliados estratégicos, oportunidades y amenazas que existen en la Amazonía, tales como la minería ilegal, el narcotráfico y la deforestación. Este ejercicio permitió a los animadores analizar las fortalezas y debilidades de sus territorios y trazar estrategias colectivas para enfrentar estos retos.
Foto: REPAM Perú
La Hermana Ana María Palomino, representante de la REPAM Perú, subrayó la importancia de sensibilizar a los animadores sobre los derechos humanos de los pueblos indígenas ante las constantes vulneraciones que viven, así como el rol que tiene la Iglesia Católica en el acompañamiento para garantizar el ejercicio pleno de sus derechos individuales y colectivos en la Amazonía. Mencionó que, aunque todos somos diferentes, la colaboración y el apoyo mutuo son esenciales para fortalecer estos procesos.
En este espacio también se reflexionó entorno a las palabras del Papa Francisco en en la Exhortación Apostólica Postsinodal "Querida Amazonía", enfatizando la necesidad de trabajar unidos para proteger la casa común y acompañar a las comunidades indígenas que enfrentan vulneraciones constantes a sus derechos.
Amenazas a la Amazonía
Durante los talleres, se proporcionaron herramientas prácticas para actuar ante situaciones de atropello a sus derechos, con énfasis en identificar aliados estratégicos y utilizar mecanismos de denuncia ante el Estado. Además, se abordaron temas coyunturales como la "Ley antiforestal", iniciativa legislativa impulsada por el Congreso de la República que, de aprobarse, debilitaría la protección de los bosques y facilitaría actividades ilegales, perjudicando el medio ambiente y los derechos de las comunidades indígenas.
Por otro lado, también se abordó el Convenio 169 de la OIT , un tratado internacional que garantiza los derechos de los pueblos indígenas y tribales, reconociendo su autonomía, sus tierras y recursos, y su participación en decisiones que los afectan. Este tratado internacional es importante porque obliga a los Estados a consultarlos antes de implementar medidas que impacten sus territorios o cultura.
El último día concluyó con una Eucaristía de clausura y actividades dedicadas a la preparación de las celebraciones de Adviento y Navidad, lideradas por las Hermanas Carmelitas.
El Comité Ampliado de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) finalizó su encuentro presencial en el Puyo, Amazonía ecuatoriana reconociendo que en los escenarios para la defensa de la vida y el territorio amazónico persisten amenazas que se hacen cada vez mayores. La situación en la Panamazonía se encuentra en su punto más crítico; las reflexiones del encuentro consideraron una realidad que involucra la deforestación, el crimen organizado, la minería y la degradación de las fuentes de agua.
Por: Equipo de Comunicaciones REPAM
La vulneración constante de derechos que se vive en la Amazonía involucra, no solo a los pueblos y comunidades que la habitan, sino también al territorio en sí mismo. Las acciones que prioriza REPAM en materia de derechos humanos, justicia socioambiental y Buen Vivir van de la mano con un respeto total de la tierra y sus fuentes de agua. Cada uno de los países que conforman la Panamazonía comparten una serie de problemáticas que día tras día se complican más; por ello, para los miembros del comité de la REPAM, los desafíos a asumir deben tener una mirada general que desemboque en las acciones concretas a ejecutar.
La reflexión dada en los tres días de comité ha exaltado situaciones que hacen parte de la degradación social y las condiciones de vida. La minería fue reconocida como el problema principal que tiene lugar actualmente en la Amazonía. De las zonas mineras se desprenden delitos como el narcotráfico, la comercialización ilegal de tierras y la violación de derechos fundamentales que, se suman a la contaminación de las fuentes de agua (con mercurio y demás insumos tóxicos usados para la extracción) y la deforestación. Uno de los llamados realizados durante el encuentro fue el de motivar a las conferencias episcopales, de los países que compran oro sin certificación, para impulsar un control riguroso dentro de los territorios azotados por la minería.
Las urgencias de REPAM
Los miembros del núcleo Derechos Humanos e Incidencia Internacional han calificado como positiva la experiencia de escucha y reflexión que se hace dentro de la Escuela de DDHH; en 2025, dicha escuela tendrá lugar en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia y espera comprometer esfuerzos para dar un seguimiento constante de los casos de vulneración de derechos que son expuestos y llevados a escenarios internacionales. Representantes de los distintos núcleos de REPAM han respaldado que, los casos de violación de derechos humanos, llevados al escenario de la escuela sean elegidos por las REPAMs nacionales, quienes articulan con vicariatos y diócesis presentes en la Panamazonía.
La coordinación del núcleo Justicia Socioambiental y Buen Vivir ha destacado el proceso de construcción de una comunidad de aprendizaje que proyecta el manejo de alternativas de desarrollo en las distintas comunidades amazónicas. De momento, la triple frontera Bolivia-Brasil-Perú es el territorio en donde se moviliza al personal del núcleo para conocer distintas experiencias en donde la economía comunal va ligada al respeto y protección de los medios de vida dentro de la Amazonía.
El agua como prioridad
Si bien los derechos humanos, la justicia socioambiental y el Buen Vivir siguen siendo las urgencias claves de la REPAM, el comité ampliado de este 2024 ha visto que la situación de los distintos afluentes y fuentes hídricas en la Amazonía merece especial consideración. Todo aquello que rodea la degradación de fuentes de agua está directamente ligado a la vulneración de derechos humanos, a crisis alimentarias dentro del gran bioma, a un escenario de salud deficiente y a demás factores que no permiten promover estilos de vida dignos y saludables.
El agua como fuente de vida es el frente que, cada uno de los núcleos y REPAMs nacionales tendrán al momento de elaborar sus planes de trabajo específicos. Los escenarios internacionales para la toma de decisiones (si bien no han tenido incidencia al nivel del planeta) serán abordados por la red con el compromiso de defender el agua como garantía y fuente de vida. Los próximos meses servirán para que los mandatos del comité ampliado sean abordados de forma individual por los comités de REPAM; para la red la Conferencia de las Partes para el Cambio Climático (COP 30) será un proceso en donde las acciones previas y posteriores tendrán más relevancia que el desarrollo de la misma.
La situación en todo el territorio amazónico se agrava año tras año y la necesidad de un trabajo de incidencia, con una mayor articulación es cada vez más fuerte. La apertura del comité ampliado de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) ha sido un espacio para que los participantes al encuentro resalten que la preocupación por el extractivismo, el deterioro en general de la selva amazónica y la persecución a defensores es cada vez mayor.
Por: Equipo de Comunicaciones REPAM
El panel que abrió el evento estuvo conformado por representantes de las REPAM de Bolivia, Brasil, Colombia, Perú y Venezuela quienes expresaron una gran preocupación por casos de vulneración de derechos (tanto de los pueblos como del territorio). El escenario se ha hecho mucho más complicado; al gran impacto por delitos como el narcotráfico, la extracción de hidrocarburos y el extractivismo desmedido, se suman las problemáticas generadas por la explotación de oro.
Exposición de casos en la Amazonía
El diálogo ha ratificado que, hoy en día, en torno a la comercialización de oro (legal o ilegal) se genera una vulneración desmedida de derechos. En la cuenca del río Beni, Bolivia la contaminación generada por las mineras afecta de forma directa al pueblo Esseja; no se debe dejar de lado que Bolivia es uno de los centros de distribución de materiales pesados utilizados en la minería. Para el caso de Ecuador se ha señalado que, el auge minero genera no solo escenarios de deterioro territorial, sino una persecución de defensores de la Amazonía; un panorama muy similar a lo que curre en el territorio panamazónico de Venezuela, en donde, según el informe GAO de SOS Orinoco, entre el 70 y el 90 por ciento del oro sale del país de manera ilegal.
El comité ampliado de la REPAM viene motivando a la reflexión y a la búsqueda de acciones de incidencia, que permitan fortalecer y dar seguimiento a procesos como el reconocimiento del río Marañon como sujetos de derechos en la Amazonía peruana; dicho acompañamiento debe tener en cuenta un escenario de expansión minera generalizado en la selva y el cambio de actividad económica ilegal de los grupos armados, que han visto a la minería como un negocio mucho más rentable.
Se han resaltado las cifras dadas por el Instituto del Hombre y Medio Ambiente (Imazon), las cuales indican que de enero a septiembre del 2024 se degradaron exactamente de 26.246 kilómetros cuadrados de bosque, el mayor número de los últimos 15 años. Septiembre de 2024 es el mes en donde se degradaron el mayor número de hectáreas; la época de sequía y menos lluvias son aprovechadas por quienes depredan el territorio amazónico.
Una crisis existencial
También, se han puesto en el escenario de conversación la situación de la violencia contra las mujeres dentro de la Amazonía, la fuerte influencia de las economías extranjeras dentro del territorio panamazónico y la necesidad de promover los derechos ambientales que tiene el territorio en sí mismo. Es válido defender la idea de que ‘’la crisis climática es una crisis existencial’’. En la apertura del comité ampliado de la REPAM se ha manifestado que defender el medio ambiente por sí mismo es insuficiente sino se comprende que está en juego la vida humana; el trabajo por la sostenibilidad ambiental debe ir de la mano con la protección de las comunidades y su dignidad, reconociendo que el bienestar del planeta y de las personas está interconectado.
Durante los tres días del comité los delegados de cada una de las REPAM nacionales, de los núcleos temáticos y autoridades eclesiales evaluarán el trabajo y proyectarán las acciones a ejecutar de acuerdo a las urgencias que ha establecido la red en sus 10 años de existencia. La defensa de los derechos humanos, la incidencia política, la justicia socioambiental y el buen vivir marcan, de nuevo, el desarrollo de este comité ampliado 2024.